Si yo fuera un hombre – Charlotte Perkins Gilman

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Si yo fuera un hombre - Charlotte Perkins GilmanAunque con una traducción un poco de andar por casa, que hace desmerecer el volumen, Si yo fuera un hombre resulta un conjunto de relatos de lo más interesante como ilustración de los albores del feminismo, cuando a últimos del siglo XIX y principios del XX, las mujeres empezaron a tomar conciencia de su situación en la sociedad y a trabajar por cambiarla. Charlotte Perkins Gilman fue una abanderada del movimiento feminista y con su trabajo literario quiso poner de relieve la injusticia de negar a un ser humano toda oportunidad sólo por cuestión de sexo.

Con una mirada crítica y audaz, Charlotte P. Gilman recoge en estos relatos las historias de varias heroínas que se perfilan como mujeres de acción, capaces de tomar las riendas de su vida, en la mayoría de los casos para beneficiar a terceras personas. Los siete relatos que componen este volumen son así un muestrario de voluntades, de deseos de cambio. Aunque, sin duda, lo mejor de estos cuentos es que no son un alegato feminista al uso, sus protagonistas no son jóvenes emancipadas plantando cara a un mundo injusto; por el contrario, son mujeres normales que, enfrentadas a una determinada situación, actúan de una manera moral, valiente o abnegada, en una demostración de que el género femenino también está adornado con las mejores cualidades, que hasta entonces sólo parecían ser ornato del sexo masculino.

“Si yo fuera un hombre”, el relato que da título al libro, pone de manifiesto los prejuicios que los varones mantienen sobre las mujeres. En él, ciertas circunstancias extrañas obligan a entender a un hombre que muchas de las cualidades que se juzgan ridículas en la mujer corresponden precisamente a la necesidad social de ésta de ajustarse a estereotipos defendidos precisamente por los hombres.

Las dos protagonistas de “Un vuelco” y “Una mujer honesta” son mujeres que demuestran tener una gran fuerza de voluntad y, desde luego, más sentido de lo moral que sus antagonistas masculinos. Ambas plantan cara a una situación dolorosa con valentía, simplemente porque sienten el deber de cuidar de una criatura más débil que ellas mismas.

En “Haciendo un cambio” dos mujeres suman sus fuerzas para, a pesar de la opinión del «hombre de la casa», realizarse como personas y ayudarse mutuamente a dedicarse a lo que cada una de ellas ama. En este cuento el hombre representa no sólo el papel de pater familias, sino también el de la sociedad que restringía el acceso de la mujer al mundo profesional, reservándole únicamente el papel de madre y esposa.

“El poder de la viuda” ahonda igualmente en ese sentido, a través del personaje protagonista que, acabando de perder a su marido decide, para escándalo de sus hijos, emprender una nueva vida en la que llevar a cabo todas las cosas que pospuso en aras de representar el papel de abnegada esposa.

Pero no hay que creer que Charlotte Perkins Gilman muestra a los hombres como seres crueles, que disfrutan sometiendo a sus compañeras. Por el contrario, los retrata como lo que son: personas educadas en un acervo de prejuicios e ideas preconcebidas, que la mayoría de las veces no se toman la molestia de cuestionar, algunos por pereza, algunos por indiferencia y otros por comodidad.

Si yo fuera un hombre es una lectura interesante para hacer un balance de las cosas que las mujeres han logrado cambiar y de las muchas que, por desgracia, todavía siguen igual.

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1 Comentario

  1. Es un libro interesante, pero como se dice en la crítica la traducción es deficiente. Es una pena que la labor del editor no ponga énfasis en la traducción, que es lo más próximo al original de una obra. La labor editorial, además del críterio en la elección de los títulos, conlleva una responsabilidad con la lengua, es español en nuestro caso.

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