Todo arrasado, todo quemado – Wells Tower

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Todo arrasado, todo quemado - Wells TowerHace poco hablábamos sobre la uniformidad que caracteriza a muchos escritores norteamericanos de relatos: Wells Tower es un buen ejemplo de ello. Todo arrasado, todo quemado es un libro con elegantes imágenes, metáforas ingeniosas y una sensualidad notable, pero de un fondo árido y trillado. Los textos ofrecen una variedad de situaciones que, no obstante, en ningún momento consiguen encubrir la falta de originalidad de la propuesta.

Los nueve relatos que componen Todo arrasado, todo quemado dan cuenta de una serie de situaciones más o menos límite para sus protagonistas. Entre estas historias hay reencuentros entre hermanos con relaciones tirantes, visitas de padres a hijos (o viceversa) con dificultades de comunicación o desventuras de hombres más o menos perdidos en su vida cotidiana; nada que no hayamos visto en multitud de ocasiones, como se puede ver, si bien se podría objetar (con razón) que los temas se repiten con asiduidad, sin que por ello la calidad de los textos tenga que resentirse. En este caso, sin embargo, sí es así. Tower expone tramas que aportan poco nada al tratamiento de las relaciones humanas o de la psicología de los personajes; sus historias son banales, carentes de hondura y revelan una superficialidad que se enmascara con un estilo florido y elegante.

Ese estilo es, de hecho, el elemento que salva la cara de estos cuentos. Wells Tower tiene un gran sentido del ritmo y una mirada sensual y colorista: las descripciones de escenarios y parajes son hermosas, tejiendo así un tapiz rico en detalles en el cual las tramas se desenvuelven. Algunos relatos, como “Retiro”, consiguen gracias a este pulso literario levantar el vuelo y significar algo más de lo que podríamos extraer de su simple desarrollo; la relación del hombre con la naturaleza (elemento que se da en el mencionado texto, aunque también en otros, como “La costa marrón” o “A través del valle”) se traduce en imágenes cargadas de fuerza y luminosidad.

Con todo, y como decía, los cuentos son en general más bien flojos. Se da la circunstancia de que, además de conflictos más o menos trillados, Tower aborda el desarrollo y la resolución de estos desde una óptica sesgada y poco empática. Con un estilo carveriano, las tramas presentan momentos de tensión en las vidas de los protagonistas que, de un modo u otro, parecen abocarles a un cambio dramático de sus expectativas o previsiones; sin embargo, esa tensión no se refleja de forma elocuente en el texto, haciendo así que los personajes se comporten de manera un tanto inocente, absurda o directamente incomprensible. Las epifanías que acompañan algunos relatos del maestro (para quien lo considere tal, por supuesto) Carver no se encuentran aquí en ninguna parte; más bien asistimos a escenas aisladas que parecen proponer algún tipo de significado superior, pero que no tienen calidad suficiente para que la intención se concrete en unas intuiciones más o menos sólidas. Quizá el mejor relato del conjunto sea el que da nombre al libro, en el que un vikingo se dedica a devastar una población costera y, cuando retorna a su hogar, comienza a comprender el alcance de sus acciones al vislumbrar la importancia de su propio entorno. Aunque el autor nos sirve en bandeja la conclusión, es un cuento lleno de humor y con algunos momentos de cierta hondura.

Todo arrasado, todo quemado es un libro banal y prescindible, producto de una maquinaria de fabricar escritores clónicos que inunda el mercado literario día tras día. No malgasten sus ojos y busquen algo mejor.

2 Comentarios

  1. Coincido con la critica. Luego de una serie de lecturas cuanto menos soberbias (“Austerlitz”, La trilogia de Deptford, “La lluvia antes de caer”) compré este libro por la avalancha de buenas criticas que habia recibido. Cachetazo en la cara: los cuentos son postales de relaciones disfuncionales, pero secos, no calan hondo, se quedan en la superficie. Sobrevalorado a mas no poder, tambien fue el canto del cisne en mi intento con comulgar con el realismo sucio americano.

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