El alma de la mariposa – Queta García

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El alma de la mariposa - Queta GarcíaPasemos por alto la desastrosa sintaxis del libro, la ausencia total de interés por las tildes y la completa ignorancia acerca del arte de la puntuación. Pasemos por alto la escritura que pretende resultar elevada, incluso alambicada, y que no es más que un ejercicio de literatura adolescente, adocenado y repleto de lugares comunes. Pasemos por alto que la trama, aunque intrigante, carece por completo de interés, está manejada con impericia y tropieza constantemente con momentos en los que el lector pierde la referencia de lo que sucede.

Pasemos todo eso por alto. ¿Nos queda algo que merezca la pena? Sólo la intención de Queta García, que ha fraguado una muy mala novela partiendo de una idea bastante original y que podría haber dado más de sí. A los que no quieran saber nada acerca de la historia, ya les advierto que el resto del comentario puede revelar algunos detalles que revienten la trama, así que ya saben: abstenerse.

La idea, como digo, puede ser original: una trama narrada a dos voces, una de las cuales resulta ser la del narrador, mientras que la otra es la del autor de la novela, creador, por tanto, de aquél. El arranque, de hecho, resulta prometedor, aunque enseguida pierda fuelle por la narrativa rimbombante y ramplona de la autora; la alternancia de registros suscita cierta intriga: la incógnita acerca de la verdadera personalidad de los dos protagonistas, tan parecidos como extraños. Las narraciones de ambos resultan desconcertantes, despertando así la curiosidad y consiguiendo que las primeras páginas se lean con avidez.

El problema es doble: por una parte, el aspecto estilístico del libro es terrible. Ignoro si la puntuación tan descabellada se debe a la autora o al corrector de estilo; dado que el segundo suele ser el que enmienda la plana, deduzco que se debe a la primera, lo cual me suscita una reflexión: si un narrador tiene como utensilio de trabajo el lenguaje, ¿cómo es posible que alguien maneje esa herramienta con tan poca destreza (por no decir «tan rematadamente mal») y se haga llamar «escritor»? Si un arquitecto diseñase edificios bellísimos que no se mantuviesen en pie, no sería considerado buen arquitecto; de hecho, no sería considerado arquitecto en absoluto. Me cuesta creer que alguien pueda escribir una novela con una sintaxis tan terrible y tenerse en consideración como artista del lenguaje. Huelga decir que soy de los pocos que lo piensan, ya que el libro no sólo está editado, sino que ha tenido la suerte (para la autora, no para la Literatura) de ganar el X premio de novela Juan Pablo Forner: mis felicitaciones a los miembros del jurado, que deben estar aún pendientes de los canapés, en lugar de estar leyendo libros.

El otro problema al que me refería es la tomadura de pelo monumental a la que el lector se somete. Digo esto porque, si bien el libro comienza despertando algunas expectativas, éstas se ven rápidamente defraudadas al darse uno cuenta de que la historia es de patio de colegio; mejor dicho: está contada como si fuese una historia de patio de colegio, pero tiene las ínfulas de una obra de altura; algo parecido a lo que ocurría en “Inquietud en el paraíso“, que también se las daba de novela seria y no era sino un divertimento para adolescentes. “El alma de la mariposa” se queda constantemente en el «si…»: si estuviera más cuidada, si sus personajes fueran más verosímiles, si su sintaxis fuera… existiera, simplemente, si su trama tuviera una trabazón más consistente… En fin, muchas especulaciones, muchas esperanzas que el avance de las páginas se encarga de truncar, porque el quid de la cuestión es que Queta García plantea una situación interesante, pero se ve superada por ella, ya que adolece de falta de sutileza y de maña a la hora de plasmar la doble vertiente —obra de ficción frente a realidad— que constituye el fondo de la obra. Lo que podría ser una historia sugerente y reveladora en cuanto al acto de la creación (y sus padecimientos y oscuridades) se queda en una aventurilla narrada con deficiencias y con un estilo altisonante; y con una sintaxis —no me cansaré de repetirlo— estrepitosamente mala.

Así pues, me quedo sólo con esa semilla que plantea la novela: la de la doble vida del escritor, que se ve inmerso en las existencias de sus creaciones de una forma tan vívida como exigente, casi fagocitadora. Pero me niego a que hagan pasar como novela adulta algo que no es más que una pretensión, un intento, y además realizado con nula capacidad, pese a que algunos críticos (colgaría el link, pero está roto) califiquen la obra como «original» —que algo sí lo es—, «inusual en nuestro panorama» —puede que por el tema, no por el tratamiento—, digan que tiene «descripciones de un lirismo controlado» —lirismo ramplón, poco controlado y, para colmo, afeado por la sintaxis bellaca— y afirmen que «los logros no desmerecen en nada a las pretensiones» —cuando unos decrecen en progresión geométrica respecto a las otras—. En fin: por si alguien no se había dado cuenta, “El alma de la mariposa” le parece al que esto escribe una muestra de lo fácil que resulta hoy por hoy dar gato por liebre a una industria librera que se conforma con cualquier cosita para tratar de venderla como novedosa, o diferente, o vanguardista, o posmoderna, o tardomoderna, o como-quieran-llamarla; pero la cruda realidad es que Queta García debería seguir dedicada a la escritura de libros infantiles: los niños y (sobre todo) los adultos se lo agradecerán.

6 Comentarios

  1. Solamente un pequeño apunte. Me hizo gracia que el señor O.Rivas saliera defendiendo a la la escritora, ya que se trata de su esposa.

  2. Simplemente quisiera apoyar los argumentos perfectamente desglosados por el (interesado) Sr.Molina y demás lectores.
    Aún siendo la crítica “despiadada”, y en algunos puntos encarnizada, creo que están argumentados los motivos, sean éstos erróneos, acertados, compartidos o si el Sr./Sra. Rivas quiere delirantes….En cualquier caso ése es el objeto de una crítica; respecto a las cuáles nunca entenderé esa actitud defensiva y pueril de los desfavorecidos o descontentos con las mismas. Los amantes de la literatura disfrutan leyendo, a veces auténticos bodrios, sin que la opinión favorable o desfavorable de un crítico altere lo más mínimo el valor intrínseco de la obra, que paradójicamente siempre será plenamente subjectivo.
    Respecto a los adverbios…¿ha probado a contarlos? ¿Dostoyevski es un inmaduro? ¿ Quizás era catedrático, o miembro de un jurado?.
    No tiene sentido extenderse en algo ya argumentado-salvo por el deseo reprimido de desplegar toda mi narrativa puberal, repleta de adverbios y sintaxis deficiente-. Simplemente no puedo evitar la réplica a ciertos discursos academicistas y “oficialistas” que tanto daño hacen a la creación literaria.
    Adverbialmente suyo.
    Jacopo.

  3. No he leído a la señora Queta, a la que respeto con esa máxima de tener que hacerlo hasta que no tenga motivos para lo contrario. Sigo el mismo criterio con los dos millones de escritores a los que no he leído, unos porque de ellos nunca me ha llegado un libro a las manos y otros porque escriben en idiomas que no entiendo.
    Simplemente quería oponerme a los argumentos de O. Rivas, basados en el crédito de algunos medios profesionales y de algunos premios literarios.
    No, señor O. Rivas. Los premios literarios son un crédito cuando se conceden a obras publicadas, en competencia con otras obras publicadas, y sometidas por tanto a un debate público.
    La crítica profesional de los medios a los que usted se refiere merece dos consideraciones: una, la de su no incompatibilidad con la crítica no profesional, cuando es rigurosa y argumentada, cuando es el caso, como en éste que nos ocupa; segunda, la de su falibilidad. La cantidad de falsos prestigios y de injusticias históricos a que los críticos han contribuido sería larga. Entre los despreciados: Chéjov o Pío Baroja; y entre los ensalzados… bueno. Apliquemos por una vez el silencio, para no contribuir a la popularidad de quienes salen más en los papeles por sus amigos en las discotecas que por sus contactos con el parnaso.

  4. Estimado Sr. Rivas:

    En primer lugar, le agradecemos el comentario y la molestia que se ha tomado en leer la reseña aquí publicada. Mi texto expone de forma clara las razones por las cuales pienso que “El alma de la mariposa” es un libro pésimo, algo que equipara el comentario a cualquiera que pueda aparecer en esas “publicaciones literarias solventes” que usted menciona. Mi juicio, como lector avezado y como crítico, es tan válido como el de cualquier colaborador de esos medios -en tanto que lo argumento-, si bien es evidente que usted necesita una rúbrica más “acreditada”.

    Cualquiera que lea la novela y tenga unas mínimas nociones estilísticas, puede observar, sin esforzarse mucho, la poca habilidad de Queta García a la hora de puntuar, incluso a la hora de elegir ciertos términos. Las tildes, en efecto, abundan, pero cuando uno se refiere a “sí mismo”, el ‘sí” se acentúa, cosa que no ocurre en todo el libro. Me limito a señalar uno solo de los muchos errores ortográficos de la novela, aunque cualquiera podrá hallar muchos más.

    Como bien dice Avlasgar, el hecho de ganar un premio literario no otorga ningún tipo de credibilidad o valor a la obra. Tampoco al jurado que lo concede.

    Por último, me gustaría invitarle a que defienda sus opiniones con argumentos, no con descalificaciones pueriles que no vienen al caso. Si confía más en la opinión de “medios más acreditados”, allá usted; ahora bien, no menosprecie las ideas de los demás sin refutarlas de manera inteligente.

    Una vez más, le agradezco su paso por esta página y le invito a que continúe leyendo nuestras opiniones y dejando comentarios, aun cuando sean contrarios (siempre que se defiendan con argumentos).

    Gracias y un saludo.

  5. No todo el mundo puede estar tan equivocado. ¿Por qué? ¿Qué es eso de medios más acreditados? Un medio deja de ser acreditado cuando pone a “su” libro por los suelos. Sería de tonto contentarse porque un señor distinguido diga que su libro no vale un pimiento. Quizás su valor ya no estaría fuera de toda duda.

    La crítica es dura, pero hay que aceptarla venga de quien venga y con humildad.

    De los premios literarios es España, mejor no hablar.

    Saludos.

  6. Apreciado Sr. Molina, ya que no contamos con el placer de conocer su nombre de pila y su identidad:
    No tengo ni idea de quién es usted, a qué se dedica y si es un simple aficionado a la lectura, porque lo que queda claro es que a la literatura no le llega usted ni a la categoría de aficionado.
    Me gustaría saber si se dedica a la crítica literaria y dónde lo hace ya que no he leído comentarios suyos en ninguna publicación literaria solvente.
    He tenido el placer de leer EL ALMA DE LA MARIPOSA, novela que me ha entusiasmado. No entiendo la referencia que hace a la ausencia de “tildes”. Que yo sepa, las tildes son acentos y la novela no carece de ellos. Entre otras cosas, si su sintaxis fuera tan horrenda, no creo que nadie se hubiera molestado en darle un premio tan importante (se presentaron 124 novelas) avalado por un jurado de la talla de Ricardo Senabre, catedrático de historia de la literatura de la Universidad de Salamanca (que algo sabrá del tema) y por escritores tan ilustres como Soledad Puértolas y Eugenio Fuentes. No sé si sabe que, además, esta autora, ha quedado finalista del último premio Ateneo de Sevilla, debe ser que ahí, el jurado también comía canapés y pasaba de las novelas.
    Todas las opiniones son lícitas pero la suya adolece de esas mismas cosas que usted tanto reivindica, véase: calidad literaria, buena sintaxis y por favor, hágase mirar la utilización excesiva de adverbios, no suele responder a una forma madura de escribir.
    En cuanto al tema de la literatura infantil le tengo el suficiente respeto como para menospreciarla, infravalorarla y no olvide que la citada autora también la lleva a cabo con éxito y dignidad.
    No todo el mundo puede estar tan equivocado.
    Le recomiendo se lea alguna otra obra de la citada autora y muestre algo más de respeto por críticos, cuya valía está fuera de toda duda y publican en medios más acreditados.

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