Luna de miel – Leonard Michaels

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Luna de miel - Leonard MichaelsPoco hay que comentar sobre un relato tan poco interesante como este Luna de miel, del escritor estadounidense Leonard Michaels; uno no ha tenido la oportunidad de leer más textos del autor, pero el resultado después de este acercamiento es de un desinterés absoluto.

En Luna de miel se nos ofrece la historia de un joven camarero que rememora el idilio que mantuvieron un excompañero suyo y una mujer recién casada en un hotel ubicado en un remoto paraje del estado de Nueva York. Lo que comienza como una simple relación deviene pronto en una compleja historia de superación y de envidias, de rencores y de asunciones, que trastoca por completo la vida de todos los personajes involucrados en aquel suceso.

Michaels traza un retrato bastante plausible del joven camarero y seductor: un muchacho ambicioso, desinhibido y resuelto; la trama gira en torno a su atractivo, tanto físico como personal, ya que incluso el marido de la mujer seducida termina por (en cierta forma) sucumbir a sus encantos. Aunque el relato se inicie con un planteamiento de corte amoroso o pasional, pronto nos damos cuenta de que la intención es muy otra: lo que se nos muestra es la lucha por alcanzar un ascenso social que pasa por dejar atrás todo aquello que no conviene, aun cuando eso signifique renunciar a una parte de la propia personalidad.

Hasta aquí, el texto ofrece unas posibilidades bastante sugerentes. Sin embargo, en cuanto nos sumergimos un poco en él nos damos cuenta de que tiene muy poco que ofrecer. Leonard Michaels es un escritor más que correcto, pero sin ningún rasgo de originalidad (no digamos de maestría) que distinga sus cuentos de otros tantos que pueblan las estanterías de las librerías. Luna de miel transcurre con cierta presteza al comienzo, pero a las pocas páginas cae en un tono monocorde, trivial y un tanto aburrido: los personajes tienen rasgos interesantes (sobre todo el protagonista, como hemos comentado), pero apenas son descritos con profundidad y pronto nos resultan indiferentes. El narrador en primera persona no ayuda mucho al transcurrir de la historia y, en ocasiones, la entorpece en lugar de proporcionar un punto de vista original.

El tramo final del relato es intenso y absurdo a partes iguales. El autor juega con el componente imaginativo y el poco confiable narrador nos lleva de la mano hacia un final que puede tener tanto de trágico como de mundano: quizá es en esa ambigüedad donde reside el único acierto del texto, ya que al menos proporciona un cierto componente lúdico al lector y le permite sortear la inanidad de sus personajes. Con todo y con eso, el resto del texto es demasiado ramplón y convencional como para suscitar algo de curiosidad, por lo que el desenlace, a decir verdad, se espera sin ansiedad alguna.

Como digo, no es conveniente juzgar a un autor por una única obra, sobre todo si se trata de un relato, ya que todos sabemos la dificultad que entraña escribir un buen cuento. No obstante, puedo arriesgarme a suponer que Leonard Michaels no tiene nada que aportar a un género que languidece por sobreexplotación y en el que es difícil despuntar. No pierdan su tiempo y dedíquense a obras más enjundiosas.

2 Comentarios

  1. No he leído ‘Luna nueva’ y quizás sí que sea como dices y no valga la pena leerlo, pero me daría mucha pena que alguien que pasara por aquí y leyera como destripas al autor (habiendo leído sólo un libro suyo) se desanimara a leerlo. Porque Leonard Michaels ya es un escritor lo suficientemente desconocido como para que encima le lluevan críticas por un libro que quizás sea el único flojo que haya escrito en toda su carrera.

    Con esto quiero decir que cualquiera que lea sus cuentos editados por Lumen o la novela Sylvia se dará cuenta de que es un escritor originalísimo, con un estilo cerrado, claustrofóbico y personalísimo. Creo que es uno de los escritores más buenos y más interesantes del siglo XX. Entre otras cosas porque nadie escribe como él. Nadie. Es como un Kafka del Nueva York de los años 70. Tiene el mismo sentido de culpa asfixiante y el mismo sentido del humor retorcido. Leédlo porque os aseguro que no habéis leído nada igual.

    • Completamente de acuerdo con todo lo que dices, Núria, pero yo añadiría que Luna de Miel no es en absoluto un relato flojo, muy al contrario, me parece que, no solo por su estilo (Leonard Michaels era uno de los grandes estilistas de la prosa americana), si no por lo imaginativo del argumento, vale muchísimo la pena (yo lo he releído ya un par de veces). Pero es verdad que tiene relatos mejores. Viva la Tropicana es una obra maestra del relato cómico, así como la serie de relatos del matemático Raphael Nachman (como Luna de miel y Viva la Tropicana, aparece en la colección de relatos de Lumen), que están a la altura, y a veces por encima, de los grandes escritores judíos de posguerra que han marcado una época en la literatura yanqui (véase: Saul Bellow, Bernard Malamud, Norman Mailer o Philip Roth). Las razones de que permanezca tan desconocido son un misterio, supongo que una de las principales es que no fue un autor demasiado prolífico. En cualquier caso, me sumo a tu sugerencia, para mi es un escritor imprescindible.

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