La casa de cristal – Isabel García-Zarza

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La casa de cristal - Isabel García-ZarzaPoco después de su llegada a Cuba, un periodista advirtió a Isabel García-Zarza —corresponsal de la agencia Reuters— de que la vida de los reporteros de la prensa extranjera que vivían en la isla transcurría como en una casa de cristal. De ellos todo se sabía, y nada de lo que hicieran, pensaran o escribieran tenía posibilidades de escapar al control de los agentes de inteligencia del régimen castrista.

Sobre esa sensación de sentirse, si no vigilada, por lo menos observada, trata “La casa de cristal”, que recoge las anotaciones del diario que la periodista Isabel García-Zarza escribió en los cinco años que permaneció en La Habana, entre octubre de 1999 y octubre de 2004. Como también trata de la dificultad de ejercer un periodismo objetivo, crítico, cuando se es consciente de que cada palabra escrita va a ser revisada por una censura que tiene poder para expulsarte de la isla. La redacción de cada nota de prensa se convierte entonces en un complicado ejercicio de equilibrio entre lo que se quiere contar y lo que se puede contar; entre los hechos, y la forma en que estos deben ser noticiados.

Pero la metáfora de la casa de cristal no sólo alude a la notoriedad de los reporteros extranjeros en Cuba, sino que puede igualmente referirse al muro que separa la vida de éstos, bastante confortable, de la realidad de los cubanos. Y ahí es donde flaquea el diario de Isabel García-Zarza. Si bien la reportera se queja de la imposibilidad de establecer un contacto real con los cubanos, a los que es bastante difícil extraer algo que vaya más allá de las consignas dictadas por el partido, también es cierto que en su diario no trasmite ningún intento de comprender el día a día de estos.

En ese sentido, el diario parece más bien una colección de quejas por sus propias dificultades para abastecerse o la imposibilidad de disfrutar de esos pequeños lujos que en los países capitalistas sí nos podemos permitir, como salir de compras para evadirnos de ese sentimiento de soledad que a veces nos aflige (?). Cuando, en uno de los innumerables cortes de luz que sufre La Habana, la autora está a punto de irse a dormir a un hotel, incapaz de conciliar el sueño sin aire acondicionado, no dirige un solo pensamiento a los miles de cubanos que no tienen esa opción, a pesar de ese interés que dice sentir por la realidad cubana.

Ésta se presenta inasible: los cubanos la callan, sus dirigentes la ocultan o la tergiversan, y los corresponsales extranjeros se ciñen demasiado a las indicaciones que desde el Centro de Prensa Internacional cubano les indican para mostrarla tal cual es. En sus notas, la autora expresa en algunos momentos su deseo de que el pueblo cubano haga algo que de un vuelco a esa situación que parece prolongarse en un ensueño al margen del mundo; sin embargo, ella misma no arriesga su estancia en la isla por redactar una noticia que se salga de los parámetros marcados por el CPI.

En Cuba, los periodistas extranjeros quisieran ser más críticos, pero no lo son, dicen que porque no pueden. Y aun así, muchas veces, critican aquello que, de alguna manera, también se da en nuestro sistema capitalista, pero parece ser que lo que allí es aberración, aquí es virtud. Aquí sí podrían hacer duras críticas contra un sistema que también se ha bastardeado, pero no las hacen, aunque no proponen ninguna excusa. El periodismo crítico, que va más allá de una visión subjetiva del mundo, es una especie en extinción.

Disculparán esta digresión pues, por otra parte, “La casa de cristal” es, precisamente, un diario personal y como tal, tiene todo el derecho de ser subjetivo. Y desde ese concreto punto de vista no deja de ser una lectura interesante al proponernos un acercamiento, aunque sea incompleto, a la vida en Cuba.

3 Comentarios

  1. Estoy de acuerdo el comentario de que aunque sea difìcil platear la realidad cotidiana, en resumidas cuentas, de esta realidad la periodista no sabe mucho porque no se relaciona con los cubanos no sabe còmo viven exactamente. Y es verdaderamente una estupidez, en un comentario que hizo sobre un tosta panes, que se le rompieron varios por las variaciones de tensiòn eléctrica. Qué importa del tosta panes !!! Es algo que ni se usa tanto en Europa.

  2. Ñoooo,un poco de lo mismo con lo mismo. La nada cotidiana fue lo que vivio esta srta. Garcia en el calvario para periodistas en Cuba. Todo lo que le enseñaron en la escuela de periodismo si es que estudio periodismo y comunicacion ,fue precisamente lo que no pudo hacer. Comunicar la verdad ,la realidad cotidiana sin tener que caer en criticas que puedan hacer enojar al regimen.La pobre,es lo unico que puedo decir.

  3. Fantástica opinión con reflexiones sumamente interesantes. Al leer tu opinion me venía a la cabeza Pedro Juan Gutierrez, ese Boukowsky cubano que tan bien describe a la sociedad cubana actual.

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