Tanta gente sola – Juan Bonilla

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Tanta gente sola - Juan BonillaJuan Bonilla es a estas alturas uno de esos referentes en el género del relato breve en castellano; quizás aún demasiado joven para ser considerado un maestro, un modelo a seguir, pero indudablemente un ejemplo de lo bien que se pueden hacer las cosas.

“Tanta gente sola”, como otros muchos libros de relatos, aglutina textos buenos y no tan buenos. Lo curioso de este caso es que los cuentos reunidos en este volumen van de menos a más, como si el hilo conductor que los guía se hubiese ido afianzando a lo largo del proceso de escritura y las últimas piezas hubieran alcanzado un mayor grado de excelencia.

Bonilla siempre se ha distinguido por la imaginación presente en sus prosas (sean relatos o novelas) y por un dominio del lenguaje muy sutil, pero de una presencia constante. “Tanta gente sola” comienza con un par de cuentos que no hacen gala de la primera característica (‘Un gran día para tus biógrafos’ y ‘Todos contra Urbano’): dos textos algo previsibles y de conclusiones edulcoradas, que más bien parecen escritos acomodaticios.

Sin embargo, pronto aparece ese hilo conductor que comentábamos más arriba. Este libro está construido en torno a la idea de la soledad, del inevitable aislamiento de todo ser humano, de la incapacidad (a veces congénita, a veces autoinfligida) de empatizar con los demás. Por ese motivo, los relatos de “Tanta gente sola” van encadenándose unos con otros a través de sus protagonistas, o de otros elementos, para conformar una historia única que nos habla sobre esas personas que buscan desesperadamente un interlocutor al que nunca encuentran, ignorantes de que su propia vida es lo primero que han de corregir para entender el mundo. Gracias a esas conexiones que Juan Bonilla introduce en los textos (el protagonista de un relato aparece como secundario en el siguiente, un concurso televisivo se repite como motivo, la gesta de un adolescente en pos de un récord Guiness asoma en forma de detalle en más de un cuento, etc.) el lector entra en una dinámica más novelesca, en un ritmo continuado que salva lo fragmentario del relato breve para dotar al conjunto de una homogeneidad difícil de conseguir en una recopilación de cuentos.

Además, una vez salvadas las dos o tres primeras piezas, de menos calidad (quizá fruto de la complicada ingeniería formal que Bonilla pone en pie), el resto del libro adquiere una entidad muy sólida: el tema de la soledad florece con multitud de facetas, planteada de forma elegante y con profusión de imaginación. ‘Fregoli’ o ‘Metaliteratura’, por ejemplo, son relatos de aparente llaneza, de mensaje directo, pero de una construcción envidiable y con mucha más enjundia de lo que parece. Y es que ése es otro rasgo distintivo del autor: teñir de sencillez lo complicado, hacer de un cuento un ejercicio de diversión, de amenidad, pero manteniendo un fondo de sabiduría y humanidad.

‘Alma cargada por el diablo’ es exponente de ello: una historia tan trivial como puede ser la de un amante celoso se transforma, por gracia de la escritura de Bonilla, en una disquisición sobre la intransigencia del amor y sobre la soledad a la que conduce. Una soledad que aparece transfigurada en soledad social en ‘El lector de Perec’, magistral relato que cierra el volumen y en el que se dan cita algunas características del autor: la fantasía, las referencias metaliterarias (y literarias también), la exuberancia estilística y la pasión por el juego, por la narrativa entendida como herramienta lúdica. Magistral es también la forma en la que este último cuento cierra el libro y lo convierte en un texto cíclico, una suerte de compendio de vidas que necesitan explicarse y contarse para cobrar conciencia de sí mismas. Como más de una vez se dice en varios de los relatos, es posible que un suicida vea no su propia vida pasar ante sus ojos justo antes de morir, sino la vida que le gustaría haber llevado. “Tanta gente sola” recopila varias de esas existencias que podrían haber sido, pero que nunca serán.

Aun con algunos altibajos, está claro que con este nuevo libro Juan Bonilla se afirma como narrador inteligente y creativo, capaz de urdir toda una batería de historias partiendo de materiales cotidianos y hasta triviales. Además, la solidez de la colección, con el tema común de la soledad y el aislamiento, le proporciona más interés. Un estupendo libro de relatos.

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3 Comentarios

  1. Hace unos meses leí este libro y me pareció fantástico. Me impresionó su estructura, relatos entrelazados, y su final. Enhorabuena por esta maravillosa obra.

  2. Me gusta el estilo de Juan Bonilla. Me gustaria escribir algo juntos. Podria ser una obra maestra.
    Gracias a Sr Molina por la reseña.

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