El mejor relato del mundo y otros no menos buenos – Rudyard Kipling

2
1926

El mejor relato del mundo y otros no menos buenos - Rudyard KiplingUna frivolidad para comenzar: ¿quién se resistiría a leer un relato que tiene por título ‘El mejor relato del mundo’? Pocos, supongo, y uno no se cuenta entre ellos. Y confieso que tenía mis reticencias sobre la literatura de Rudyard Kipling, escritor encasillado donde los haya: quizá demasiadas disneyizadas reminiscencias, demasiados tópicos sobre su ‘color local’, sobre su posición imperialista. Sin embargo, la selecta recopilación de Sexto Piso no sólo ha eliminado todos esos prejuicios (afortunadamente), sino que me ha descubierto un escritor sólido, poético y genial.

Ese mejor relato del mundo que figura en el título es, sin lugar a dudas, un texto excelente, que prefigura algunas plumas que le sucederían (Borges, en primer lugar, pero la deuda es muy larga) y que encierra en su sencilla planteamiento una hondura difícil de igualar. Un joven aspirante a escritor le cuenta al narrador la idea que ha tenido para escribir «el mejor relato del mundo»; éste se asombra de lo fructífero del tema y de la viveza con la que el joven expone sus inspiraciones, hasta que empieza a sospechar que lo que el escritorzuelo está narrando no es una ficción, sino el compendio de sus experiencias… de otras vidas anteriores. Un tema, como ven, recurrente y que ha generado no pocos textos ilustres, pero que en manos de Kipling se convierte en algo más sutil, más bello y más sereno. Lo impactante de este relato no es su clímax, su revelación, sino la relación entre el narrador (un escritor ya maduro, posible trasunto del mismo Kipling) y el muchacho, o entre el narrador y la propia obra. La Literatura, así, con mayúscula, se muestra como una fuente de la que es posible beber, pero en la que sólo unos pocos están autorizados a sumergirse; Charlie, el joven alocado que se remonta a la Grecia antigua o que dibuja vívidamente travesías vikingas del siglo IX, es un ser banal, estólido, superficial: su prurito literario es una pose pasajera que no valora más que por los beneficios que puede reportarle. Así, el narrador, experimentado y laborioso, asiste con perplejidad y envidia a la creación de una obra que le supera por completo, cuya majestuosidad temática y estilística (dados los precisos detalles que Charlie recuerda) está fuera de su alcance. Además, desde su posición más atemperada y reflexiva comprende pronto que las revelaciones que el joven le hace en privado podrían significar mucho más que una mera creación artística: quizá supondrían una conmoción en el quebradizo sistema de creencias del ser humano. Sin embargo, y así se lo corrobora un amigo hindú, no hay posibilidad de que el Arte ponga en peligro el equilibrio de la humanidad: aunque el relato se escribiese, su poder no sería equiparable a las revelaciones de Charlie; los dioses «no permitirían que jamás trascendiera nada que pudiera trastornar o en su defecto sosegar el espíritu de los hombres».

Un texto, como ven, lleno de interpretaciones, de lecturas, de matices; escrito, además, con un estilo soberbio y riguroso, con una vena poética sutil, pero evidente, que tiñe éste y todos los relatos de belleza y magia. Un verdadero placer para aquellos que gustan más de la forma, si bien el fondo siempre es enjundioso y cada uno de los cuentos (seleccionados por W. Somerset Maugham) tiene categoría de pequeña obra de arte. Impresionantes, y en una línea similar a la de ‘El mejor relato del mundo’, son ‘La radio’ o ‘Ellos’, magistrales visiones que combinan la magia, la creencia, el sueño y la belleza. De otra índole completamente diferente son los relatos más realistas o costumbristas, en los que Kipling muestra su conocimiento de la India y su perspicaz intuición para con la naturaleza humana: ejemplo de ello son ‘El que fue’, ‘La tumba de sus antepasados’, ‘El hombre que iba a ser rey’ o ‘Sin el beneficio del clero’; todos, en mayor o menor medida, ponen de relieve la capacidad de su autor para definir personajes en breves pinceladas y mostrarlos en toda su dimensión, con sus incongruencias, sus virtudes y sus errores. Incluso en un relato como ‘Los hermanos de Mowgli’ (en el que se basó en parte la adaptación cinematográfica) descubrimos una fábula sagaz, una historia que, bajo una superficial capa de inocencia esconde humanidad y una visión crítica insólita.

Kipling es capaz en estos relatos de tocar muchos palos, de presentar variados protagonistas, incluso de variar su estilo para adaptarlo a aquello que quiere narrar, y todo ello lo hace con una genialidad impresionante. Si tener ideas preconcebidas acerca de un escritor siempre nos limita, les aseguro que en este caso está hurtando la posibilidad de descubrir a un escritor de poderosos recursos y una maestría indiscutible. Dense un placer y adéntrense en el fascinante mundo de Rudyard Kipling: no se arrepentirán.

Más de Rudyard Kipling:

2 Comentarios

  1. A mi me pasaba lo mismo que a ti con Kipling. En «Vagabundo en África» Javier Reverte se metía tanto con este autor que me crre los mismos prejuicios que tan bien has descrito en tu reseña. Por ese motivo tu opinión me ha calado hondamente pues has conseguido algo tan bonito como eliminar mis prejuicios literarios y me has despertado una ganas enormes de hincarle el diente a este autor. Mil gracias!!!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here