La verdadera vida de Sebastian Knight – Vladimir Nabokov

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La verdadera vida de Sebastian Knight - Vladimir NabokovAunque las traducciones de este libro estén tomadas de las clásicas ya publicadas en Anagrama, el caso es que tener reunidas las obras de Vladimir Nabokov en unos pocos volúmenes constituye un lujo para cualquier amante de la literatura: eso es indudable. Porque el expatriado ruso gusta prácticamente a cualquiera: no conoce uno a nadie que no haya disfrutado con alguna de sus obras, aunque haya otras que no le hayan calado tanto. Quizá sea ése un rasgo de la genialidad, y Nabokov, además, tiene otros cuantos que lo convierten en un autor excepcional.

En esta edición de Galaxia Gutenberg se reúnen las obras completas del escritor, aunque el primer tomo de la colección lanzado es el tercero, que incluye la novela que comentaremos aquí, “Barra siniestra”, “Lolita” y “Pnin”, amén de un esbozo del guión de “Lolita”. De todas ellas iremos hablando en solodelibros en sucesivas entradas.

“La verdadera vida de Sebastian Knight” comienza como el intento de escribir una biografía acerca del personaje del título por parte de su hermanastro, V. Este Sebastian se nos revela como un escritor de éxito, autor de varias novelas complejas y extrañas, que fallece debido a una enfermedad cardíaca a los 36 años. Tras su muerte, el narrador decide recopilar datos acerca de él para ilustrar el libro que le dedicará (y que llevará por título “La verdadera vida de Sebastian Knight”), ya que perdieron contacto cuando Sebastian marchó a Londres. A través de antiguos amigos y viejas amantes, V. irá formando la imagen de ese hermanastro escritor: extraño, oscuro, complejo, atormentado por su búsqueda insaciable de la imagen perfecta. Al igual que Nabokov, Sebastian cambia el ruso por el inglés y ese cambio es doloroso: le cuesta escribir Caleidoscopio, su primera novela, cuya redacción se convierte en un tour de force emocional (y casi físico). Ayudado por Claire, la mujer que le entregará —casi literalmente— su vida, ese primer libro representa el primer paso en pos de una expresión ideal, liberada de lugares comunes, de palabras comunes, que alcance a describir lo más profundo de una existencia.

Los libros de Sebastian parecen ser siempre la búsqueda de algo más, de la descripción de individualidades y momentos, más que de personajes. Así como también la recopilación de datos que lleva a cabo V. es una búsqueda de individualidades y momentos, más que de personas reales que conocieran a su hermano. De ahí que los caracteres que va encontrando a su paso —Claire, su pareja casi ideal; Goodman, su secretario mezquino y aprovechado; Helene von Graun, la amante que le enloqueció en sus últimos días— no sean tan reales como uno podría figurarse, ni tampoco arquetipos estrictos: son casi sentimientos, actitudes ante la vida, secretos susurrados.

Quizá por ese motivo el libro termina con un reconocimiento explícito de lo universal de esa búsqueda, de los lazos que unen a todos los seres, que consiguen identificarlos entre sí, haciendo de la existencia un todo que cualquiera podría percibir si la mirada se lo permitiese, como Sebastian quizá sabía y callaba:

Sea cual fuera su secreto, conocí otro secreto: el alma no es sino un modo de ser —no un estado constante— y cualquier alma puede ser nuestra, si encontramos y seguimos sus ondulaciones. La vida futura puede ser la capacidad de vivir conscientemente en el alma escogida, en cualquier número de almas, todas ellas inconscientes de su carga intercambiable. Así… soy Sebastian Knight.

Y de este modo llegamos a la casi total identificación del narrador con su hermano, dado que la búsqueda de datos que ha llevado a cabo, probablemente, no haya sido otra cosa más que la búsqueda de sí mismo. Como la que cualquiera de nosotros hubiera hecho o podría hacer. Como el mismo V. dice acerca de las novelas de Sebastian: «No son las partes las que importan, sino su combinación».

Con todo, no creo que sea ésta una de las mejores obras de Nabokov. Como en todos sus libros, por supuesto, hay momentos deliciosos y una prosa bellísima (elegante, a ratos sinuosa, pulcra y rica en «divinos» detalles), que impone respeto el pensar que fue la primera que el ruso escribió directamente en inglés, dados los pasajes bellísimos que se pueden encontrar; sin embargo, la novela insinúa más cosas de las que resuelve, deja flecos colgando (más emocionales que argumentales) y la sensación al terminar es la de que falta algo. Aunque ese ‘algo’, en el caso de Nabokov, se reduzca a unos pocos detalles que, por sí solos, ya alumbrarían la obra de más de un escritor.

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8 Comentarios

  1. Estoy de acuerdo con esa lectura del libro, y con el párrafo escogido para ser citado.

    Nabokov, como es sabido, antes que escritor (o a la vez) fue profesor de literatura (pero sus clases eran de lectura), y él enseñaba que en las lecturas hay que fijarse en la estructura y en los detalles. Y en eso es en lo que hay que fijarse al leer a este hombre, en la estructura y en los detalles.

    Y en este libro, además de los detalles nabokovianos de siempre que, cual premios aleatorios y frecuentes, te pegan a la lectura, hay detalles sobre su propia vida (él diría que no, que es todo ficción) interesantes, como las relaciones del exiliado con sus patrias y con sus lenguas, o del huérfano con el recuerdo de sus padres.

    Pero como dice V. refiriéndose a la obra de SK, lo que le gusta es el estilo, y le trae al pairo si sus libros hacen “pensar”. Y a mí este libro me gusta por eso, por el estilo, que es nabokoviano a tope.

  2. Detrás de las palabras están sus sombras. Y, efectivamente, la belleza “inexplicable” de una obra proviene de éstas últimas. Sin embargo, para que esta niebla sublime y desconcertante se proyecte debió existir lo escrito, lo enunciado. La novela a lo que nos referimos trata de reflejos, trata de espejismos en el espejo, cosas inasibles (el pasado de un muerto, la vida del “otro”, su huella en la vida de uno mismo). Efectivamente, a mí también me dejó esa sensación de lo no terminado (contrario a lo Vargas Llosa) pero por ello, precisamente, es que sabemos que el mago hizo bien su truco: eso que atí te parece un error, para mí es el máximo de los logros en un artista, Claro, a menos que entendamos las cosas desde posiciones muy diferentes.

  3. Lo que más me gusta de Nabokov son esos destellos de inteligencia que se adivinan en los pensamientos de sus personajes. Es una delicia.

  4. Tal vez ese algo que le falta es esa búsqueda que se hace perceptible para nosotros. Navokov es un grande de la literatura, yo leí sus cuentos completos, y se ha quedado un poco como una biblia, un libro de consulta. Puede que haya mucho de ese cazador de mariposas en la obra. Por cierto que la reparé el otro día en la librería al igual que la de arriba, Nocilla Dream.

  5. Es cierto que Nabokov tiene todas las características para gustar a todo el mundo: aunque no todas sus novelas dejen una huella imborrable, sí es cierto que cuando se terminan siempre permanece un buen sabor de boca. Disfruté leyendo “Pnin”, “Lolita” y “Desesperación”, especialmente esta última (una original variación del tema del “doble” emparentada con la obra con el mismo título de Dostoievski contada por uno de los narradores más cínicos e inteligentes del universo nabokoviano).
    “Pálido fuego”, por ejemplo, me parece un sobrevalorado experimento narrativo, de lectura ardua (más de lo habitual en este autor).
    No he leído “La verdadera vida de Sebastián Knight”, pero el estupendo análisis que haces de ella confirma mis impresiones de que muchas de sus obras son estimables por el simple hecho de haber salido de su pluma, lo cual garantiza que se está ante una obra de arte lingüística y un desafío intelectual construido de una manera artesanal. No obstante, con casi todas sus obras siempre me quedo con la sensación de que se ha evitado deliberadamente ahondar en la psicología de personajes (a veces no es suficiente con la suma de sus actos y los comentarios de los demás). Nabokov siempre se mostró reacio a las novelas con excesiva carga de “mensaje”; este prejuicio formalista me imposibilita la constructiva tarea de continuar reflexionando tras la lectura sobre las implicaciones profundas de sus novelas (tarea que personalmente me parece muy enriquecedora), pero no impide que su lectura sea una actividad placentera y muy estimulante.
    Un saludo.

  6. La novela no es perfecta, quizá (ninguna lo es a fin de cuentas…) pero precisamente lo mucho que sugiere sin llegar a definir es uno de sus puntos fuertes. A mí me sugiere un intento de Nabokov de mirarse desde afuera, un tanto narcisista… pero claro, mirándonos desde afuera ya no estamos donde estábamos, ni podemos volver a estarlo. Para mí es una novela memorable.

  7. La verdad es que Lolita es una de las obras que más me ha impresionado. Muy buen post.
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