Mujeres sin pareja – George Gissing

0
1778

Mujeres sin pareja - George GissingComo ya comentamos cuando hablamos de La nueva Grub Street, George Gissing es un excepcional recreador de ambientes; si en el caso de esa novela su foco se centraba en el mundo del periodismo y la literatura, en esta ocasión el tema sobre el que gira la obra es el del papel de la mujer en la sociedad inglesa de finales del siglo XIX. A diferencia de su novela anterior, en Mujeres sin pareja el aspecto estilístico está mucho más cuidado y se aprecia que el autor maneja sus herramientas literarias con mucha mayor pericia; no hay inconsistencias narrativas y el estilo es fluido, consiguiendo así que el lector se embarque con facilidad en una trama que nos sitúa ante una historia harto peculiar (si consideramos el tiempo en que está escrita).

Mujeres sin pareja muestra la vida de dos mujeres, Rhoda Nunn y Monica Madden, durante los postreros años del siglo XIX. La primera es una persona decidida, segura y de carácter fuerte que ha tomado como bandera la emancipación femenina y la defensa de su libertad; la segunda es una joven dependienta con unas ideas mucho menos claras y que hace gala de una personalidad sensible, pero maleable. Sus destinos se cruzarán cuando las hermanas de Monica, preocupadas por la falta de oportunidades que le esperan, la encomiendan a Rhoda para que la prepare como mecanógrafa y pueda así labrarse un futuro independiente. Sin embargo, Monica conoce a un maduro solterón que la propone matrimonio y al que acepta sin reparos al considerar que tener el futuro asegurado es más práctico que la lucha diaria por una libertad etérea e improbable. Las convicciones de ambas mujeres sufrirán duros reveses cuando los acontecimientos las sitúen ante importantes decisiones y circunstancias por completo inesperadas para ellas.

Si bien los hechos (como no podía ser de otra forma considerando el formato de folletín que se practicaba en la época) terminarán por conformar una trama que cae en algunos tópicos, no cabe duda de que el tema central es extraño e importante; más aún si tenemos en cuenta el hecho de que el autor sea un hombre. A pesar de estar bien lejos de ideales igualitarios modernos, Gissing pone en boca de sus personajes femeninos algunos argumentos incontestables y no tan pasados de moda como se podría creer:

Tiene que nacer una nueva clase de mujer, una mujer activa en cualquier ámbito de la vida […]. Podemos conservar muchas virtudes del viejo ideal pero tenemos que añadir a ellas aquellas que han sido consideradas apropiadas solo para los hombres. […] Puesto que debemos ser un ejemplo para aquellas de nuestro sexo que todavía no han despertado, tenemos que encabezar una lucha activa; tenemos que ser invasoras.

Son especialmente jugosos los dos personajes más combativos de la novela: Rhoda Nunn y su mentora, Mary Barfoot. Ambas se constituyen en protagonistas fuertes y seguras, pero pronto se advierten las diferencias entre sus personalidades: mientras que Rhoda es impulsiva y orgullosa, Mary es reflexiva y serena; podrían ser dos facetas de un arquetipo de mujer que encarnaría la lucha por la independencia y la libertad. El autor contrapone sus caracteres en varias escenas para mostrar así las inevitables dificultades que el ideal acarreaba a aquellas mujeres que se embarcaban en su causa. La aceptación de responsabilidades como las que asumen Rhoda y Mary, educando y ayudando a jóvenes para que puedan aspirar a una vida sin dependencias de ningún tipo, conlleva también la asunción de sacrificios.

Por su parte, la figura de Monica Madden sirve para ilustrar cómo evoluciona el pensamiento de una mujer que se acomoda a las convicciones sociales a medida que descubre cuál es el auténtico funcionamiento de las relaciones hombre-mujer en la Inglaterra de finales del siglo XIX. Aunque el personaje paga de alguna manera por su valentía (en una clara concesión a los cánones formales del momento), lo cierto es que Monica es una mujer que pasa de la debilidad a la fortaleza por sus propios medios, sin necesidad de recurrir a un hombre; su proceso de madurez es duro, pero se convierte en lo mejor de una novela que no carece de protagonistas encomiables.

George Gissing vuelve a tocar en su obra un tema espinoso y poco tratado en la literatura de su época, algo que ya por sí solo constituiría un acierto y un reclamo para casi cualquier lector. Si añadimos, además, un sobrio y contundente dominio de las tramas, amén de una construcción de personajes soberbia, no puedo por menos que recomendar la lectura de Mujeres sin pareja a todos los que se interesen por la literatura clásica. No les defraudará.

Más de George Gissing:

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here