Un mundo modelo – Michael Chabon

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Un mundo modelo - Michael ChabonQuizá la novela más destacada de Michael Chabon sea “Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay”, ganadora del Pulitzer en el 2001 (dato que cito únicamente por información, no porque crea que un premio avala un buen libro) y una de mis novelas favoritas de los últimos años, pese a ser una de esas historias made-in-America que suelen resultar intragables para cualquiera que no sea a) estadounidense, b) judío o c) adolescente (o la conjunción de todo ello).

“Un mundo modelo” es un libro de relatos que se ajusta a lo que acabo de decir, puesto que todas las historias que lo componen son tan americanas como los tópicos a los que recurre Chabon para sacarlas adelante. El volumen se divide en dos partes, Un mundo modelo y El mundo perdido: la primera está compuesta por seis cuentos sin relación entre sí, mientras que los cinco relatos que componen la segunda tienen un hilo conductor en la figura de un chico, Nathan, algunas de cuyas vivencias conforman las tramas. En general, las historias son minimalistas, muy del estilo de Carver o Shepard, de los que Chabon ha debido beber muy mucho: situaciones cotidianas, personajes mundanos —aquejados, eso sí, de comportamientos extremos— y desarrollos abruptos. Sin embargo, a diferencia de Raymond Carver, que provocaba en el lector sensaciones muy intensas con sucesos en apariencia banales, Chabon sólo suscita incredulidad y, en ocasiones, aburrimiento.

Sus personajes son insustanciales, poco definidos, y no es difícil que la trama en la que los envuelve los minimice hasta desembocar en unas situaciones absurdas, imposibles de resolver con elegancia y credibilidad. Además, la narración peca en exceso de ese ‘americanismo’ del que hablaba más arriba, con tópicos recurrentes, lugares comunes en la narrativa estadounidense y vicios (alguna virtud) temáticos: divorcios, borracheras, iniciación sexual, rupturas sentimentales… Vamos, nada que cualquiera un poco leído no haya oído antes. Porque se pregunta uno si para ser escritor en Estados Unidos hace falta aprenderse de memoria todas las marcas de cereales y whisky del mundo (mejor si son las de todas las bebidas alcohólicas), la situación exacta de todos los malls del territorio estadounidense y los nombres (con apellidos) de todos los jugadores de béisbol de todos los equipos del territorio nacional. Tal vez no permitan a nadie publicar si no acredita esos conocimientos.

En cualquier caso, Chabon es un buen escritor y la lectura se hace llevadera hasta el final, aun cuando uno cierre el libro con la sensación de haber paladeado eso mismo un centenar de veces. Quizás se le den mejor las novelas, dado que tanto “Las asombrosas aventuras…” como la que sucedió a este librito, “Chicos prodigiosos”, son buenos libros, con tramas sólidas y personajes mucho mejor caracterizados.

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1 Comentario

  1. ¿En serio ganó el Pulitzer?
    Hombre, la novela no está mal, es entretenida, está bien escrita, pero… Chabon es mejor guionista que novelista, se siente más cómodo escribiendo guiones que novelas y eso se nota y resiente sus novelas.
    Un saludo

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