Memorias de ultratumba – François-René de Chateaubriand

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Memorias de ultratumba es mucho más que un simple libro autobiográfico; en él François-René de Chateaubriand narra con profusión de detalles la historia de Francia (y en verdad de media Europa) durante la la primera mitad del siglo XIX y las repercusiones que tuvieron algunos hechos históricos como la Revolución de 1789 o el periodo dictatorial de Napoleón. Su privilegiada posición política (desempeñó algunos cargos para la Asamblea francesa y fue consejero y embajador con Luis XVIII y Carlos X) le permitió asistir en primera línea a muchos acontecimientos de importante trascendencia y su visión como escritor consiguió acercar esos capitales momentos en forma de sus memorias, curiosa mezcla de biografía política y novela en primera persona.

Lo cierto es que hay una frase que tiene mucha importancia para comprender el significado de este texto y su posible repercusión en algunos lectores: «Los acontecimientos», afirma en cierto momento Chateaubriand, «solo cuentan para quienes los padecen o sacan provecho de ellos; no son nada para quienes los ignoran o para aquellos a los que no les atañen.» Estas Memorias de ultratumba son un repaso profundo y pormenorizado a ciertos acontecimientos que, pese a su importancia para el desarrollo de la historia europea, están narrados para la gente contemporánea al autor; aparte de historiadores, los lectores “de a pie” (dicho sea sin retintín, ya que me cuento entre ellos) se encontrarán con un caudal de nombres y detalles que, a no ser que tengan una buena enciclopedia o acceso a internet a mano, pueden llegar a resultar confusos (pese a los numerosas y exigentes notas finales) y cercenar el flujo del texto.

Aparte de este detalle, Memorias de ultratumba es un libro que supera los límites de la mera autobiografía y explora la utilización del tiempo como recurso narrativo para hacer de la historia una concatenación de hechos que se relacionan entre sí. Chateaubriand, al menos en su faceta de hombre político, tuvo una vida procelosa que le ayudó a leer en los intersticios de los acontecimientos para juzgar, e incluso prever, sus consecuencias. De ahí que su relato vuelva una y otra vez sobre el pasado para tratar de esclarecer el (su) presente, y de nuevo se retrotraiga para explorar las causas que antaño provocarán sucesos futuros. «¿Por qué he llegado a una época en la que estoy tan fuera de lugar?», se pregunta el escritor en más de una ocasión, ya que su visión penetrante le permite observar los acontecimientos con una claridad que, muchos años después, aún sorprende a cualquiera.

La apuesta del autor francés va más allá de hacer recuento de sucesos en forma de libro; la acumulación de impresiones, personajes, aventuras, viajes y pensamientos hacen de Memorias de ultratumba un texto adelantado a su tiempo. Chateaubriand mezcla en sus páginas fantasía, imaginación, poesía, política, diplomacia, filosofía y, por supuesto, narrativa; el libro no se ajusta a ninguna clasificación convencional y engloba géneros diversos en un todo que, aunque algo recargado y discordante en ocasiones, funciona con una original precisión.

Como es lógico en un libro de estas características, hay momentos de poco interés: hay capítulos en los que Chateaubriand anega al lector con copias de cartas personales o despachos diplomáticos que no tienen importancia más allá de la anécdota; episodios en los que el autor pormenoriza algunos hechos que han perdido vigor con el paso del tiempo y que carecen de relevancia. El carácter marcadamente histórico de algunas partes hace que la lectura como tal se resienta, ya que la narración pierde fluidez al apostar por el detalle, la descripción y la enumeración prolija. Con todo y con eso, Memorias de ultratumba es una epopeya narrativa, un ejercicio mayúsculo de introspección personal y social, que lo convierte en un documento de gran valor.

1 Comentario

  1. Lo tengo en espera para hincarle el diente, pero en la edición que Alianza Editorial, con prólogo de Arturo Ramoneda,lanzó en 2003.

    Procuraré tener a mano el ordenador para que me socorra durante su lectura. Gracias por el consejo.

    Cordiales saludos

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