Obra selecta – Edmund Wilson

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Obra selecta - Edmund WilsonA veces es conveniente alejarse de la literatura pura y dura (perdonen la cacofonía) para adentrarse en las impresiones que sobre ella han tenido los que se dedican a la crítica. Como hemos visto en algunas ocasiones, las miradas son múltiples y abren nuevas vías para interpretar y comprender libros y autores. Si esa labor crítica se realiza con precisión, con honestidad y, además, con elegancia, el resultado es una obra como la del norteamericano Edmund Wilson, del que Lumen tuvo a bien editar una recopilación de sus trabajos críticos y otros más personales.

Wilson fue en su momento mucho más que un crítico literario al uso (al menos tal y como se entiende hoy en día): se codeó con buena parte de la intelectualidad estadounidense de la mitad del siglo XX, ayudó a situar en su lugar a autores como Scott Fitzgerald o Dos Passos y realizó una labor ímproba para dotar a la crítica literaria de su país de solidez y credibilidad. Trabajó como reseñista para diversas publicaciones, entre ellas las renombradas The New Yorker y The New York Review of Books, editó algunos libros (la inacabada novela de Fitzgerald El último magnate, por ejemplo) y su correspondencia constituye un testimonio excelente del ambiente literario e intelectual de su país.

Prueba de su irrefutable honestidad a la hora de ejercer como crítico es la opinión que expresó sobre Lolita al propio Nabokov y que casi les costó la larga amistad que compartían:

De todo lo que he leído de tu obra, es lo que me gusta menos. El cuento del que surgió era interesante, pero no creo que el tema pueda soportar un tratamiento tan extenso. De historias malas, pueden salir buenas novelas; pero no creo que lo hayas logrado con ésta. No es sólo que los personajes y la situación sean repulsivos en sí mismos, sino que, presentados a esta escala, parecen bastante irreales.

Más allá de lo anecdótico, lo cierto es que algunos de los trabajos críticos de Wilson son auténticas obras de arte: monumentos literarios que desmenuzan el objeto del que tratan con precisión, inteligencia y una suerte de clarividencia producto de la formación de su autor, sabio y erudito como pocos. Así se puede observar en el estudio sobre Marcel Proust y su obra magna («Proust ha creado una especie de equivalente en ficción a la metafísica creada por ciertos filósofos sobre nuevas bases físicas. […] El mundo deviene así cuatridimensional —siendo el tiempo la cuarta dimensión—.»), en el que dedica a Henry James y a la ambigüedad de algunas de sus novelas, en los referidos a escritores rusos (de los que Wilson era devoto admirador) o el centrado en la obra de Charles Dickens, quizá uno de los mejores y más ricos ensayos sobre la obra del escritor inglés. La forma de abordar el trabajo del norteamericano era exhaustiva y concienzuda: al análisis del texto en profundidad se añadía un acercamiento a la figura del autor (al contrario de lo que defendía ya por entonces el New Criticism) para poder generar una tesis global sobre las posibilidades de la obra. Un sistema sencillo, pero de resultados exuberantes, complejos y muy ilustrativos.

Aparte de los estudios, verdaderas joyas de la crítica literaria, también se espigan en el volumen docenas de las miles de cartas que Edmund Wilson escribió durante su vida. Polemista entregado, se carteó con muchísimas personas durante años, como prueban los múltiples destinatarios que aquí se recogen: John Dos Passos, Scott Fitzgerald, Allen Tate, Malcolm Cowley o, por supuesto, Vladimir Nabokov. En estas misivas se puede apreciar el fervor literario de su autor, amén de servir como referentes del desarrollo cultural de casi todo el siglo XX.

Esta Obra selecta depara momentos de auténtica devoción por la literatura, momentos que muestran la pasión con la que Wilson afrontaba el ejercicio de la crítica. No es de extrañar que su trabajo como reseñista marcara el rumbo de la crítica literaria en su país y que se haya convertido en uno de los intelectuales más importantes del siglo pasado.

1 Comentario

  1. Nunca me he acercado a un libro de este tipo. Tal y como lo planteas suena sugerente. Me queda una duda ¿En este libro aparece el ensayo sobre Dickens? Adoro al escritor inglés y eso podría ser un estímulo importante para hacerme con este libro. Tengo que decirte que con respecto a Lolita opino como este crítico. Es de lo que menos me ha gustado del genio ruso.

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