Viaje al fin de la noche – Louis-Ferdinand Céline

22
9229

Viaje al fin de la noche - Louis-Ferdinand CélineOriginal, satírico y subyugante es este clásico de necesaria lectura, que en 1932 publicó Luis-Ferdinand Céline. Una novela que propone un viaje por las principales aventuras que el siglo XX proporcionó al hombre: la guerra, la vida en las colonias y la emigración a Norteamérica. Viaje que arroja la única enseñanza de que el ser humano y sus miserias son iguales en todas las partes del mundo, por lo que la esperanza de escapar a nuestra propia realidad es más bien escasa.

“Viaje al fin de la noche” recoge la epopeya de Ferdinand, un joven que será herido en la I Guerra Mundial, desempeñará un cargo en una empresa ubicada en las colonias francesas del África Subsahariana, intentará hacer realidad aquello de  “el gran sueño americano” y regresará a Francia a ejercer la medicina en un humilde barrio parisino.

Sorprende de esta novela la lucidez con la que Ferdinand señala unos vicios que, si bien se narran como característicos de una época que ya queda muy lejana, han sabido perpetuarse y acrecentarse hasta la presente. De ello se desprende la evidencia de la contemporaneidad de una obra que, casi un siglo después, sigue invitando a reflexionar sobre las veleidades de una sociedad pensada para unos pocos afortunados y en la que el resto debe conformarse con la precariedad.

Ferdinand toma por primera vez conciencia de esa realidad al alistarse como voluntario para combatir en la Gran Guerra. El horror del frente pronto pone de manifiesto en él lo que no es sino instinto de conservación. El joven no quiere morir destrozado por un obús, pero se le anima o coacciona a ello desde todas las instancias: quien alude al valor, quien al patriotismo, quien directamente a la amenaza de un juicio sumarísimo por deserción. De esta manera Ferdinand descubre que los mismos que jamás arriesgarían la vida, le exigen que entregue la suya para defender unos intereses de los que él nada obtendrá.

Esta situación se repetirá cuando, escapando de la guerra, consiga un puesto en la administración de una compañía que opera en algún lugar perdido de África. Allí la vida de los hombres nuevamente vale menos que el caucho que deben obtener de los nativos, y la de los nativos no vale nada. Si se sucumbe a la fiebre o a alguno de los peligros de la selva, pronto aparece un nuevo desgraciado que sustituya al anterior.

La estancia en Estados Unidos le confirma la realidad de su nulidad como hombre: sin contactos y sin relaciones, la vida de un hombre anodino tampoco vale nada en la tierra de las oportunidades. Sin embargo, en Norteamérica han inventado un buen sistema para que la gente de a pie sienta algo parecido a la felicidad, un sucedáneo que les anime a continuar un día más: el entretenimiento. Ferdinand lo descubre bajo la forma del cine y, aunque eficaz, a veces el propio usuario ha de aumentar la dosis del narcótico para que no se levante el velo que mantiene viva la ilusión.

La vuelta a Francia y el acontecer de los hechos que como médico de un barrio pobre de París, y más tarde como asistente en una casa de salud mental, se desarrollan en la segunda parte de la novela, son tal vez menos interesantes. Aunque el desencanto de Ferdinand sigue actuando como un filtro entre él y su entorno, la inercia parece apoderarse de él, que se abandona con indiferencia al devenir de los días.

Siendo como es esta segunda parte menos corrosiva, menos crítica, no resta interés al conjunto de “Viaje al fin de la noche”, que se presenta como una novela que propone una crítica descarnada a una sociedad que ha arrebatado al individuo sus razones personales para ser feliz, entregándole a cambio unas razones espurias que sólo pretenden proteger y perpetuar un orden establecido que, desde luego, no beneficia a ese individuo tan sutilmente expoliado.

22 Comentarios

  1. Se trata de una novela muy inteligente, excelentemente escrita y notablemente lúcida, aunque yo no esté de acuerdo con esa cosmovisión tan pesimista de la vida, el mundo y el ser humano, exactamente como me ocurrió con autores geniales del estilo de Beckett, Ionesco o Kafka.

  2. Magnífica obra esta, que acabo de terminarme -que no necesariamente de digerir por completo- tras degustarla a sorbitos cortos durante estos últimos meses.

    A mi juicio, Céline retrata con una clarividencia, que da vértigo por momentos, ese viaje a las entrañas de uno mismo que no muchos se atreven siquiera a emprender a lo largo de sus días. Y lo hace a través de un Ferdinand que pareciera entregar la moral como tributo, como argucia para poder abrazarse a la supervivencia en un mundo tan hostil como el que nos narra. Capitulando poco a poco ante las circunstancias que le acontecen, y ante las cuales a su personaje no le queda mucho más que escupir sibilinamente por el colmillo y manifestar cosas como que “La verdad es una agonía ya interminable. La verdad de este mundo es la muerte. Hay que escoger: morir o mentir. Yo nunca me he podido matar.”

    No se me malinterprete, desprecio muchas de las conclusiones que se exponen -con una prosa soberbia, eso si- a lo largo de la novela, pero no puedo más que aplaudir la inteligencia lúcida de la que se sirve para ello el autor, y lo consecuente de tales misántropas elucubraciones con el personaje y sus experiencias.

    De no ser así, de transcurrir o acabar el `viaje´ vendiéndonos algún tipo de esperanza fácil y almibarada, visto lo visto, estaríamos ante un fraude. Probablemente, la única esperanza, soterrada y resbaladiza, a la que nos permite aventurarnos Céline, es a la de que aun a pesar del cinismo ácido de su personaje, de su pragmatismo y de la coraza que se construye para no mostrarse vulnerable a los ojos de los demás, al final de todo admite no haber logrado alcanzar una verdad con la que salvarse de la muerte. Ante lo cual solo queda concluir que o bien, no hay escapatoria posible, o que tal vez, el itinerario y la disposición a la hora de afrontar el viaje, ha de ser otro.

    Para finalizar decir que discrepo cuando se dice que la segunda parte de la novela es menos pertinente, tal vez sea menos entretenida, de acuerdo, pero sin ese segundo acto más sereno y nebuloso, no podríamos comprender la profundidad del manifiesto que se nos ofrece su autor.

    Sin más, un saludo.

  3. Considero que se trata de una muy buena novela por la forma en como profundiza en el ser humano: profundiza en la ‘noche’.
    Es cierto que la optica que se muestra siempre es pesimista, catastrofista. Parece que no deja ningun resquicio a la esperanza en el ser humano. Aunque incurre, en esta vision tan desastrosa del ser humano, en contradicciones: desconfia del amor, pero en cambio, en ocasiones reconoce su importancia como salvavidas de la existencia; abraza la soledad con gusto, pero reconoce hacia al final que “sólo” es dificil seguir.
    La primera parte del libro me parecio mas distraida: la descripcion de las experiencias en la Gran guerra, en la colonia francesa en Africa, e incluso, sus experiencias en norteamerica. La segunda parte me resultó más tediosa: siempre escarbando en la ‘noche’, pero revelando a un Ferdinand mas egoista y cobarde que en anteriores apartados, mostrando pocos escrupulos en sus actitudes. Aunque, a pesra de todo, sus reflexiones no dejan de ser interesantes.
    Tal y como se ha comentado anteriormente, no es facil salir indemne de la lectura de esta obra: ‘hurga’ en la persona, en su alma, saca a la luz las miserias que tod@s compartimos (la ‘noche’ que se esconde en las personas), es inmisericorde con el genero humano. Su lectura, de real hace daño.
    Pienso que Celine nos muestra la parte mas oscura del ser humano (su noche) de manera excelente. Y, aunque no parece que deje resquicio alguno a la esperanza, una lectura atenta y entre lineas del texto hace vislumbrar algun ‘rayo de luz’ en la oscuridad reinante en la obra. Como, por otra parte, no podria ser de otra forma.

  4. Después de terminar de leer “Viaje al fin de la noche”, me quedo con un gusto muy amargo. Había leído opiniones muy interesantes de la obra, y sin embargo estuve tentado de dejar de leerlo en más de una ocasión. No me ha convencido en absoluto. Su prosa poco cuidada, las descripciones del entorno super abundantes, párrafos enteros que para mi gusto sobran, mucho pensamiento propio y poco desarrollo de la historia….
    Más que un canto de desolación del individuo frente a la sociedad, yo he vislumbrado en este libro un grito desesperado de una persona hipocondriaca, pusilánime, cobarde, holgazana….. De todos los lados termina huyendo, nada le convence, “todo se la trae floja”, (lo mismo que a Robinson).
    Huir es el lei motiv de la obra, huir constantemente, no afrontar la vida, tener siempre una queja frente a todo, (la sociedad, la guerra, el trabajo, el amor, la vida…….). Ni siquiera la vida en sociedad le es suficiente, todo el mundo engaña, todo el mundo estafa, todo el mundo miente, incluso mata por seguir viviendo….
    En definitiva un grito desgarrador de alguien que no tiene arrestos para vivir, que todo le parece mal, de una inadaptado a la vida que no sabre hacerle frente, de cara…
    Se queja de la guerra y huye, se queja de la explotación y huye, se queja del amor y huye, se queja de la pobreza y en el primer trabajo en EEUU huye, se hace médico y no cobra. Es capaz de ver los vicios de la sociedad, del sistema, de la condición humana, pero se deja llevar….No les hace frente.
    La vida es una larga noche oscura en la que suceden todas las miserias posibles y que terminan con las primeras luces del alba.
    Buen mensaje, pero desarrollo muy desestructurado.

      • Bueno, pues ve a leer Harry Potter o el Señor de los Anillos, incluso puedes estar leyendo la obra Dan Brown. Basura de ésta, carente de sentido y vacua, es la que sin duda agradará tu gusto. Sigue encerrado en la estupidez, tal vez así resulte más fácil vivir, y no haya necesidad de huir.

  5. Enfrentarse a “Viaje al fin de la noche”,saliendo indemne de su lectura,no es nada sencillo.

    No es cómodo evitar el continuo vómito contra la humanidad,que el autor nos lanza a lo largo de sus más de quinientas páginas.La amargura y el pesimismo destilado por este libro no permiten su digestión fácilmente.Para Céline todo en esta vida está podrido o en vías de pudrirse,el ser humano corrompe todo aquello que toca y,por lo tanto,no existe esperanza alguna para él.

    Claro que,bien pensado,tampoco cabe mucho optimismo después de ser carne de trinchera en la Guerra del 14,aprendiz de negrero en las colonias del mundo civilizado,pionero frustrado en el “Nuevo Dorado” americano y médico de dispensario en los andurriales de París.Tras todo esto,el camino queda prácticamente marcado.

    Para acercarnos a sus experiencias,Céline emplea una prosa desestructurada,fulgurante unas veces y algo complicada otras,a la que aboca reflexiones atropelladas,siempre llenas de desencanto e ironía,una ironía capaz de pellizcarte las tripas a la vez que te arranca una sonrisa.

    El libro no mantiene,en mi opinión,una línea de interés uniforme;me parecen más logradas las partes dedicadas a la Gran Guerra y a la etapa de las colonias,ésta última es insuperable,casi un remedo bufo de “En el corazón de las tinieblas” de Conrad,con escenas antológicas,la dedicada al trapicheo a que es sometido una familia recolectora de caucho,que trata de vender su mercancía en Fort-Gono,es extraordinaria.Después el relato se recrea demasiado en la parodia,especialmente la parte que transcurre en Norteámerica,y pierde un poco de atractivo;aunque es justamente aquí,y solamente durante unas líneas,dónde aflora el Céline tierno y agradecido,el Céline afectuoso que recuerda a su maravillosa Molly,una prostituta de Detroit.¡Hasta los “monstruos” tienen su corazoncito!

    El tramo final lo ocupan sus experiencias como médico en Rancy,un barrio de París,dónde vive a diario la abominación de la pobreza,algo para lo que,según su receta,”conviene,confesémoslo,es un deber,intentarlo todo,embriagarse con cualquier cosa,vino,del baratito,masturbación,cine”.

    En conjunto y apesar de lo dificultoso que resulta a veces,con excesivo uso de argot y problemas para desenmarañar sus frases,el libro debe leerse fundamentalmente por lo atinado de sus análisis,aunque en ocasiones nos resulten despiadados y sarcásticos.Con todo,debo decir que esperaba más de su lectura,quizás porque mis expectativas sobre la obra tal vez fueran excesivas.Colocaré “Viaje al fin de la noche” al ladito de los clásicos,pero no en un primerísimo lugar,la competencia es demasiado feroz para eso.

    Para finalizar este comentario,una pequeña reflexión sobre el autor.

    Durante su lectura,entre las páginas del libro encontré,como me ocurre muchas veces,un recorte de un periódico guardado por mí hace tiempo,con una fotografía de Céline en sus últimos años de vida.Está sentado a la puerta de su casa en Meudon,un suburbio de la capital francesa,arrugado como un harapo,con aspecto enfermizo y sonriendo a sus perros que dormitan,tomando el sol,a sus pies.Mirándolo fijamente,me preguntaba como el más descreído de todos los descreídos,aquel capaz de denunciar el embrutecimiento de una sociedad que ahoga totalmente al individuo,pudo ser embaucado por una de las mayores mentiras gestadas por el hombre,el nazismo.Embaucado hasta el extremo de jugarse su vida en una partida de azar,perder,y arrostrar una huída que,tras la derrota de Hitler,le llevó al exilio por media Europa,siempre esperando un perdón humillante que le abriera de nuevo las puertas de su país.

    ¿Cómo alguien que no confiaba en nada,ni en nadie,fue capaz de semejante salto al vacío?:No encontré respuesta,es muy difícil responder a las contradicciones que se encierran en el fondo del corazón humano.

    Un cordial saludo a los seguidores de solodelibros.

    • Hola Miguel. Leimos tu comentario y queriamos tu autorizazion. Par editarlo en papel. Deberias, si estas de acuerdo, enviarnos tus datos. O seudonimo. O etc. O como quisieras que figurarase. Somos una revista chiquita de Bs. As. Independiente. Y etc etc. Si estas de acuerdo. Respondenos. Igual, va el titulo de la pagina web como extrac. y fuente. Atte. Susana _de rev. Beatrizos.

      • Hola Miguel,

        Leí el libro hace muchos años y me dejó bastante impresionado. Después me leí el resto de libros del autor (como siempre hago cuando descubro un autor), pero no son comparables en absoluto.

        Simplemente decirte que tu comentario me pareció muy inteligente. Perfecto.

        • Buenos días, Sergio

          No he leído nada más de Céline. Pero tengo en “lista de espera” una pequeña obra suya, “Semmelweis”, editada por Marbot, y que creo recordar, (no tengo a mi alcance el libro y hablo de menoria), utilizó como tesis doctoral al concluir su carrera de medicina.

          No sé que tal será, ¿tienes alguna referencia de ella?.

          Cordiales saludos

    • Hola Sergio, soy francès y queria saber lo que piensan los espanoles sobre lo que considero como una obra maestra de primerisimo nivel. Muy interesante su comentario, solo resulto muy perplejo cuando dices que lo fundamental es las analysis de Celine, por encima de su prosa. Solo queria precisar que mas que lo que cuenta, es la manera de escribir que fue una revolucion a su epoqua, influyendo muchos autores franceses. Utiliza muchas palabras de argot, pero mezclado siempre con palabras de alta idioma. El propio Céline desvelo que lo que él llamo “su pequena musica”, no es nada espontaneo sino fruto de interminables retoques.
      Si hago este comentario es para precisar que veo este libro como muy poco adecuado para traduciones cualquiera, y quizas en espanol la idioma resulta confusa o mas complicada de entender. No estoy diciendo nada nuevo, claro que una traduccion no sera nunca el original, solo me daba un poco de pena que usted relegue esta prosa extraordinaria a un segundo plano.
      Saludos.

    • Leyendo con detenimiento “Viaje al final de la noche” descubrí un pasaje en boca del personaje Ferdinand Bardamu que, bien visto, podría explicar las razones por las cuales Céline se adhirió tan firmemente a la causa nazi y al antisemitismo. Se encuentra en la página 385 de la edición de Gallimard (1952):
      “¡No voy a tener nunca tiempo!, te dices. Sin contar la guerra, lista siempre también ella, en el hastío criminal de los hombres, para subir del sótano donde se encierran los pobres. ¿Se mata a bastantes pobres? No es seguro… Lo pregunto. ¿No habría tal vez que degollar a todos los que no comprendan? Y que nazcan otros, nuevos pobres y siempre así hasta que aparezcan los que comprendan bien la broma, toda la broma… Igual que se siega el césped hasta el momento en que la hierba es la buena de verdad, la tierna.”

      No hablaba Céline en sentido literal cuando decía “pobres”, sino que se refería en un sentido más amplio a aquella categoría de hombres imposibilitados de comprender la “gran idea humana”, la naturaleza verdadera del mundo. Tampoco se afirmaba Céline, a través del narrador, en sus incipientes propósitos sino que dejaba la duda abierta: “¿No habría tal vez que degollar…?”
      En efecto, tal como afirmaba Lucette Destouches, la mujer de Céline, los judíos representaban para él aquella raza que incitaba a la guerra y eso había que evitarlo a toda costa. Haya sido o no de esta forma, es posible notar que un germen misántropo alborotaba ya desde aquella época el espíritu del atormentado Céline.

      No obstante cualquier semblanza sobre el autor del “Viaje al fin de la noche”, no disipa en absoluto la calidad excepcional de esta obra. Céline no escatima ni un solo párrafo: cada uno de ellos exuda vitalidad y sentido del humor a pesar de su hondo sufrimiento; sus reflexiones sorprendentes y lúcidas nunca caen en el lugar común, y las situaciones son tan poderosas que al mismo tiempo que son viscerales y crudas son capaces de arrancarte una sonrisa. A lo largo de sus quinientas páginas, en “Viaje al fin de la noche la acción nunca decae”, mucho menos la fuerza y la expresividad de su prosa. Violenta, ácida, provocativa, sarcástica, moderna: así es esta magnífica obra. Un verdadero deleite de lectura para todos aquellos que no temen llegar hasta el final de la noche.

  6. ui, no me lo he leido,
    Muerte a crédito(Cual banco, BBVA, Santander, Caja Madrid)

    Me encantan pensar en Céline como el maestro a veces le hace a uno reír de situaciones que no debían tener nada de graciosas, con risas que derivan en prolongados silencios reflexivos, y preguntas: ¿acaso ha dicho ésto…?(Olafo el amargado, Mafalda, Betin y Eneas )

    Pero lo que sí tengo claro es que resulta el mejor manifiesto de la pérdida dela sensibilidad de una persona cualquiera.(Osama ben laden, la ETA)

    Me chifla la novela. Nunca podré quitármela de la cabeza… como su arranque, su primera frase: “la cosa empezó así”… Para mí una genialidad.(Los tres chiflados, Charles chaplin y Chespirito, Dr chapatin, Chapulin colorado)

    En un relato que estoy escribiendo pongo una cita como epígrafe de este buen novelista: “La mejor cosa que se pude hacer cuando se está en este mundo es salir de él”.Palabras muy ingeniosas por cierto.
    (La NASA, Airbus, Boeing, estacion espacial internacional, la cienciologia y los raelianos).

    jajaja…

  7. Muy aparte del hermozo título de la novela de Céline “Viaje al Fondo de la Noche” es una novela que como muchas de entreguerra por ejemplo Barbusse o Remarque, tiene la condición de mostrarnos a un personaje real pero inverosímil Ferdlnand siempre esta en una situación mas que díficil entre la vida y la muerte logra salvarse , es como un gato que tiene siete vidas, novela decrudeza
    las novelas de entre guerras como las Radiguet o Jean Cocteau estan muy lejos, sus argumentos muy diferentes no estamos tampoco ante un héroe como el de “Por quien Doblan las Campanas”. Estamos snte alguien que al ver que se trata de salvar su pellejo, Céline aprovecha para mostrarnos la realidad de la vida que no es siempre solidaria y es manejada por los íntereses más mezquinos que podamos imaginar.Ante la adhesión del autor al fascismo es ya otra cuestión , podemos decir que “dejemos al hombre solo la obra importa”.En un relato que estoy escribiendo pongo una cita como epígrafe de este buen novelista: “La mejor cosa que se pude hacer cuando se está en este mundo es salir de él”.Palabras muy ingeniosas por cierto.
    Jorge López Zegarra

  8. Hombre, Arbiera, ya era hora que en vuestra web hiciérais hueco a una de las mejores obras de literatura jamás escrita, al menos para mí. Siempre ha sido la representación de la parte del infierno del Jardín de las Delicias del Bosco, no sé aún muy bien por qué… Pero lo que sí tengo claro es que resulta el mejor manifiesto de la pérdida de la sensibilidad de una persona cualquiera.

    Me chifla la novela. Nunca podré quitármela de la cabeza… como su arranque, su primera frase: “la cosa empezó así”… Para mí una genialidad.

    Felicidades.

  9. Felicitaciones por el espacio.
    A pesar de lo mucho que se ha dicho ya de esta monumental novela de Céline, da gusto leer un comentario lúcido como el de este espacio.
    Me encantan pensar en Céline como el maestro a veces le hace a uno reír de situaciones que no debían tener nada de graciosas, con risas que derivan en prolongados silencios reflexivos, y preguntas: ¿acaso ha dicho ésto…?
    Y si bien disfruté más Muerte a crédito, la idea de releer la maravillosa Viaje al fin de la noche, nuevamente me provoca. Gracias.

  10. Obra maestra. Y también Muerte a crédito. Después creo que Céline abusaba de la onomatopeya, que no es que esté mal, pero en una obra larga llega a cansar.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here