Parpadeos – Eloy Tizón

4
1642

Parpadeos - Eloy TizónEste ha sido mi primer acercamiento a Eloy Tizón, después de haber oído hablar muy bien de sus novelas y, sobre todo, de “Velocidad de los jardines”, su anterior libro de cuentos. La crítica ha sido generosa con sus obras desde el comienzo y el público -al menos, el que uno conoce- lo reconoce como un narrador excelente. “Parpadeos” es su más reciente recopilación de relatos, integrada por trece cuentos breves que, respondiendo a ese título, son miradas efímeras hacia la realidad.

Quizá habría que advertir dos detalles fundamentales acerca de Eloy Tizón; el primero, que es un escritor peculiar: pulcro, sutil, ingenioso e inaudito; el segundo, que es un grandísimo narrador de historias. Y digo esto porque adentrarse en el mundo de este creador es una experiencia diferente; no tanto por buena o mala, en un sentido crítico estricto, sino por la naturaleza de su literatura y de sus creaciones. Uno, personalmente, no le reconoce como predilecto, no es el tipo de escritura que suele gustarme, pero ello no obsta para que haya que quitarse el sombrero para alguien que escribe un relato como ‘La tristeza del león’ (asombroso mecanismo de literatura).

“Parpadeos”, como decía, es un magnífico compendio de miradas a la realidad, aunque deformadas (en el buen sentido) por un ojo irreverente y extravagante. Tizón tiene una peculiar habilidad para entrever rasgos curiosos de las situaciones cotidianas: parpadeos, atisbos, ecos de acciones o palabras que reverberan en el tiempo y conforman otra realidad, cercana a nosotros y aureolada por una atmósfera que tiene tanto de espeluznante como de verdadera. Ahí está, para demostrarlo, ‘Los invasores’, un cuento que huele a Cortázar a distancia, pero que lleva la impronta de Eloy Tizón en ese niño narrador, una perversión de la naturaleza inquietante y, sin embargo, próxima. Igualmente perturbador resulta el cuento que da título al libro, relato de fantasmas en principio, pero que enseguida se demuda y adquiere tintes de Henry James, por el soliloquio exquisito que el narrador-protagonista lleva a cabo, velando los acontecimientos y desconcertando al lector hasta elevarse en su final hacia una belleza narrativa insólita.

Buena parte de la crítica ha coincidido en elogiar a Tizón como un narrador excepcional, corrosivo y elegante; son, desde luego, definiciones que hacen justicia a su maestría en el arte de contar historias. Como dije antes, a uno no acaba de convencerle el continuo juego de artificio que plantea en sus relatos: tal vez la narrativa juguetona no sea lo mío. Sin embargo, dado el panorama de la literatura actual, especialmente en España, escritores como éste son necesarios para cambiar la aridez de una narrativa adocenada y autocomplaciente. Aunque suene pontificador (y lo es), todo el que guste de la buena literatura tiene una cita ineludible con Eloy Tizón.

Más de Eloy Tizón:

4 Comentarios

  1. Siguiendo vuestro consejo, me he decidido a “dejar huella”, aunque no he leído nada de Tizón, aunque si lo publica Anagrama seguro que es interesante. Pero creo que empezaré por ‘velocidad de los jardines’ , que me gusta más el título

  2. A mí ‘velocidad de los jardines’ me impactó bastante, y no había oído hablar antes de Tizón. Como bien dices, aunque no sea tu estilo hay que reconocer la calidad de su prosa.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here