Niña de todos los países – Irmgard Keun

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Niña de todos los países - Irmgard KeunNiña de todos los países es una de las novelas más atractivas que he leído recientemente. Divertida e imaginativa, profunda sin sensiblerías, recoge el mundo de los emigrados que salieron de Alemania antes del estallido de la II Guerra Mundial a través de la mirada fresca pero increíblemente certera de una niña.

Kully es la hija de un escritor que ha salido de la Alemania nazi por criticar a Hitler. Artista reconocido, pero sin dinero, vive con su familia a salto de mata de hotel en hotel por las principales ciudades europeas. En ese ambiente desordenado, penosamente bohemio, donde no se puede pagar la cuenta del hotel y muchas veces no se come, Kully describe lo que ve, oye y siente desde una perspectiva que, si bien tiene una punta de inocencia, es sobre todo inteligente.

Irmgard Keun construye con Kully un personaje que, casi desde la primera página, se hace querer por el lector. No ha de ser fácil tarea hacer gravitar toda una narración sobre la voz de un niño; sin embargo, la alemana lo logra valiéndose de un recurso a menudo olvidado: la sencillez. Sencillez que mantiene lejos la cursilería o esa inocencia magnificada que el estereotipo asocia con la infancia y que hermana niñez con idiotez, como si el tener pocos años estuviera reñido con la inteligencia.

Kully va dando cuenta de su día a día y saca sus propias conclusiones. Las del lector pueden ser conclusiones distintas, pero la perspectiva también lo es. Ella describe su peregrinar por trenes, estaciones y hoteles. La búsqueda de dinero de su padre —sea en forma de adelantos de editores, sea en forma de sablazos a amigos—, que se gastará rápidamente. La infelicidad de su madre con su vida de nómadas. Pero, sobre todo, Kully no juzga nada de cuanto ocurre a su alrededor; por el contrario, lo acepta tal cual es y va acumulando experiencias, segura de comprender las cosas. Y las comprende. De un modo radiante, ingenuo, afortunado y valiente, Kully comprende cuanto sucede a su alrededor, lo examina, lo evalúa y saca sus propias conclusiones.

Yo puedo corretear por todas partes y estar alegre, para eso no necesito dinero. Pero los mayores necesitan dinero para estar alegres. Por eso tienen más dificultades que un niño.

Las playas de piedras blancas son preciosas pero duelen en los pies. Morirse no resulta tan fácil como uno pudiera pensar. La gente es menos amable si sabe que no tienes dinero. Los visados se gastan con el tiempo hasta que se acaban. Cuando la gente muere, ya no se la vuelve a ver, aunque se quedan flotando alrededor de los vivos.

Niña de todos los países recoge el paulatino descubrimiento del mundo por parte de una niña; pero de un mundo convulso y movedizo, no sólo por la proximidad de la guerra, sino también por el carácter inquieto de la familia de la pequeña. Una lectura encantadora, para recomendar siempre.

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