¿Por qué Marx no habló de copyright? – David García Aristegui

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¿Por qué Marx no habló de copyright? - David García AristeguiHoy más que nunca antes es imprescindible un debate sensato acerca de la gestión de la propiedad intelectual y los derechos de autor. Esto es lo que este breve ensayo viene a poner sobre la mesa, echando mano para ello de un repaso somero, pero denso, de la historia de las licencias de gestión y de las bases históricas que sentaron los precedentes en los que hoy nos apoyamos para tratar estos temas. Dado que esta discusión suele desembocar en argumentos bastante peregrinos y en lugares comunes (que no por repetidos se convierten en verdaderos), David García Aristegui opta por abordar la cuestión con un estudio de los orígenes, el desarrollo y la remodelación de la propiedad intelectual desde su instauración, hace más de tres siglos, hasta nuestros días.

Para ello divide su libro en tres partes bien diferenciadas. En la primera se centra en los orígenes de los primeros modelos de gestión de derechos: de dónde surgieron y cómo fueron aplicados. Pronto llama la atención que las diferencias más palpables se dan en los modelos anglosajón y europeo continental, con Inglaterra y Francia como paradigmas en los que otros países se fijaron después. Aunque con muchos puntos en común, ambos modelos tienen una clara divergencia: el anglosajón se basa en el copyright, «una visión utilitarista de la propiedad intelectual y centrada en los aspectos comerciales de la creación cultural»; el continental contempla, además de los derechos puramente mercantiles relacionados con la obra y su difusión, los llamados derechos morales, que guardan relación con la autoría, la integridad de la obra, etc. La aparición del copyright en el ámbito anglosajón (tras la Revolución Inglesa de 1649 que tuvo como consecuencia la desaparición del monopolio del gremio de impresores y libreros de Londres sobre la publicación de obras) tuvo como consecuencia el inicio del debate sobre el dominio público y la extensión de derechos, que todavía hoy suscita múltiples controversias.

En la segunda parte se aborda el desarrollo de estas cuestiones y metodologías, especialmente durante los siglos XIX y XX. Es ya a comienzos del pasado siglo cuando las diferencias acerca de la gestión de los derechos de autor comienzan a multiplicarse y a generar debates muy intensos entre intelectuales y estadistas. La figura del autor y su posible función social fueron temas que incendiaron muchas discusiones y que no se han cerrado todavía hoy, generando así posturas enfrentadas con posiciones casi irreconciliables. La aparición de entidades que se encargaban de la comercialización y explotación de obras y cooperativas de autores sentó las bases de unos modelos de gestión que perduran en nuestros días, si bien no están exentos de crítica. El eterno debate sobre la posibilidad de que un creador viva de su obra es algo que ha generado, y genera aún, debates encendidos que parecen estar lejos de resolverse.

En la tercera y última parte el autor habla sobre modelos recientes como el copyleft y la cultura libre. Lejos de limitarse a exposiciones maniqueas, el autor explora el desarrollo de estas nuevas formas de gestión y expone sin ambages los problemas que han surgido a raíz de su aparición. La distinción entre censura, creación y derechos es necesaria y debe estar bien definida. Como el autor expone:

No es generalizable la afirmación de que quien vulnera derechos de propiedad intelectual tiene la intención de luchar contra la censura o lo hace con fines filantrópicos. Tampoco lo es en el caso de que quien pide que se respeten sus derechos de autor o la integridad de su obra lo haga con un ánimo censor.

Quizá se puede extraer como tesis del ensayo la necesidad de repensar todos los modelos, actuales y pasados, y también de que existan organismos sindicales que puedan encargarse de la justa retribución de los trabajadores culturales y de la gestión de las obras. David García no llega en ningún momento a plantear soluciones concretas, pero su estudio minucioso arroja mucha luz sobre unas cuestiones que están lejos de resolverse hoy día.

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