No nos lo creemos – Clara Valverde

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No nos lo creemos - Clara ValverdeQuizá una de las frases más repetidas en los últimos tiempos sea: «Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades»; una frase engañosa, malintencionada, que se enuncia con profusión para lograr convencer a la ciudadanía de su responsabilidad en un golpe de estado financiero que denominan «crisis», como si hubiera sobrevenido por causas naturales imposibles de atenuar. En realidad, ésta es una de tantas frases que a menudo se lanzan desde los medios de comunicación (en manos, no olvidemos, de los principales grupos de poder) para tratar de crear un estado de conciencia propicio para la rapiña que se está llevando a cabo.

Clara Valverde analiza en este breve ensayo la capacidad del lenguaje neoliberal para encubrir la verdad y crear una suerte de “universo alternativo”: un universo en el que mediante las palabras se pretende distorsionar los hechos para que las políticas neoliberales pueden ejercerse sin oposición. Las élites políticas y financieras saben muy bien que el poder del lenguaje les permite diseñar estrategias para implantar el miedo, la culpa, la desesperanza o la confusión en una ciudadanía que, por desgracia, está muy poco acostumbrada a dudar de los mensajes que recibe por los canales tradicionales.

De lo que se trata, fundamentalmente, es de abocar a las personas a afrontar problemas de índole público o social (paro, asistencia sanitaria) mediante soluciones individuales, que a menudo pasan por un mercado privado (seguros, medicina privada, planes de pensiones). De este modo, la política evita tener que arreglar ciertos aspectos que le son propios, como son todos aquellos relacionados con el bienestar de la ciudadanía, y en realidad se transforma en un obstáculo para la consecución de ciertos fines (debido a los recortes que aplica).

La primera estrategia para conseguir que todos comulguemos con esta situación es la de culpabilizar: se nos pretende hacer creer que la situación actual no es fruto de la avaricia de una élite privilegiada, sino que todos somos parte del problema. Así, se lanzan mensajes como el de «haber vivido por encima de nuestra posibilidades», cuando es evidente que miles de personas han venido cobrando sueldos miserables y han tenido que renunciar a muchas cosas para salir adelante, incluso en los supuestos años de bonanza económica. De manera similar se culpabiliza a la gente a la que su empresa expulsa del mercado laboral; eufemismos como «Expediente de Regulación de Empleo» sólo maquillan una realidad simple, que es la de que el empresario quiera ahorrarse unos salarios para engrosar sus beneficios. Sin embargo, las personas abocadas al paro son señaladas como “culpables”, como vagos que no hacen nada para recolocarse, o aprovechados del sistema (que les “socorre” con una miserable paga). La autora no olvida señalar el auge del coaching y su maliciosa intención de hacer recaer la responsabilidad de los acontecimientos en el individuo (al que se acusa de tener pensamientos “negativos” respecto a sus problemas) en lugar de identificar a los auténticos culpables. Y especialmente sangrante es el caso de la sanidad pública y el reproche velado que desde las tribunas neoliberales se hace a los que no “cuidan” de su salud y resultan una carga para el sistema…

Dejémoslo claro: los servicios públicos no se rigen por una metodología de rendimiento; no tienen que dar beneficios, ni evitar ser deficitarios: deben contribuir al bienestar social. El sistema de salud, el de atención social, el educativo o el de pensiones se sostienen con nuestros impuestos y no son “gratis”, como se pretende hacernos creer; es la gestión de esos impuestos la que ha resultado ser desastrosa y oscura, no el funcionamiento de estos servicios (algunos de ellos a la cabeza de calidad en todo el mundo). Por lo tanto, mediante estas estrategias lingüísticas lo que se pretende es engañar y confundir al ciudadano para que dé por buenas medidas que, de otra forma, le resultarían inaceptables. Afortunadamente ya hay colectivos que están presentando batalla y que están consiguiendo hacer visibles los auténticos problemas, pero no es suficiente: tenemos que ser críticos, saber leer entre líneas y entender que el entramado neoliberal sigue un plan muy elaborado para despojar a la mayoría en beneficio propio. No debemos permitir que eso suceda.

1 Comentario

  1. Los grupos financieros junto con los gobiernos títeres,tratan de confundirnos para evitar responsabilidad del descalabro económico,que ellos mismo han ocasionado.

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