Al desnudo – Chuck Palahniuk

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Al desnudo - Chuck PalahniukSi Pigmeo parecía ofrecernos una versión de Chuck Palahniuk en su esplendor como narrador, Al desnudo nos trae el agotamiento de un escritor que, pese a tener una fuerza estilística notable, se ha quedado sin temas que consigan crear una obra digna. Está claro que sus novelas rebosan vitalidad, provocación, ironía e imaginación, pero lo cierto es que Al desnudo da la sensación de una infinita serie de acontecimientos, acciones y personajes mil y una veces vistos en otras obras del autor estadounidense.

En esta novela se cuenta la vida de Katherine Kenton, una estrella del cine en sus últimos años. Esta suerte de biografía es narrada desde el punto de vista de su asistente, Hazie Coogan, la mujer que le sirve de apoyo desde el inicio de su meteórica carrera. La vida de Katherine es una sucesión de fracasos amorosos, éxitos cinematográficos y abusos de todo tipo, aunque será la relación con su último amante, un joven petimetre que aspira a conseguir la fama gracias a ella, la que centre la trama de la obra. Como siempre ocurre en los libros de Palahniuk, la historia pronto comienza a revelar giros inesperados que conducen a un final sorprendente.

¿Sorprendente? La verdad es que no. Aparte de reiterativa en lo temático —y por supuesto en lo estilístico—, Al desnudo es también obvia en su concepción y desarrollo: cualquier lector mínimamente avezado pronto adivinará cómo va a trascurrir la trama y, casi con seguridad, cuál será el final. En otras circunstancias puede que esto no fuese importante, pero lo cierto es que las novelas de Chuck Palahniuk basan buena parte de su impacto en el elemento sorpresa; si éste no existe, la novela se desinfla. Es lo que ocurre en esta última obra, que no resiste la menor comparación con cualquiera de sus trabajos anteriores (y no digamos ya con algunos otros escritores…): no hay novedad alguna; los personajes son previsibles y planos; las situaciones no alcanzan el grado de paroxismo de otros libros (y, por lo tanto, ni impresionan ni desagradan); y el clímax no se alcanza en ningún momento.

¿Resumen? Un libro aburrido, lento, falto de ideas y de ambición, reiterativo… Todo lo peor que pueda tener una novela, lo podemos encontrar en Al desnudo. Las habituales situaciones provocativas que Palahniuk suele resolver con ingenio y mordacidad, en este libro brillan por su ausencia; los personajes incisivos, crueles, irónicos y excesivos de otros textos no aparecen en ningún momento, dejando paso a una narradora sin personalidad (aunque estilísticamente siga la estela de otros narradores típicos del autor) y a una co-protagonista que suscita bostezos, más que interés. Es cierto que la batería de recursos del escritor estadounidense es limitada, pero en esta obra esa característica se ha materializado en una soporífera y obvia carencia de ideas.

Algunos seguidores sabrán, por otras reseñas, que a uno le ha gustado mucho Chuck Palahniuk y se ha mostrado entusiasta con otras de sus obras. Sin embargo, después de algunas pifias y, sobre todo, después de esta última lectura, sólo cabe afirmar que el norteamericano ha agotado sus temas y no da más de sí. Al desnudo no tiene ningún interés, ni aporta elementos que puedan subsanar el vacío de un planteamiento que se limita a recuperar motivos ya exprimidos hasta la saciedad. En resumen: si quieren al mejor Palahniuk, regresen a sus cuatro o cinco primeras novelas y no se muevan de ahí: lo agradecerán.

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