Un año en los bosques – Sue Hubbell

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Un año en los bosques - Sue HubbellSue Hubbell, bióloga de formación, acabó ganándose la vida como apicultora a partir del año 1973. En esa fecha, ya una mujer madura con un hijo en la universidad, decidió junto a su marido dejar su trabajo, vender su casa y acabar con la monotonía de la existencia de la clase media urbana. Por casualidad llegó a los montes Ozarks, en el Medio Oeste de los Estados Unidos, cayó enamorada de la belleza del lugar y compró un terreno donde se instaló como criadora de abejas.

Un año en los bosques ofrece exactamente lo que su título ofrece: el relato de un año —de primavera a primavera— en un entorno natural, describiendo las tareas cotidianas y los sencillos pero inmensos goces que ofrece la vida campesina.

Sue Hubbell debe atender numerosas colmenas y procesar la miel. También debe venderla para lo que, cada año, carga su furgoneta y se marcha a hacer una ruta comercial de cuyas ganancias vive. Además tiene otras tareas, que van desde cortar y almacenar leña para el invierno a reparar el granero u ocuparse de sus treinta gallinas.

A pesar de tanto ajetreo, a Hubbell todavía le resta tiempo para observar los pájaros, dar largos paseos, hacerse amiga de los animales del bosque, bañarse en el río cercano a su casa o hacer comidas al aire libre con amigos y vecinos.

Un año en los bosques está formado por textos breves, escritos con sencillez y dedicado cada uno a un tema, una anécdota o un episodio de la vida de Hubbell. Son textos más bien informativos, sin demasiadas pretensiones literarias, semejantes a las columnas que aparecen en los periódicos o a lo que hoy escribiríamos en un blog. Pero en ocasiones estallan en verdaderas efusiones íntimas:

Por eso he dejado de dormir en la cabaña; una casa es demasiado pequeña, demasiado restrictiva. Quiero el mundo entero, y también las estrellas.

A través de las palabras de Hubbell late un inmenso sentimiento de felicidad, plenitud y pertenencia. La autora lo reconoce: es pobre, y por tanto debe medir con cuidado sus gastos. Sin embargo, su vida no gira en torno a una preocupación constante por los ingresos, sino que está volcada en lo cotidiano y ha aprendido cuáles son las cosas importantes de esta vida.

Con mis vaqueros desgastados y mis botas con punta de acero —una tiene un agujero, de cuando le cayó ácido de la batería— deambulaba por esas calles modernas vendiendo miel; calles repletas de mujeres que salían a comprar cosas para ponerse, y cosas para poner en sus casas, y cosas para cuidar de las cosas que se ponían y que ponían en sus casas
Hace veinte o veinticinco años yo también vivía al borde de ese tipo de vida. En aquel tiempo las mujeres solían conducir rancheras, mientras que ahora se llevan los coches pequeñitos y elegantes; sin embargo, esa expresión de estrés en sus caras es la misma que antaño. Ya entonces me alegré de huir de aquella vida, y al final de ese día de ventas me alegré de huir en mi camioneta blanca, rumbo al oeste […]

Sue Hubbell sabe que las cosas importantes de la vida son sus abejas, sus perros, sus gallinas, pero también las mariposas monarca que cruzan sobre su tejado en su migración anual, el coyote que aúlla junto al arroyo o las termitas que viven en el suelo de su casa.

Sue Hubbell respeta a cuantos seres vivos se cruzan en su camino. Y lo hace porque previamente se ha ocupado de informarse sobre ellos (este libro encantará a todo aquel que disfrute aprendiendo sobre el comportamiento de animales, plantas e insectos). Sue Hubbell recuerda que ella misma es solo un animal más, con la característica de poder comprender y disfrutar de la belleza y la abundancia que la rodea.

Un año en los bosques es uno de esos libros que nos recuerdan que, incluso hoy, es posible vivir de otra manera. Y que hay maneras bellísimas de vivir.

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