Aquí nos vemos – John Berger

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Aquí nos vemos - John BergerEn la contraportada de esta edición de Alfaguara puede leerse esta frase extraída de una crítica en un periódico inglés: «Una de las mejores cosas de Berger es que consigue ser poético, filosófico y profundo sin ser pretencioso». Aunque el enunciado sea pomposo, lo cierto es que se ajusta a la realidad y describe con acierto la narrativa de John Berger, polifacético creador donde los haya.

“Aquí nos vemos” es un libro curioso, tierno y sabio. Curioso porque no deja de ser anómala una historia en la que lo que se cuenta es importante sólo en la medida en que apela al sentimiento del lector; tierno porque esa cuerda que consigue tañer es antigua y maternal, por escondida que se encuentre; y sabio porque de todo ello se acaba por extraer una como certidumbre acerca de la vida y la muerte, la necesidad de vivir con intensidad aprendiendo de aquellos que tienen algo que enseñarnos, y consienten en hacerlo.

En realidad, la trama es apenas unos esbozos en un cuaderno de viaje, en el que un protagonista del que desconocemos casi todo (aunque parezca tratarse del mismo autor) escribe sobre sus viajes por media Europa (desde Lisboa hasta Cracovia) y sus encuentros con los muertos de un pasado que no ha olvidado. Las charlas que mantiene con ellos le descubren —nos descubren, en verdad— la peculiar comprensión de la vida que poseen los que ya se fueron, y que muchas veces olvidan los que trajinan aún en esta tierra. Y esa comprensión no es más que el legado que le dejan (al protagonista, pero también a los lectores) las personas que le amaron y trataron de transmitirle su sabiduría en algún momento de sus vidas. Esos muertos traen consigo el placer de la vida, la carnalidad que entraña y que tantas veces se pasa por alto, el secreto a voces de la necesidad del disfrute y la delectación.

Ese conocimiento es tan sensual como el sabor de las cerezas o los melones, como el canto del chotacabras o el estornino, como el tacto de una acedera, como el aroma de un cuerpo bajo las sábanas. Sería difícil expresar en unas líneas las sensaciones tan radiantes y nítidas que provocan en uno las palabras de John Berger; sería como tratar de describir a alguien el estremecimiento que causa un rayo de sol en pleno rostro una mañana de primavera.

Por eso, y porque el libro es tan intenso como hermoso, lo mejor sería que todos lo leyesen y sintiesen dentro de sí esa conmoción tan plena de significado que Berger, con una sencillez pasmosa, logra causar.

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1 Comentario

  1. También recomendaría de J. Berger el libro “Sobre las propiedades del retrato fotográfico” que editado por Gustavo Gili en la colección Mínima, trata, entre otras cosas, de por qué la fotografía no es considerada una de las bellas artes. Interesante debate el que abre con su opinión.

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