El ruido y la furia – William Faulkner

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El ruido y la furia es una novela exigente, a ratos compleja, en algunas ocasiones incluso roza lo incomprensible, pero siempre rebosa una fuerza inusual, una ferocidad que se aloja en lo más profundo del alma; algo que William Faulkner mostró en muchas de sus obras de manera magistral. En este caso concreto, esa furia a la que se refiere el título (bebiendo de las inagotables fuentes shakespearianas) puede hacer referencia al instinto humano, a ese rastro de inquina y maldad que casi todos llevamos dentro y que pesa sobre nosotros como una maldición atávica a la que es imposible sustraerse.

La estructura de la novela es bien conocida: se divide en cuatro partes que se ambientan en momentos diferentes, aunque cercanos tres de ellos en el tiempo; las tres primeras se narran desde un punto de vista en primera persona que cuenta los hechos a través de un monólogo interior, mientras que la última, que sirve como colofón, lo hace en tercera persona, con una cierta objetividad. Los monólogos son los de tres hermanos de una misma familia, los Compson, que a principios del siglo XX asisten a su progresiva extinción debido a una suerte de maldición que les empuja a la autodestrucción; la historia del libro se centra en la relación entre Quentin (el narrador de la segunda parte) y su hermana Caddy: el amor incestuoso que se profesan conduce al primero al suicidio y a la segunda a la huida, dejando tras de sí un reguero de sufrimiento para sus otros hermanos, Benjamin, retrasado mental (y narrador del primer episodio), y Jason, cruel y despiadado (voz de la tercera parte).

Como casi siempre ocurre en las obras del escritor sureño, la visión del destino como un acontecimiento insuperable y portador de desgracias es recurrente: las acciones que los distintos personajes van llevando a cabo, sus decisiones, sus pensamientos, todo parece ir dirigido hacia un final trágico, hacia una encrucijada última que les ponga contra las cuerdas y les haga ver la imposibilidad de la redención, quizá incluso de la elección. La impetuosa pasión de Quentin por su hermana se muestra de forma hermosísima en el segundo monólogo, en el que el joven, que ha ido a estudiar a Harvard con un gran esfuerzo económico por parte de su familia, desesperado, sale a dar un paseo mientras cavila la idea de quitarse la vida; las visiones del río (al que finalmente saltará) están narradas con una potencia lingüística que, pese a lo intrincado de la sintaxis faulkneriana (incorrecta, caótica y deshilvanada, nos guste o no), no dejan de resultar subyugantes.

Otro tanto sucede con el primero de los monólogos, quizá el más famoso. El discurso de un retrasado es plasmado por el autor con un atrevimiento incontestable: para Benjy el mundo se reduce a unos cuantos elementos (el prado en el que jugaba con su hermana Caddy, el crepitar del fuego, la oscuridad, Luster, su joven cuidador negro) que contempla con privilegiada capacidad de observación y memoria, pero que es incapaz de comprender. Esta primera parte es sorprendente por la cantidad de pequeños detalles que Faulkner esparce en el texto, aunque necesita de una relectura para poder entender de forma cabal qué está contando Benjy, ya que su discurso está elaborado con caótica precisión.

En conjunto, se puede afirmar que El ruido y la furia es una novela agria y amarga: sus personajes deambulan como títeres en un escenario agreste (no tanto por su ubicación geográfica, sino más bien por el espacio psicológico que ocupan) y ninguno de ellos consigue llevar a buen fin sus deseos. La pasión, el egoísmo y la ambición destruyen cualquier posibilidad de entendimiento o redención, haciendo que el destino más funesto se abata sobre todos los personajes. Sólo los criados negros constituyen una excepción, quizá como encarnación de la inocencia, que Faulkner relaciona casi siempre con la ignorancia.

En pocas palabras: una obra maestra que, con razón, se ha considerado como tal casi desde el momento de su publicación. Si no la han leído, ya están tardando en hacerse con ella.

12 Comentarios

  1. Acabo de leer ” El ruido y la furia” y estoy en estado de shock. Creo que es uno de los mejores libros que me he leido en la vida. Lo intente en otra ocasion y lo abandone al rato pero esta vez he tenido la paciencia suficiente para sumergirme en ese mundo, en esa lectura absorvente que te aparta del mundo.

  2. Me sucede con Faulkner, algo extraño. Se lo considera un genio literario. Un escritor arido. Un trabajador a ultranza. Un obsesivo. Juan Carlos Onetti, lo veneraba. Creo q el uruguayo, escribe mejor. Sin temor a equivocarme. A veces los discipulos superan a sus maestros. Ese ambiente opresivo es, siempre, manejado con maestria por Faulkner. “El sonido y la furia” es una novela unica, irrepetible. Digna d un talentoso. John Steinbeck es otro grande no tan reconocido como Faulkner.

    • Utilizar donde no procede truquitos ortográficos de los SMS me parece algo que no debería consentirse por los propietarios de la web y dice muy poco bueno de quien los escribe.

  3. Lo estoy releyendo los libros de Willian Faulkner. Hace muchos años como a la comentarista Gloria ,al principio me fue inentendible, pero me propuse desentrañar lo tan enrrevesado de su escritura , luego me ambiente a sus temas , de esclavos de parientes que aparecen y reaparecen de una obra a otra , la obra de Faulkner si bien es moderna es mucho de la historia contada de su familia, desde las guerras civiles donde eran actores reales sus bisabuelos.Como artìfice y creador de un estìlo personal es un genío actualmente releo ¨Desciende Moises¨. y hace meses ¨Gambito de Caballo¨ , un libro de relatos que trata de casos judiciales . Su mundo personal y sus personajes seran sudorosos y bebedores en medio de un ambiente agreste , entre el campo y la ciudad así como vive su yo.En cierta etapa de su vida tuvo toda clase de oficios. Es Faulkner autobíografico y para saber mas de él hay que leer a sus críticos, ¨El Sonido y la Furia¨es su libro más sonado aquel que tiene un epígrafe del autor de ¨Hamlet¨. Es recomendable leer varios libros antes que a Faulkner aunque en cuestión de literatura es bien cierto que uno puede leer lo que mas sea de su gusto , con todo no se puede negar que la lectura por tratarse de Faulkner , es digna de hacer un esfuerzo en leerlo .Saludos desde Perú .

    Jorge López Zegarra

  4. Faulkner es a mi manera un narrador excelente; sin embargo es casi inentendible. ¿Qué logra buscando que el lector complete su historia, en El sonido y la furia tuvo que agregar un apéndice para terminar de dar coherencia a su obra que él mismo consideraba incompleta y trató de reescribirla numerosas veces decidiéndose por el apéndice. Benjy de ninguna manera podría haber escrito la primera parte, lo que hace inverosimil la historia. He leído mejores libros de él mismo y de otros autores pero en el universo literario se sigue considerando una obra maestra. Estoy completamente en desacuerdo.

    • Hola, Irene:

      Pues para una primera toma de contacto yo te recomendaría más bien sus relatos. Algunos son excelentes y sirven para entrar en su universo literario de forma más “relajada”. Son algo más sencillos y directos que las novelas, y pueden servirte para formarte una opinión acerca de su estilo.

      Saludos.

      • Muchísimas gracias por la sugerencia, creo que es una buena idea, así lo haré. La verdad es que así me adentré con Tolstoi y es una buena forma.

        Un saludo

    • Te recomiendo un cuento (más bien un relato corto) titulado “Dos soldados”. Está publicado por Alfaguara, aunque si dispones de las Obras Escogidas de Premios Nobel (Aguilar), está hacia el final del 2° tomo. Es un hermosísimo texto de una claridad casi transparente.

  5. ¿No utilizó Faulkner demasiado la estructura de monólogos aislados en sus narraciones?

    “Mientras agonizo” está organizada de la misma manera, cada uno de los protagonistas aporta sus puntos de vista (contradictorios entre sí muchas veces), y es el lector, él que al final de la obra debe formar la “verdad” con todos los retazos recogidos.

    Es una manera original de novelar, pero hasta los mejores escritores deben evitar, en mi opinión, la repetición excesiva.

    Cordiales saludos para solodelibros

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