Nueve cuentos - J. D. SalingerJ.D. Salinger publicó “Nueve Cuentos” entre su gran éxito “El Guardián entre el Centeno” y su tercer y último libro, “Franny & Zooey”. Como en ellos, también en esta colección de relatos el autor se interesa por sus temas preferidos: la infancia, la inteligencia, la educación, las convenciones socioculturales.

En “Nueve Cuentos” hay, por supuesto, nueve historias. La mayoría tiene como protagonista, o al menos como comparsa, a algún niño o adolescente, personajes que a Salinger siempre le dan mucho juego. Marcado también por la reciente Segunda Guerra Mundial (el libro se publicó en 1948), algunas de las historias hablan de combatientes de esa contienda, de sus ánimos y sus trágicos destinos. Por ejemplo, el primero de los cuentos del libro, ‘Un día perfecto para el pez plátano’, para mi gusto el mejor de todos, donde esa frustración de la guerra y la locura que provoca se ven reflejadas en una narración preciosa, matizada por la mirada inocente de una niña.

También otro cuento, ‘El tío Wiggily en Connecticut’, retoma el tema de la guerra, esta vez desde la óptica de una mujer que perdió a su novio durante el conflicto. Se ceba Salinger en esa clase aburguesada y snob que surgió en los años cuarenta, criticando (de modo hermoso y sutil) su frivolidad y su ignorancia.

El desamor visto a través de los ojos de un niño es el tema de ‘El hombre que ríe’, una historia que recuerda a “El Guardián entre el Centeno” por su protagonista y por el tono con el que está contada. Una vez más, el autor demuestra una especial empatía con los sentimientos de los niños y una habilidad especial para describir el mundo con otra mirada.

Algo que está muy presente en el relato ‘En el bote’, una narración muy bella, muy breve, en la que Salinger da el do de pecho en cuanto al tratamiento de los sentimientos infantiles. La relación mágica y única que se establece entre un hijo y una madre trasciende todo tipo de barreras y convencionalismos.

Por último, para no aburrir, cito un cuento titulado ‘Linda boquita y verdes mis ojos’, en el que el amor, el enamoramiento, se trata con una sencillez deslumbrante, dejando caer al mismo tiempo una elegante reflexión sobre la inteligencia y lo que supone, esa sensación que flota siempre sobre los textos de Salinger, en los que parece que la educación convencional constriñe a la gente y priva de una percepción más inocente y natural del mundo que nos rodea.

En general, el nivel de los cuentos es bastante alto, aunque se nota cierta repetición en el uso de los recursos literarios (Salinger abusa del diálogo y de ciertos personajes arquetípicos). No creo que alcance la altura de “El Guardián entre el Centeno”, pero las historias son un buen acercamiento a ese universo particular del autor.