Una historia corriente – Iván A. Goncharov

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1916

Una historia corriente - Iván A. GoncharovDescubrí hace no mucho a Iván A. Goncharov, cuando leí la que es su obra cumbre: Oblómov. Me gustó tanto que poco después compré «Una historia corriente».

En «Una historia corriente», como en «Oblómov», el autor vuelve a enfrentar las naturalezas opuestas de dos personajes, que representan a su vez dos mundos antagónicos. Si en ‘Oblómov’ oponía indolencia y diligencia, en el libro que nos ocupa enfrenta idealismo y pragmatismo, encarnados en las figuras del joven Aleksandr Fiódorovich y su tío y mentor, Piotr Ivánich.

Aleksandr llega a Petersburgo procedente de su aldea natal, lleno de fantásticas ideas sobre la vida, el amor, el trabajo como proceso de creación… Pero en la ciudad su tío, a cuya tutela ha sido encomendado, pretende hacerle ver que las efusiones sinceras, como él denomina a la espontánea emotividad del muchacho, y los sentimientos elevados, son adornos superfluos, inadmisibles en el ajetreo cotidiano de la vida en la ciudad.

Aleksandr cree en la amistad, en el amor eterno, en la necesidad de crear del hombre, en satisfacer los anhelos espirituales de un alma pura e ideal. Piotr cree en el trabajo, en el dinero y en las comodidades que éste proporciona, en la necesidad de ser útil a la sociedad en que vivimos, y pretende demostrar a su sobrino que sus ideas son un lastre. Su sobrino, sin embargo, se niega a creerle.

Pero la realidad es testaruda. Y cuando el joven Aleksandr sufre un desengaño amoroso, acompañado de algunas otras penas personales, advierte que todo aquello en lo que él creía no son sino vanos sueños. Comprendiendo que su tío tenía razón en cuanto postulaba, le parece no obstante que la vida, si no se dedica a perseguir nobles ideales, carece de sentido. Así, decide volver a su aldea. La apacible vida campestre acaba sin embargo por aburrir a nuestro joven héroe, que comprende que no hay más bello ideal que llevar una vida activa, laboriosa. Vuelve pues a Petersburgo, dispuesto a seguir punto por punto las recomendaciones de su tío.

El personaje de éste, Piotr Ivánich, es maravilloso. Destila una fina ironía, que en ocasiones llega hasta el sarcasmo, cuando ridiculiza las ideas románticas de su sobrino; así como un humor fresco y una manera certera de comprender la vida y a las personas.

Sin embargo, el autor sabe introducir una vuelta de tuerca al final de la historia, cuando nos plantea la posibilidad de que el modo de vida pragmático, sistemático y reglado del querido tío Piotr, no sea tampoco el más recomendable.

Y es que la vida es así: no sabe uno a qué carta quedarse. Mientras os lo pensáis, podéis ir leyendo este libro.

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2 Comentarios

  1. Como comentas en varias reseñas, es necesario leer a los rusos, a los grandes. Goncharov no termina de ser muy leido en España (aun recuerdo el asombro de los rusos cuando les mostraba mi admiración por Oblomov).
    Da gusto ver más obras suyas y no haberlas leidas…mmmm.

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