Perforaciones – Francisco Afilado

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Perforaciones - Francisco Afilado“Perforaciones” es el primer libro de Francisco Afilado, aunque los relatos que lo componen se hayan escrito a lo largo de un prolongado espacio de tiempo. El hecho de que sea un libro primerizo no exime, claro está, de que se le puedan achacar defectos evidentes (aunque haya quien considere que la magnanimidad crítica debería ser obligada con los autores noveles); no obstante, en esta recopilación de cuentos se pueden encontrar también virtudes no menos claras, y que hacen de su lectura una experiencia grata.

No hay duda de que “Perforaciones” tiene una cualidad que salta a la vista: es diferente. ¿Respecto a qué? En puridad, respecto a muchos volúmenes de relatos, ya que Afilado ostenta un estilo muy directo, seco, alejado de florituras narrativas, casi bebiendo de las fuentes de la novela negra. Y, curiosamente, ese estilo es también su propio lastre a la hora de abordar las historias que pone por escrito.

Queda claro a las pocas páginas que el autor está muy influido por la narrativa estadounidense de los setenta y ochenta, es decir, por el realismo sucio. Tanto es así que las tramas, los personajes y los diálogos pudieran parecer directamente extraídos de un libro de Carver, por citar el ejemplo más evidente. Esa influencia tiene un aspecto positivo y otro negativo. Este último es la falta de adhesión de los relatos a una cultura común (al lector español, claro está): para el que se adentra en ellos, es difícil identificar de manera verosímil a los personajes que los habitan, ya que tanto los diálogos como las situaciones parecen demasiado ajenos para una idiosincrasia que, por otra parte, Afilado no hace sino remarcar (mediante el uso de marcas comerciales o poblaciones).

Como contrapartida, la parte narrativa de estos cuentos se convierte, por obra y gracia del estilo, en una maquinaria de precisión que engancha, que demanda del lector una complicidad agradable y que se aleja de unas formas que se han perpetuado en la literatura española de las últimas décadas con lamentables consecuencias. El autor se recrea en el uso de unas fórmulas que, si bien resultan un tanto ajenas por lo anteriormente expuesto, son muy sólidas a la hora de crear atmósferas y personajes.

Un ejemplo de las primeras se da en ‘Forastero’ o en ‘Desamparo’, piezas en las que el entorno físico en que se desarrollan (un bar de carretera y un paraje desolado) juega un papel fundamental para la puesta en escena de la tensión emocional. Un punto, por cierto, que Afilado maneja con gran habilidad, mediante descripciones someras, pero esclarecedoras, creando un escenario perfecto con la pericia de un autor teatral en sus acotaciones; de hecho, los espacios vacíos (sean arrabales de ciudad, páramos desiertos o habitaciones desastradas) conformar una peculiar geografía en estos relatos, creando una sensación de soledad y abandono muy adecuada.

En cuanto a los personajes, cabe citar el Martín de ‘Mao, Martín y yo’, un adolescente alucinado por las drogas que se revela como una creación creíble y fidedigna (algo que es muy difícil de conseguir sin caer en un sentimentalismo barato o en una parodia pseudo-dramática); o también la Sara de ‘Nieve’, otro caso de adolescente perdida y arrollada por las circunstancias de una situación que, aunque elegida, no puede controlar.

En pocas palabras se podría decir que Francisco Afilado ha optado por una vía narrativa ecléctica, mezclando el estilo más norteamericano con la realidad cotidiana que conoce. El resultado, aunque con matices, es afortunado las más de las veces: las historias, si bien dejan un poso de ajenidad, son tensas y convincentes, y los personajes, aunque marcados por esa nota foránea, resultan atractivos y dramáticos. Es interesante adentrarse en un camino poco transitado como el elegido por el autor, al que lo único que cabría pedir sería que conciliase mejor lo abigarrado de su fórmula. Por lo demás, leer “Perforaciones” ha sido un placer.

3 Comentarios

  1. Pero, ¿qué quiere decir “cultura común al lector español”? Relatos sobre ancianos arrugados en La Alcarria? En la época de la globalización no sé si tiene mucho sentido eso…

  2. Mira que te ha dado fuerte con lo español y la idiosincracia. Los cuentos ocurren donde ocurren y algunos no ocurren en ninguna parte. Si los escritores estuviéramos forzados a escribir solo sobre nuestro entorno, la literatura universal se perdería algunas obras maestras. No hay que ser mongol para pasearse por la estepa, hombre.

  3. Esta vez sí voy a estar de acuerdo con la percepción, Mr. Molina. Curiosas esas mismas lecturas que a unos nos resaltan ciertos cuentos y a otros no. Pienso por ejemplo en “San Martín”, para mí uno de los mejores del libro. Tan seco, tan desprovisto de artificios y tan brutal en la acción…
    Un buen libro este, de lo mejor que ha dado el año.

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