El mar de todos los muertos – Javier Argüello

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2205

El mar de todos los muertos - Javier ArgüelloEs difícil hablar sobre «El mar de todos los muertos»: difícil porque es una novela etérea, evanescente, que se difumina en el horizonte de la memoria como el oleaje en el horizonte.

Esta frase, que podría ser (salvando las distancias) propia de un texto de contraportada, no sirve aquí como acicate para la lectura del libro ni como encomio para exaltar sus virtudes. «El mar de todos los muertos» es una obra vacía, insustancial, que se pierde en lagunas estilísticas y en vericuetos narrativos absurdos, sin trama reconocible y sin personajes que sustenten la historia. Javier Argüello es un buen narrador y tiene solvencia para estirar una situación tan extraña como la que da origen al libro: un escritor aquejado de un tedio irremediable se marcha a una casa solitaria en Mallorca; allí empieza a relacionarse con una serie de personajes extraños, algunos reales y otro producto de su mente, su memoria y su imaginación. Este argumento tan endeble, aunque con un encanto insoslayable, es lo que da pie al autor para poner en pie una historia que se desmorona por la falta de enjundia; y es que tal vez Proust pueda convertir acontecimientos nimios en pasajes cargados de emoción, pero Argüello no es Proust.

La novela se lastra debido al esfuerzo del escritor por convertir detalles sin importancia en acontecimientos trascendentes y cargados de emoción: uno termina la lectura sin tener claro si había algo que Argüello desease contar, o desease mostrar. Hay momentos bellos, es cierto, y pasajes que consiguen reflejar la soledad del escritor y su lucha con la fuerza de la creación artística. No obstante, un libro de más de doscientas páginas se resiente si no existe un planteamiento que lo sustente, alguna idea (o ideas) que pueda entreverse en su lectura. «El mar de todos los muertos» no deja de ser una frivolidad, a ratos exquisita, pero en su mayor parte tremendamente monótona. La historia de Joaquín, el escritor que se retira hastiado de todo para encontrarse a sí mismo (o quizá perderse), no parece mala base para construir un relato de autodescubrimiento, o plantearse dudas razonables sobre el impulso creativo y su perduración en el tiempo. Por ahí parecen ir los tiros al comienzo de la novela, de hecho, pero Argüello se desnorta pronto y comienza a relatar, con un alarde ingente de pormenores, episodios accesorios que, lejos de contribuir a la formación de la imagen del personaje, no hacen sino confundir, enturbiar y, lo que es peor, aburrir.

Así, el libro se construye mediante una sucesión de instantes, o escenas, sin demasiada ilación y que apenas aportan nada al conjunto narrativo. En algunas de ellas Argüello da lo mejor de sí, como por ejemplo en la particular «bajada a los infiernos» de Joaquín, que descubre a una tía suya viviendo en un espacio subterráneo bajo la casa que él habita. Las metáforas se acumulan con la intención de crear una historia que oscile entre la especulación onírica y la ensoñación estética, pero el resultado, insisto, es un abigarrado conjunto de momentos poco dramáticos y sin sentido.

Más allá de algunos destellos ocasionales, «El mar de todos los muertos» es una novela árida y banal, que se pierde en insustancialidades y que desbarra en su planteamiento original. La prosa de Javier Argüello hace de esta prestidigitación literaria un entretenimiento ocasional, pero no consigue que el libro embelese y que la trama progrese hasta un punto interesante. El consejo de uno, como podrán figurarse, es que dediquen su tiempo de lectura a cualquier otra cosa.

9 Comentarios

  1. Coincido con la crítica. Es un libro que parece sin propósito, o sin más propósito que el de publicar un libro. El tema es obvio desde el primer momento, la metáfor general es más que trillada y la prosa, aunque es correcta, es innecesariamente convencional, llena de lugares comunes.
    La reseña es buena, y sería bueno también que los que no están de acuerdo prefirieran dar argumentos en lugar de insultar al que la escribió.

  2. Una apreciación personal de un aficionado inexperto:

    Muchos de los mejores autores que he leído cuentan en su obra con varios pasajes que contienen escenas que por momentos aburren. Asi H. Miller, Celine y, en menor medida, Maupassant. sin embargo son extraordinarios. Acabo de leer este libro de Javier Arguello y me pareció de una belleza inigualable.

    Una prosa fantástica para decir poco, que de momentos es nada y termina siendo todo, un fiel reflejo de lo que es la vida. en pocas palabras, maravilloso.

  3. me parece que leíste cualquier cosa, es una novela con una estructura muy clara y que asume riesgos, como no asumen ciertos novelisas previsibles, si te quedaste afuera, no busqués argumentos para denostar el texto, sé un poco más abierto. yo la considero una de las mejores novelas que haya leído en los últimos tiempos, y mirá que he leído novelas premiadas que son un fiasco.
    Saludos desde Mendoza, Argentina

  4. Ha pasado tiempo desde que los comentaristas leyeron el libro. Yo lo acabo de hacer y a mi también me parece un buen libro. Entre otras cosas porque sí cuenta, sin duda, con una idea clara: no conviene menospreciar a la ficción como irreal: la ficción es inventada, pero es. Por eso a veces pasan cosas que se explican difícilmente.

  5. Me llama la atención cómo algunos, cuando la crítica no coincide con su parecer, faltan. «¿Pero tú lo has leído? En el autobús, ¿no?.» Qué buena argumentación.
    Por cierto, enhorabuena por la nueva presentación de la web. Ya puedo leer los comentarios.

  6. ¿realmente leiste el libro o solo lo hojeaste para hacer esta critica?
    Pues hay que implicarse hombre, y sumergirse en la prosa fantástica que este relato nos regala. No leas en el autobus, ni mientras haces algo más. Este libro es para degustarlo en calma e implicado. Si no lo haces, dificilmente vas a lograr que te lleve hacia la condición de mundo fantástica que propone. Es mucho más que recomendable, es un libro imperdible.

  7. Lo que son las cosas, a mi me pareció soberbia, realmente fantástica. Tal vez demanda un cierto grado de conciencia para leerla, conciencia y reflexión previa sobre algunas problemáticas existenciales que si no haz tenido, no te dice nada. Es una posible interpretación sobre los lectores y sus diferentes apreciaciones, que al menos a mi me hace mucho sentido. Cómo nos explicamos sino, que una novela diga cosas tan diferentes a distintos lectores. Tiene un grado de profundidad indiscutible, y una manera de narrar extraordinaria. A mi me encantó y la seguí maravillada mientras leía. Tiene imágenes y reflexiones que realmente me llegaron y ya son parte mía. Yo la recomiendo sin duda.

  8. Uf, lo que me faltaba. Llevo un par de semanas atascado con este libro. No sabía si era cosa mía, pero me estaba pareciendo de un inane que tira de espaldas, con momentos acertados, pero sin garra, sin mucho que decir. Como un Bioy Casares descafeinado. Tras leerte, casi estoy por dejarlo.
    Por cierto, aprovecho para decirte que no logro leer los comentarios desde hace mucho, mucho tiempo, así que tampoco podré leer tu contestación, si es que la hubiera. Me sale el cuadro en blanco.

    Un saludo.

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