Sopa de miso – Ryu Murakami

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Sopa de miso - Ryu MurakamiLeí hace tiempo la que es la primera novela de Ryu Murakami, «Azul casi transparente», y aunque me resultó un poco pobre, me pareció acertado el tratamiento que el autor da en ella al problema de la ocupación militar estadounidense de Japón y las consecuencias sociales de la misma. Tras la guerra, la sociedad japonesa sufrió una fuerte convulsión al pasar bruscamente de ser un país cerrado sobre sí mismo donde se había fomentado la idea de la superioridad incuestionable de todo lo nipón, a verse dominado por una potencia extranjera de costumbres y mentalidad diametralmente opuestas.

La manera de abordar esta cuestión por parte de Ryu Murakami es lo que me ha llevado a probar suerte con «Sopa de miso». Debí desconfiar al ver la portada.

Y no porque el libro no trate igualmente la situación delicada de una nación que continúa buscando reconciliarse consigo misma y desprenderse de los complejos que marcan su relación forzosa con la cultura norteamericana. Por el contrario esos temas están presentes en la narrativa de Murakami, pero se pierden en medio de una historia rocambolesca incapaz de mantener la atención del lector.

«Sopa de miso» narra la historia de Kenji, un joven que se dedica a organizar visitas guiadas para turistas por los garitos dedicados al comercio del sexo de Tokio. Un nuevo cliente, un hombre norteamericano, empieza a despertar la sospecha en Kenji de que pueda tratarse del asesino de una joven que ha aparecido horriblemente mutilada. ¿Qué lleva a Kenji a sospechar? En la novela no se explica y a partir de ese principio traído por los pelos se desarrolla con muy poco acierto una historia que pretende ser un psicothriller pero en la que en ningún momento se sabe desarrollar la intriga, la tensión o la incertidumbre. Unas cuantas escenas grotescas, del más puro estilo casquería, deben bastar al lector para creer que lo que lee es una novela sobrecogedora, pero ni entonces se logra tener esa sensación.

El ambiente nocturno del Tokio dedicado al comercio sexual, con sus peepshows, sus saunas y sus bares en los que tomar una copa con una señorita en ropa interior, aparece brevemente caracterizado en la novela pero con un sabor, y esto sí resulta un acierto, a cosa aburrida y sobada, a industria vieja cansada ya de explotar lo mismo de maneras siempre iguales. Las mujeres y los hombres que se dedican al negocio son retratados como gentes hastiadas cuyos sentidos embotados perciben con indiferencia cuanto sucede a su alrededor.

Igualmente, aunque de manera un tanto somera, Ryu Murakami retrata en esta obra a la juventud japonesa, un tanto perdida y desorientada, que busca referentes por los que guiarse en un mundo un tanto desquiciado. El propio Kenji tiene veinte años y ha abandonado sus estudios y como él los demás muchachos que se buscan la vida captando clientes para los antros dedicados a la venta de sexo. Son jóvenes desubicados, hijos de familias medias que sólo saben que no quieren llevar una vida igual a la de sus padres. El caso extremo es el de las adolescentes que se prostituyen tras las clases, no por necesidad, sino en busca de un sucedáneo de reconocimiento, a veces de afecto.

A pesar de estos hilvanes que pueden resultar interesantes, aún cuando no son más que una música de fondo que se entiende poco claramente y a la que habría que haber dotado de más voz, no hay que olvidar que la novela se vende como thriller y en eso, por desgracia, fracasa absolutamente.

10 Comentarios

  1. Hola, yo realmente no concuerdo realmente en que Sopa de Miso no lograra recrear el suspenso, de hecho, encontré super verosímil el proceso de pensamientos que empezaron a incrementar sus sospechas contra el gringo, porque mientras ocurrían él igual trataba de calmarse, de autoconvencerse de que no tenía suficientes argumentos, pero luego pasaba algo extraño nuevamente.

  2. Pues yo lo leí hace tres años y me impactó. Del otro Murakami he leído tres novelas y es fantástico, pero el terror que me transmitió Ryu me parece absolutamente genial. Cada uno, en los suyo, geniales. Me cuesta entender estas críticas tan duras, «Sopa de miso» lo encuentro fascinante.

  3. A mí no me gustó nada como obra literaria. Es más, no me gusta en general este tipo de novela japonesa entre el thriller y el terror, de las que Ryu Murakami y Natsuo Kirino («Out») son sus principales representantes. Y lo digo reconociendo que en el fondo son obras de las que se puede aprender muchísimo sobre el lado más sórdido de la sociedad japonesa de hoy. O sea, son buenos termómetros sociológicos, pero deslucen bastante desde un punto de vista literario. Tienen esa doble cara…

  4. Estimado Alex,

    si relees la reseña de «Sopa de miso» verás que la autora de la misma apreció en su momento la lectura de «Azul casi transparente» lo suficiente para apetecer la lectura de otro libro del autor. Lamentablemente, la novela aquí reseñada no colmó las espectativas.
    Como «Sopa de miso» y «Azul casi transparente» no son novelas parecidas, por lo que asegurar que la una es excepcional porque lo sea la otra, me parece osado. Ahora bien, como por ahí entramos en los gustos particulares de cada lector, y todos son respetables, ese tema solo puede conducir a un callejón sin salida.
    No creo, por otra parte, que sea necesario vivir algo semejante a lo narrado para entender una obra. Si fuera así, qué pocos libros podrían conmovernos. En la lectura entran en juego el bagaje personal tanto como el gusto estético, el ánimo del momento… factores difícilmente mensurables que hacen que cada quien aprecie una misma lectura de disitnta manera.
    Por mi parte me ratifico en la lectura que hice en su momento de «Azul casi transparente» al contextualizar ese proceso de autodestrucción del protagonista y sus amigos dentro del choque cultural entre los ocupadores y los ocupados. En una sociedad que cambia bruscamente sus valores, ofreciendo a la juventud un futuro incierto donde nada de lo anterior es ya válido, es normal que los jóvenes abdiquen de la realidad mediante el sexo y las drogas.

  5. Creo que Azul casi transparente es una novela fascinante y extraña. El estilo es caótico y poético, sucio y sensible. Los personajes son totalmente identificables con el ambiente en el que me tocó crecer. Seguramente el autor/a de este artículo no haya vivido nada semejante, por lo que nunca será capaz de ver al gran pájaro con el que ryu alucina en ocasiones. La manera en que se trata el desencanto de los personajes, me hace pensar en ese Gran Libro que siempre he querido escribir. No he leido Sopa de Miso, pero seguro que será excepcional. Si no sois capaces de apreciar la belleza de la decadencia que atesora este libro, quizá no deberíais malgastar vuestro absurdo tiempo en leer. Leer es aprender de los errores de los demás e impregnarnos de su esencia. Para leer banalidades, mejor ved una telenovela.

  6. con DDB. Azul casi transparente aborda el proceso de autodestrucción desde un punto amoral y de aceptación impactante y, en mi opinión, maravilloso. Una obra maestra.

  7. No creo,Sra. Castro que Ryu Murakami pretenda en «Azul casi transparente» tratar el problema de la ocupación americana en japón. Precisamente la novela, que me parece preciosa y salvaje, se caracteriza por no tratar ningún problema, tan sólo por narrar desde un punto de vista amoral y sin juzgar nunca un lapso corto de tiempo de Ryu y su grupo de amigos marcado por el sexo, las drogas y la violencia.

  8. En algún momento me recordó un poco a Stephen King. Lo mejor, las cortas reflexiones sobre la sociedad japonesa actual (me angustiaron más que la propia historia en sí…)

  9. Aruki Murakami y Ryu Murakami son dos autores diferentes.

    Yo los confundí en la blblioteca, pero gracias a dios me di cuenta antes de empezar el libro.

    Un saludo 😉

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