La Cartuja de Parma – Stendhal

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La Cartuja de Parma - StendhalQue Stendhal es uno de los grandes novelistas de todos los tiempos es indudable; que es, sobre todo, un enorme creador de personajes, también. Y en La Cartuja de Parma tenemos la oportunidad de comprobar ambas características (y en especial la segunda) en todo su esplendor. La historia de Fabricio del Dongo y su amor por Clelia Conti, su relación con la duquesa Sanseverina o el conde Mosca ha pasado ya a los anales de la literatura como una obra maestra de construcción de idiosincrasias, intrigas políticas y, por supuesto, relaciones personales. Cabe añadir, no obstante, que las imposiciones del editor Ambroise Dupont, que exigió al autor recortar la novela por excesivamente larga, hacen que el tramo final (en concreto los dos últimos capítulos) adolezca de un ritmo vivísimo y precipitado que contrasta con el resto del libro y que, para qué engañarse, degrada el resultado de una obra tan exigente como puntillosa en su pasión por el detalle. Este hecho, unido a la poco acertada traducción de la edición que uno ha manejado (publicada por Alianza, a cargo de Consuelo Berges), ha convertido la lectura en una tarea más ardua de lo que debería: la prosa de Stendhal, detallista y repleta de viveza, pierde parte de su fuerza a causa de una pobre elección de términos y de construcciones que despistan al lector y requieren un segundo vistazo para comprender lo que se intenta transmitir. Y como colofón, el hecho de que la novela fuese redactada en apenas seis semanas hace de algunos pasajes un marasmo de atropelladas frases que se coronan con un «etc.» que sirve al autor para pasar a otro tema de manera casi brutal.

Pero, a pesar de estos inconvenientes, La Cartuja de Parma merece la pena aunque sólo sea por acercarse a un protagonista como Fabricio del Dongo. Construido con una fuerza impresionante, tenemos un personaje con multitud de facetas, capaz de embelesarnos con sus actos en un momento para, casi a continuación, ofrecer una imagen de sí interesada y rastrera; un hombre al que vemos madurar como muchacho en un capítulo magistral que nos narra su experiencia en Waterloo, fascinado por la figura de Napoleón, pero aterrado por los combates, desconcertado por su inexperiencia y frustrado, en última instancia, por el conocimiento de los soldados que participan en la batalla. Un joven que crece con unas ideas imaginarias acerca del honor, el orgullo o el amor, y que asiste como espectador impasible al desarrollo de su propia vida sin tener la intención de hacerse con las riendas hasta que las circunstancias, de forma inesperada, le obligan a ello. Un protagonista, en resumen, tan contradictorio que es irresistiblemente humano; un ser humano casi de carne y hueso, repleto de fallos y dudas, pero también capaz de esfuerzos inauditos cuando la ocasión así lo exige.

Y otro tanto se puede decir de algunos de los personajes secundarios. La duquesa Sanseverina, de nombre Gina y tía carnal de Fabricio, es un carácter desdichado, marcado por la fatalidad de un amor imposible, pero también dotada de una fuerza que la empuja a ayudar a su sobrino en cualquier circunstancia. Destaca por encima del resto de secundarios el conde Mosca, un ministro enamorado de Gina y que representa al cortesano intrigante, sutil y capaz de lo mejor y lo peor con tal de conseguir sus intereses privados. A pesar de que su papel en la novela es menor, sus apariciones permiten al autor dar rienda suelta a la visión política a la que tanto partido sabía sacar, y además nos ofrecen un retrato cabal de las maniobras aúlicas que podían llegar a tener consecuencias impensables sobre cientos de personas, en provecho, por supuesto, de unos pocos.

La Cartuja de Parma es, en pocas palabras, una obra de calado inabarcable, que suscita una lectura intensa y detenida. Como única recomendación, busquen una traducción que esté a la altura de la obra: es lo mínimo que se merece.

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2 Comentarios

  1. Si claro Fabricio del Dongo es un personaje muy interesante , en lo personal es un libro novela hístorica lenta en trancurren los hechos, aunque , de alguna manera eso es lo que le hace fascinante.En la actualidad estoy leyendo algunos relatos suyos , Hay una vida suya documentada , de F. Grenn. Aunque no es el caso . Su reseña es como de mi agrado. Es lo que puedo reafirma . Las líneas que usted escribe siempre , me atraen a releer los libros . Muchas gracias señor Molina .

    Jorge López Zegarra

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