Jin Ping Mei II – El Erudito de las Carcajadas

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Jin Ping Mei II - El Erudito de las CarcajadasHablamos hace ya un tiempo de la primera parte de Jin Ping Mei, una de las obras más importantes de la cultura china, que Atalanta ha publicado en dos tomos. Mencionamos entonces su trama de intrigas, celos, crímenes y sexo; sus descripciones detalladas de la vida en la China clásica: y su estilo vibrante, sencillo y humorístico.

En esta segunda parte, prosigue la historia del ascenso social del usurero Ximen Qing quien, habiendo obtenido un cargo oficial, logra promocionarse en el escalafón y prosigue con su vida de lujo y placeres. Ximen acumula pocas virtudes, pero gracias al nepotismo logrará hacerse con un nombre célebre. Pronto serán otros quienes le deban a él favores, lo que le beneficiará no solo en su carrera como oficial, sino también en sus negocios privados e incluso en sus aventuras amorosas.

Jin Ping Mei tiene una intención moralizante, aunque escondida bajo una historia vivaz, colorida y amena. A lo largo de toda la novela se recuerda al lector que ningún acto en la vida deja de recibir su justa recompensa: los malvados pagarán sus malas acciones, y los bondadosos serán compensados por las buenas. Por eso, hacía la mitad del presente tomo, Ximen Qing morirá de una enfermedad causada por su desmedido apetito sexual.

Sin embargo, el castigo por sus actos reprobables no terminará simplemente con la muerte. Tras el fallecimiento de Ximen, su familia se disgregará. La narración se centrará entonces en la manera en que sus concubinas abandonan la residencia y el luto de viudas para volver a casarse, sus comisionados roban los géneros de las tiendas y las criadas con las que gozó son vendidas a otras familias.

Pero el mayor castigo será que su único hijo varón sea entregado como novicio a un monje, lo que supone que Ximen Qing queda sin descendencia que herede la fortuna y cargos que él, de forma artera, acumuló. Aunque la decadencia de la familia Ximen no afectará a todos sus miembros por igual. En una nueva muestra de la justicia divina, aquellos que llevaron una vida piadosa verán sus esfuerzos retribuidos.

Es necesario mencionar el excelente trabajo de traducción, a cargo de la profesora de literatura china Alicia Relinque. Las peculiaridades de la obra, que circuló de mano en mano antes de su publicación y sufrió alteraciones y mutilaciones hasta dar lugar a tres versiones diferentes de la novela, unidas a las dificultades intrínsecas del chino, hacen que su traducción sea complicada.

No obstante, la traductora ha sabido respetar los diferentes registros del texto. Y su trabajo está tan bien hecho que, en los tres capítulos espurios que contiene este segundo tomo, el lector puede notar la diferencia de estilo, como si estuviera oyendo una voz contar una historia y, de pronto, esa voz fuese sustituida por otra distinta. Además de esa especial sensibilidad, la traductora no deja de señalar cuando en el texto se ha producido una corrección, o existe alguna dificultad a la hora de verter el texto al castellano, lo que da lugar a una edición en la que se aprecia un exquisito respeto tanto por el texto como por el lector.

En resumen, Jin Ping Mei es una obra única cuya lectura, aunque solo sea por sus casi tres mil páginas divididas en cien capítulos, dejará sin duda una huella en el lector que decida adentrarse por sus páginas.

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