Un matrimonio de provincias – Marquesa Colombi

2
1318

Marquesa Colombi fue el pseudónimo de la escritora Maria Antonietta Torriani, la primera mujer que escribió para el Corriere della Sera, y amiga de Anna Maria Mozzoni, pionera del feminismo italiano. Publicada por primera vez en 1885, Un matrimonio de provincias deja traslucir, sin ser este el argumento de la novela, el interés de la autora por la falta de oportunidades de las mujeres, especialmente en el entorno rural.

Esta novela corta aborda la manera en que las relaciones sentimentales se entablaban en la Italia rural de finales del siglo XIX. Encerradas en el asfixiante universo familiar, las jóvenes debían esperar al pretendiente que las escogiera y les abriera las puertas de las pocas libertades extra que concedía la vida de casada.

«Es difícil imaginar una juventud más monótona, más sórdida y más carente de alegría que la mía» Así se expresa Denza, la narradora y protagonista, al comienzo de la novela, cuando comienza a desgranar recuerdos de su niñez y adolescencia en Novara.

Allí la vida trascurre para ella en el estrecho universo doméstico, que comparte con su hermana. Su padre es el encargado de enseñarlas a leer, escribir y hacer cuentas “de vez en cuando”, y completa tan extensa educación relatándoles textos clásicos durante interminables paseos por la campiña. El ambiente se vuelve aún más opresivo cuando el padre contrae segundas nupcias con una severa mujer que se encargará de enseñar a Denza y su hermana el único conocimiento verdaderamente indispensable para una mujer: el cuidado de una casa.

Denza pronto comprende que el matrimonio es la única manera de huir de esa vida monótona y mediocre. Como es una hermosísima joven espera que pronto aparezca el hombre que se decida a pedir su mano. Pero la vida insípida de Denza y su hermana, encuentra su contraste en la de sus primas, que se educan en un internado, visten a la moda y asisten al teatro. Gracias a ellas Denza sabrá de la existencia de un acaudalado joven que se ha fijado en ella. Y sus ansias de emancipare del yugo familiar serán sustituidas por el deseo más sencillo, pero más inalcanzable, de amar y ser amada.

Con el escaso alimento que suponen las miradas en misa o en el paseo, una breve charla, un apretón de manos y una carta de amor, Denza aviva una hoguera de pasión que tiene la fuerza suficiente para hacerle olvidar la grisura de su vida cotidiana. El recuerdo de una mirada o los ensueños tejidos durante largas horas la alejan de un mundo que sigue su marcha: a  su alrededor las muchachas se casan y forman familias, sin que su eterno enamorado se decida a dar el paso de formalizar un compromiso.

Sin aludir jamás de modo directo a esa situación de impotencia y sumisión que era la cotidianidad de las mujeres, Marquesa Colombi logra reflejar esa vida de cautividad de quienes no podían elegir su propio destino. Alejadas de cualquier saber distinto de la economía doméstica, las mujeres esperaban un pretendiente que era aceptado o no por sus familias y que la trasplantaba de una vida en la que no tomaban ninguna decisión a otra de semejantes condiciones.

Denza se aísla en su ensueño de amor, pero al transcurrir los años sin contraer matrimonio, la sociedad la señala por no cumplir el único objetivo que puede tener su vida: ser esposa y madre. Y será ella misma quien renuncie a ese vano deseo de amar y ser amada para cumplir con la transacción alejada de cualquier romanticismo de aceptar un pretendiente al que no conoce ni ama, pero que la convertirá en lo que toda mujer debe ser.

Un matrimonio de provincias podría considerarse una novela femenina, si entendemos ésta no como esa novela que se ocupa de esos sentimientos alambicados que se achacan al sexo femeninos, sino como una narración honesta sobre la vida de las mujeres. En ese sentido, sorprende de este libro, sobre el que pesa ya bastante más de un siglo, la honestidad de una narración sencilla que nos acerca a un universo femenino; a la vez que la universalidad de una historia que trasciende cualquier idea de género: la de un amor ingenuo y apasionado capaz de iluminar una existencia.

2 Comentarios

  1. En la reseña debería aparecer el nombre del traductor. El trabajo de los traductores es invisible, pero debería ser reconocido en la sociedad.

    • En el libro que he comprado esta mañana aparece el nombre de las traductoras
      Mercedes y Maria Corral.
      Opino como tu el nombre de las personas que hacen las traducciones es muy importante
      Roser

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here