Próxima estación: final de trayecto – Romain Gary

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Próxima estación: final de trayecto - Romain GaryHay libros cuya virtud casi única es la de tratar de temas escabrosos. “Próxima estación: final de trayecto” es uno de ellos, aunque el autor consiga trascender un tanto el meollo de la cuestión y labrar, con no mucha fortuna, una historia de amor poco convencional.

La novela cuenta la historia de Jacques Rainier, un hombre a punto de entrar en sus sesenta años, propietario de un negocio editorial que, en plena vorágine capitalista (el libro está ambientado en 1975), va a ser adquirido por un consorcio alemán; a su decadencia como empresario, además, se le añade el hecho de que su vida sexual entra en franco declive. Emparejado con Laura, una mujer treinta años más joven y en la plenitud de su vida, Rainier se siente despojado de cualquier rasgo de hombría: aun cuando sabe que el amor que siente hacia Laura es intenso y verdadero, su falta de virilidad se convierte en una obsesión, hasta el punto de desear la muerte.

Como se puede deducir, el tema de la impotencia y el derrumbe sexual era, hace tres décadas, casi un tabú, por lo que la novela de Romain Gary causó cierto revuelo entre los lectores. Sin embargo, como decía más arriba, el escritor trató de escapar de la simpleza de un motivo tan anodino para urdir una historia que habla sobre el amor a edad avanzada, el amor entre personas diferentes, de culturas y edades distintas.

El empeño, en cualquier caso, se quedó en algo meramente banal. El personaje de Rainier, que en apariencia puede resultar interesante, queda convertido en un hombrecillo acosado por unos miedos que le convierten, a lo largo del libro, en un simple pelele; parece increíble que un hombre hecho a sí mismo, excombatiente en la Segunda Guerra mundial y empresario de éxito, acabe por realizar unas acciones disparatadas, tales como contratar a un ladronzuelo español para que le azuce su fantasía sexual. Su novia queda convertida en una neurótica, cuyo comportamiento para con Jacques es poco menos que absurdo, aun cuando Gary la quiera presentar como una heroína abnegada, inconsciente del dolor y el drama por los que pasa su amante.

En general, la novela adolece de credibilidad, de una pauta que resulte comprensible y —sobre todo— verosímil para el lector, que asiste al desarrollo de unos acontecimientos que, de corrientes, devienen en extravagantes (el final, desde el modesto punto de vista de uno, es por completo delirante). El proyecto de presentar un amor visto desde una perspectiva madura queda, por este motivo, reducido a una trama alocada y, en ocasiones, aburrida. Tal vez un poco menos de desmesura y un tratamiento más sereno de los personajes hubiera dado mucho más de sí.

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2 Comentarios

  1. Romain Gary, jugando al gato y al ratón, publicó en 1975, ¡La vida ante sí’ bajo el seudónimo de Emile Ajar y ‘Próxima estación: final de trayecto’, con su nombre, oponiendo la juventud de Momo y el comienzo del declive de Jacques Rainier. Esta última novela no alcanza la maestría de ‘La vida ante sí’, ni de ‘Clair de femme’, pero la magia de Emile Ajar, Romain Gary, está ahí.

    Saludos cordiales.

  2. No creo que exista banalidad en el tratamiento del tema del declive sexual masculino. Por otro lado la crednibilidad, tratándose de una novela, siempre es un tema dificil. No estamos ante un ensayo, sino ante un relato de pura ficció eso no debe olvidarse. Lo creíble no es exigible de una narración novelada. Lo exigible es la coherencia en el tratamiento del tema y los personajes y aquí no creo que el libro falle. El paralelismo entre las dudas y la dificultad de una salida airosa en la actividad profesional del protagonista de la novela y su vida sexual es meritorio y la solución sorpresiva final es únicamente reflejo de la desorientación y ausencia de soluciones o respuestas del personaje. Creo, en definitiva, que es mejor novela de lo que dices.
    Un abrazo.

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