Los demonios del lugar – Ángel Olgoso

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Los demonios del lugar - Ángel OlgosoHace unos meses leí un comentario del amigo Miguel Ángel Muñoz en su estupendo blog, y me despertó la curiosidad; siendo buen conocedor del género corto, como es, exaltaba las virtudes de esta colección de relatos, supuestamente de terror (ya veremos después por qué «supuestamente»), y ponía a Ángel Olgoso en lo alto de los altares literarios. Aun pensando que podía exagerar, me hice con el libro resuelto a comprobar si ese entusiasmo podía ser contagioso.

Hoy puedo afirmar que Miguel Ángel Muñoz no exageraba ni un ápice en sus encomios; “Los demonios del lugar” es un libro que roza la perfección en muchos momentos, que ensancha los límites no ya del relato breve, o del género de terror, sino que me atrevo a decir que los de la misma narrativa en castellano: por su lenguaje, por su exquisitez, por su atrevimiento, por su rigor y por su maestría.

Los 49 cuentos que componen “Los demonios del lugar” abarcan una amplia variedad de temáticas, siempre relacionadas con lo fantástico y lo terrorífico. La grandeza de Olgoso es que trasciende esos límites formales para crear historias conmovedoras, no ya por el sobrecogimiento que provocan (y casi todas lo hacen, créanme), sino por la sensación de profundo conocimiento de lo humano que rezuman. El género en el que se engloba al libro es lo de menos, incluso si ha ganado un premio, como es el caso; lo que realmente importa es que el autor ha creado piezas memorables como artefactos literarios, que no pueden adscribirse a un género concreto no porque no compartan sus características temáticas, sino porque son obras más amplias y ambiciosas.

Se me ocurre, a bote pronto, citar ‘Mujeres desnudas bajo impermeables mojados’, un cuento inquietante como pocos, y que además de dejar ese revuelo de palomas en el estómago, también abandona en el corazón un poso de amargura. El relato va más allá del terror: Olgoso nos desvela la naturaleza humana en su sordidez y su fragilidad, en su batalla contra la duda, contra el tiempo. Algo similar ocurre en ‘Una velada’, otra pieza impresionante por sus resonancias sociales y por el fondo que presenta.

De ahí el «supuestamente» que utilizaba uno más arriba para definir el género de “Los demonios del lugar”: decir que es una colección de relatos de terror es quedarse muy corto. Quizá el problema estribe en la necesidad de etiquetar absolutamente todo lo que se publica, cometiendo a veces la imprudencia de recortar las posibilidades (las de lectura, me refiero: al fin y al cabo, todos nos dejamos guiar por determinadas referencias) de un libro metiéndolo en un saco u otro. Si, amén de esta razón, tenemos en cuenta que la literatura de género —terror, ciencia ficción, etc.— es tildada, casi de forma automática, como «menor», lo más probable es que excepciones honrosas, y más que honrosas, pasen desapercibidas (no ya por la crítica tradicional, que está en otros pastos, sino por cualquier amante de la buena narrativa) por las librerías sin que nadie repare en su presencia.

Las piezas que componen este libro desafían ese enclaustramiento temático, porque Olgoso sabe rebasar los estrechos límites del terror para escribir relatos que nos hablan de nuestra alma, de nuestros sentimientos y también, sí, de nuestros miedos. Por supuesto, también hay en esta colección relatos de terror «más puros», que no admiten un examen tan profundo y que se dedican a explorar lo siniestro y terrorífico del mundo: ‘El vaso’, ‘Huéspedes’, ‘Sueño Nº333’ o ‘El día primero de la tumba’ serían buenas muestras de ello. Sin embargo, lo interesante se encuentra en el resto de cuentos, que amplían sus posibilidades casi con cada lectura.

A los ya mencionados arriba se les podrían añadir muchos otros: ‘Relámpagos’ -unas líneas para ilustrar una vida cualquiera de sufrimiento-, ‘Introito para arpa de tendones humanos’ -visión salvaje y veraz del horror de la guerra-, ‘El espanto’ -una brevísima obra maestra acerca del espanto que provoca el cotidiano enfrentamiento con la maldad que nos rodea-, ‘El tendedero’ -o la desesperante monotonía con la que se afronta la familiaridad forzosa-, ‘Idolatría’ -la terrorífica esencia de la parafernalia religiosa- o ‘Los simunes del deseo’ -que expone brevemente la fugacidad de las pasiones humanas-; a decir verdad (y mientras repasa uno el libro para recolectar estos cuentos), es difícil realizar la elección, pues prácticamente todos merecen ser citados, tal es la calidad de esta colección.

Y un último apunte para hablar sobre la prosa de Ángel Olgoso: exquisita, cuidada, pulcra, barroca, exigente y cincelada como pocas en este país; una delicia para la lectura y que satisfará a cualquiera que se acerca a estos relatos, más allá de que el género (con todas las salvedades ya especificadas) no sea de su predilección. Y me gustaría remarcar este hecho, porque en muchas ocasiones se deja de lado el aspecto más formal de la narrativa, haciendo hincapié en los temas o los modos de narrar: un escritor trabaja con el lenguaje, y eso se demuestra con el uso que de él hace; Olgoso es un narrador —en este aspecto— impecable, casi soberbio, porque consigue que su prosa no sólo cumpla a la perfección su función (transmitir el mensaje y representar el universo que lo contiene), sino que además la embellece sin recargarla, la ennoblece sin resultar alambicado y la tensa sin caer en retruécanos absurdos.

Insisto: compren este libro; háganse con él de la forma que sea y léanlo; incluso léanlo varias veces, porque pocas ocasiones habrá en las que un libro lo merezca tanto. Disfrutarán como nunca de “Los demonios del lugar”, se lo aseguro.

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6 Comentarios

  1. […] se vengan a la mente: Borges, principalmente, pero también algunos escritores más actuales como Ángel Olgoso o Miguel Ángel Zapata. Nombres que tienen en común con Juan Jacinto Muñoz Rengel la imaginación […]

  2. Todo un placer comprimido en cada uno de los relatos, un maravilloso libro para iniciARTE en este bello ARTE del relato corto de la literatura y recordado ahora que presenta su último libro. FANTASTICO.

  3. En Granada hay un semillero de cuentistas alucinante, quizá de los más talentosos de España: Ángel Olgoso, Antonio Pomet, Jesús Ortega, Miguel Ángel Zapata, Cristina García Morales… ¿Qué les darán a esos chicos y chicas para tanta obra redonda? No estaría mal más presencia del cuento meridional en esta (por otro lado, magnífica) página literaria. Saludos.

  4. Olgoso bebe directamente del triángulo Poe, Borges y Faulkner. Junto con Félix J. Palma, el mayor talento que tenemos ahora mismo en este país tan grisáceo de cuentos.

    Angeles Prieto Barba

  5. Hace un momento una amiga me habló muy bien de este chico, he investigado un poco en la web y me encontrado con unos cuentos excelentes. Voy a buscar más cosas de este autor, aquien felicito desde ya.
    Norberto Luis Romero

  6. Nunca leo nada de terror, tampoco veo cine de terror, no es que lo considere un “género menor” , es que paso un miedo espantoso, pero leeré la obra de Olgoso, me ha convencido vamos…

    Un saludo.

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