Planeta indignado – Josep Maria Antentas y Esther Vivas

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Planeta indignado - Josep Maria Antentas y Esther VivasEn un momento en el que la conflictividad social crece a causa de un gobierno venal en manos del poder económico, no es baladí echar mano de cualquier ensayo que aporte un poco de teoría para ayudar a comprender qué es lo que pasa, cómo pasa y cuáles son las posibles soluciones. El corpus de ensayos acerca de los movimientos sociales que han ido surgiendo en los últimos meses es relativamente escaso y de calidad un tanto cuestionable, dado que estos textos suelen tender más hacia la exaltación que hacia la crítica (constructiva, por supuesto). En este sentido, Planeta indignado. Ocupando el futuro se limita a dar cuenta de la realidad social que vivimos y cómo la situación actual genera las condiciones para una revolución.

Es muy interesante el comienzo del ensayo, en el que se hace una panorámica acerca del devenir político-social de las últimas décadas, en las que el auge del neoliberalismo ha modificado de forma espeluznante las relaciones sociales, cambiando por completo la correlación de fuerzas y otorgando a una minoría de privilegiados un control casi exclusivo de buena parte de los recursos y riquezas mundiales.

[…] En términos históricos […], el neoliberalismo parece haber sido más exitoso en tanto que mecanismo de restauración del poder de clase y de desorganización del movimiento obrero y las fuerzas antisistémicas, que en haber generado una condiciones estables para la acumulación de capital, provocando crecientes desequilibrios en la economía mundial que llevaron al estallido de la actual crisis. Un poder de clase que está siendo utilizado para reorganizar el mundo en el marco de esta crisis, en un sentido aún más favorable a los intereses de la oligarquía financiera, pero en un contexto de creciente pérdida de legitimidad.

La tesis a la que se apunta en el capítulo es que, pese a carecer de un apoyo popular masivo, sobre todo después de los acontecimientos de los pasados años, el neoliberalismo ha logrado, por un parte, acabar con la conciencia de clase y el concepto de lucha obrera, y por otra, imbuir en la sociedad unas ideas clave (individualismo feroz, aislamiento, consumismo, alienación) que dificultan la aparición de focos de resistencia organizados y combativos. Esta labor de zapa ha conseguido que, pese al carácter depredador y anti-igualitario del neoliberalismo, éste sea visto como una opción plausible de organización social, dejando en manos de una élite los destinos de millones de seres humanos.

Buena prueba de ello es la deuda externa, que se analiza en uno de los capítulos. La deuda no es una simple transacción financiera, sino un instrumento de dominación de los países ricos sobre los pobres: un «mecanismo de transferencia de recursos financieros» que se ha venido dando gracias a las políticas coloniales de los siglos pasados y que ahora, en un proceso inverso, empieza a darse en Europa con la actual crisis (véase Grecia).

Interesantes son también los puntos de vista de algunos otros capítulos, como es el dedicado al feminismo, y en el que se recalca el papel de inferioridad de la mujer dentro de esta sociedad neoliberal; bajo la bandera de igualdad la cruda verdad es que las mujeres siguen trabajando más, ganando menos, tiene más precariedad laboral y están más expuestas que los hombres a la exclusión social (y aún más en tiempos de crisis). También es de especial relevancia el capítulo dedicado a la crisis ecológica, en el que se apunta a la necesidad de cambiar nuestro modelo de consumo y de productividad para evitar una catástrofe que, queramos o no, está por llegar.

Quizá la característica más endeble del ensayo sea su carácter expositivo, más que de profundización en ideas y tesis. Como muchos otros textos similares, da buena cuenta de lo ocurrido en los últimos meses, pero aporta poco contenido teórico que apoye la construcción de un movimiento social cohesionado y competente que pueda hacer frente a los desafíos que se avecinan. No obstante, siempre es necesario e interesante tener una idea cabal de cómo ocurren las cosas y cuáles son las consecuencias de determinadas políticas. Y uno se queda con una frase del último capítulo como llamamiento social:

Cambiar el mundo no es una tarea fácil ni inmediata. […] Derrotar la ofensiva del capital requiere un largo proceso de movilización social sostenida y de reconstrucción política, social y cultural.

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