Tiempo de silencio – Luis Martín-Santos

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Tiempo de silencio - Luis Martín-Santos“Tiempo de silencio” es una de esas novelas que parecen sustraerse a cronologías y géneros para convertirse, por derecho propio, en obras maestras. Es en este tipo de libros donde uno puede reconocerse como persona, donde puede hallar todo lo divino y miserable de los seres humanos expresado con palabras, donde la crudeza de la vida se plasma con una frialdad inmisericorde.

Luis Martín-Santos parece beber del mejor Baroja (el de “La busca “) a la hora de describir esos personajes abocados a un destino terrible, inmersos en unos acontecimientos que les demuestran su triste condición de granos de arena en un universo desatento a sus creencias o deseos. Como el vasco, Martín-Santos recrea un escenario sórdido de puro real, mostrando un Madrid sumido en la pobreza (quizá más espiritual que real), en la degradación; una ciudad, trasunto de un país, desleída por una sucesión de desastres de los que la Guerra Civil sólo ha sido la culminación lógica. Pues para el autor el gran problema de la cultura española son sus propios integrantes, ese pueblo adocenado, inculto y vividor que se ha cortado las alas a sí mismo y que ha perdido toda oportunidad de madurar y progresar.

La peripecia del protagonista es una consecuencia lógica de esa visión social que nos ofrece el autor. Investigador en un laboratorio, hombre de poca fuerza vital y retraído, Pedro se ve impelido por su buen carácter a ayudar al Muecas, un familiar de su ayudante, pero se encuentra de repente tratando de salvar la vida de Flora, una de sus hijas, a la que se le ha intentado practicar un aborto por medios bastante desagradables y que perece ante las manos inexpertas del investigador. Esto acarreará la detención de Pedro y su ingreso en prisión por unas horas, pero también le supondrá la persecución por parte de Cartucho, el querido de la chica, que le cree causante de la muerte. Por supuesto, esta circunstancia terminará de manera trágica, tanto en un sentido físico como moral.

Lo interesante de “Tiempo de silencio” no es su trama, que entronca con otras novelas de corte realista —especialmente, como ya hemos dicho, con Baroja y su trilogía “La lucha por la vida”—, sino la forma de narrar. Martín-Santos se alejó de un estilo propio de la época, sencillo y árido, para armar un libro de resonancias clásicas, con un lenguaje cultivado y complejo, de prolijas descripciones, excursos culteranistas y diálogos empapados de clasicismo. Huelga decir que es una novela difícil en tanto al lenguaje se refiere, si bien la historia que se cuenta es tan sencilla (en su desarrollo narrativo, no en otros planos) como directa.

Sin embargo, quizá en la elección por parte del escritor de ese estilo elevado, fuera de lo común para un libro de estas características (al contrario, por ejemplo, de Baroja, que utilizaba un lenguaje mucho más sencillo y campechano), estribe en buena parte el impacto de la obra. Porque Martín-Santos trabaja en dos niveles diferentes: por una parte, usa esa lengua culta y enrevesada como juego, como divertimento, incluso como pequeña distracción para el lector, que ha de mantener una atención constante para no extraviarse en mitad de un pasaje; por otra, ese juego le sirve para ocultar y disfrazar la feroz crítica que se desarrolla en prácticamente cada página de “Tiempo de silencio”. Una crítica de la dictadura que se vivía en el momento de su publicación (1962), pero que iba mucho más allá: una crítica de la naturaleza humana, de la cultura de sus compatriotas, tan mostrenca, tan ramplona; una crítica de una sociedad que se hundía en el fango a través de sus trapicheos políticos, de su falta de ambiciones. Como dije más arriba, a través de una mirada a lo particular (Madrid, Pedro y otros personajes, como Matías) Martín-Santos desvela los defectos de lo general.

Esta novela, por estas y otras cuantas virtudes, se convierte así en una lectura necesaria y actual, que nos revela fríamente como seres humanos y que no se coarta a la hora de mostrar vicios y actitudes. Quizá un ejemplo perfecto de que se puede hacer novela ‘social’ en cualquier época y con cualquier estilo, algo que se echa en falta en estos tiempos que corren.

18 Comentarios

  1. Aunque le gana la mano la forma al fondo, es la segunda mejor novela española que he leído en mi vida. Un clásico del todo justificado.

  2. Soy un lector de Argentina.Estoy leyendo en un plan, mucha literatura vuestra de los años posteriores a la Guerra Civil, pues intento explicarme a traves de ella, con han podido los españoles soportar a Franco hasta su muerte y que este les pautara la salida de su régimen. Este libro para mi es una obra maestra de ironía y crítica de vuestro caracter nacional.El pequeño capítulo que desmenuza vuestro gusto por la lidia de toros es de antología. Es cierto que es de lectura un poco árdua, pero no por oscura, sino porque utiliza el idioma con una riqueza que a veces abruma y obliga a tomar el diccionario frecuentemente y sobre todo por la profundidad de conceptos donde deja a los españoles a la intemperie. Por cierto que su lectura me incita a seguir leyendo autores españoles y de hecho me estan esperando más de 40 libros que tengo el plan de leer. Luis M. Santos merece estar en el cánon de los grandes escritores españoles del siglo XX. Aca no es muy conocido, pero debería serlo más y voy a hacer todo lo posible por que mis conocidos lo lean

  3. Me parece que es una novela regular en el sentido de la trama en sí al ser tan simple y clásica al poner un tema tan común como la crítica de la sociedad (algo que han hecho tantos autores), también es algo sosa en el tema de la obra y la representación proyectada del protagonista a los de mas personajes que realmente son los más importantes.
    Sin embargo es de elogiar la gran capacidad que ha tenido Luis Martín-Santos al poner tantos clasicismos en la narración y al hacer la obra tan complicada estructuralmente al cambiar de pensamiento de los personajes en cada secuencia o al utilizar unas ideas abstractas a las que solo se llega a comprender totalmente al vivirla.
    Me gusta pero hay que admitir su poca elaboración en el tema principal comparado con la innovación de la estructura
    ATT: Un alumno de 2º bachillerato (para callar bocas)

  4. Creo que “El lector a la sombra” tiene razón al afirmar que “No quiero pensar qué sucedería hoy si los alumnos de 2º de Bachillerato tuvieran que leerla”. Bsta leer el comentario de “xico listro” y darse cuenta de lo pésimo de la forma y el contenido de dicho comentario para darnos cuenta de los males que ha ocasionado la LOGSE entre nuestra juventud.
    Tiempo de Silencio es una obra maestra.

    • No hay que generalizar.Soy una alumna de segundo de bachillerato y he iniciado la lectura de este libro que nuestro profesor de literatura nos ha puesto como lectura obligatoria.Aunque solo lleve pasadas 40 y tantas páginas, tengo que reconocer que me recuerda bastante a la busca en cuanto a sus densas y prolijas descripciones y al remarcado pesimismo de la obra que evoca a los personajes a un destino trájico.Además, acentúa la corrupción de la sociedad en la que vive como premisa principal que marca el sentido de toda la obra.
      Aunque no sea del tipo de novelas que me gusta leer, yengo que reconocer que es un gran modelo de novela experimental con una indiscutible calidad literaria.

  5. ¿por donde empezar? ¿como seguir un orden? bah!…
    Me parece que “lo real” en tiempo de silencio se construye en continuos asedios. Se trata de un ensayo de como contruir de manera no mimética un referente. Esta continua experimentación apela a diferentes dicscursos: el sociológico y antropológico, el científico, el periodístico, al mitológico y literario. La construcción de “lo real” pasa por este asedio desde diferentes discursos, así como por la continua ironía y parodia produciendo anticlimax y degradaciones. Este espesor discursivo asi como la continua autorreferencialidad del texto( referencias explícitas a la forma de la novela, puestas en escenas como la descripción del edificio de la conferencia y la conferencia misma) impiden cualquier lectura mimética.

  6. Hobra cumbre de la literatura social y critica moderna , sin duda aplastante y descorazonadora .
    Nos muestra en realidad lo que somos y en lo que nos han convertido , piedras contemplativas y sin esperanza de cambio que lo unico que nos preocupa es que la parte que nos corresponde de sol nos caliente y así ser lo que esperan que seamos : duros para las inclemencias y mudos para las protestas .
    Una parte interesante del libro es donde sitúa la tragedia en una corrida de toros , todo el mundo espera lo peor de la faena donde la sangre corra por el ruedo , pero la sangre ajena , no la nuestra y la tragedia del otro no la nuestra propia , nos haga sentirnos satisfechos con la miseria de nuestras vidas , pues hay otras tragedias peores a las nuestras y el sufrimiento ajeno nos hace mas fuertes a nuestros propios sufrimientos , somos una raza anclada en un pasado anacrónico que no hemos sabido salir a una modernidad social en que contemplemos al otro como una parte más de nosotros mismos .
    Sin duda recomendada a todo el mundo

  7. “Con pocas palabras basta”
    Lenguaje complicado, hace demasiado hincapié en las cosas, descripciones aburridas, pierdes el hilo muchas veces…
    Lectura obligatoria en muchas universidades, que es ingeniosa no digo que no, que el hombre era un erudito también, pero que la obra en sí es un tostón no se lo quita nadie. Un saludo;)

  8. soy un alumno de 2º de bachillerato y he de decir en nombre de mucha gente y en particular el de mi clase que no nos ha gustado nada de nada porque era muy complicado de organizarlo y por consiguiente quitaba las ganas de cogerle y ponerse a leer. además empieza bastante mal al no entenderse nada de nada. al final parece que vas entendiendo algo pero a lo largo del libro no. se enrrolla demasiado. gracias por vuestra atencion y un saludo

  9. Alumna de 2º de bachillerato que culmina la lectura de esta novela sobrecogedora, demoledora, terrible desde su forma y desde su escudado contenido. Un juego literario, el inconfesable placer de cómo contar las cosas.
    un saludo

  10. Ciertamente, esta novela ya es un clásico. Recuerdo que en tiempos era uno de los textos que se proponían en COU. No quiero pensar qué sucedería hoy si los alumnos de 2º de Bachillerato tuvieran que leerla.
    La conexión con la obra de Baroja es tal que nos podríamos plantear si es esta la última obra de la novela social o, por el contrario, la que abre la brecha a la renovación de los sesenta. En cualquier caso, se echa de menos la publicación de obras así, que supusieron un revulsivo en su momento. Una obra que en pleno dominio de la literatura objetivista apuesta por una concepción culta de la novela en la que la forma se constituye en el referente mismo de la obra, con una gran variedad de recursos técnicos y lingüísticos.
    El camino estaba ya abierto. En 1966, cuatro años después de la aparición de la novela de Martín Santos, se publican Señas de identidad, Últimas trades con Teresa y Cinco horas con Mario.
    Un saludo.

  11. A mí también me gusta ese volver a los libros que ya leímos en otra época, quizás un poco precipitadamente porque nos entraba de lectura obligatoria para un examen en COU (hace tanto tiempo ya) y que no tuvimos tiempo de saborear. Seguro que cuando los leemos ya sin la obligación esa tiránica vemos esa maravilla de la que habla Gatito y apreciamos el valor de su autor en una época que todos conocemos, al menos de oídas, como se las gastaban…

    Me ha gustado mucho leer este post de un clásico como es esta obra.

    Un saludo.

  12. Tiempo de silencio es una novela de gran significación. Estructurado en secuencias que el lector tendrá que agrupar en núcleos mayores para comprender su significación, nos presenta un mundo degradado, una existencia planteada desde perspectivas distintas, bajo el prisma de la ironía y la revisión de todos los aspectos de la vida social, política, cultural…. Es una obra que trata de abrir caminos experimentales en la literatura, consiguiendo transmitir, por ejemplo, el fluir libre del pensamiento de los personajes, la distorsión evocativa, las digresiones y disertaciones y parodias de diferentes tipos de literatura, insertando monólogos en diálogos de manera magistral, entre otras cosas, etc. Tanto que decir… Una novela muy bien construida. Sin duda una obra que conviene conocer. De esas que un lector agradece.
    Estupenda reseña, Solodelibros, un saludo.

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