Asia – Iván Turguéniev

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Asia - Iván TurguénievNo hay duda alguna de que el amor es uno de los temas más importantes y tratados de la historia de la literatura, si no el que más. Pero tampoco habrá dudas acerca de los acercamientos más comunes que se han realizado, y es que normalmente lo que muchos autores llevan a cabo es un estudio del germinar del sentimiento, mostrando al lector cómo surge fuerte y poderoso, para luego desembocar, bien en una consumación, bien en un desengaño. El caso de Asia se aparta un tanto de esos enfoques, ya que Turguéniev opta por presentarnos a dos personajes indecisos que no saben ni lo que quieren, ni cómo alcanzarlo.

La historia es narrada por el protagonista mientras recuerda los hechos mucho tiempo después. Este innominado personaje (al que se alude como N.) nos cuenta su estancia en un pueblecito alemán durante su juventud; pleno de ganas de vivir y disfrutando de la naturaleza, el protagonista traba conocimiento con dos rusos viajeros como él, Gaguin y su hermana Asia. Los tres entablan una relación cordial y se dedican a realizar excursiones, pintar y mantener inacabables conversaciones al amor del fuego. Sin embargo, el protagonista empieza a sospechar que Asia no es en realidad la hermana de Gaguin, sino su amante, cuando les sorprende juntos en actitud sentimental en su jardín. Sintiendo una incipiente ternura por la joven, atolondrada y vivaz, decide hablar con su nuevo amigo para aclarar las cosas. Cuando éste le cuenta que está equivocado y que sí que son hermanos (hermanastros, en realidad), N. se aferra a la posibilidad de declararse a Asia. Sin embargo, el carácter enérgico de la muchacha y las dudas sembradas por Gaguin en el corazón del protagonista conducirán a un desenlace inesperado.

La novela es un retrato del amor en su faceta más dolorosa y, sobre todo, desconocida. Tanto N. como Asia sienten una pasión poderosa: son personas sensibles y tenaces que viven con una intensidad desmedida. Precisamente por ello su relación es tormentosa desde el inicio, y de ahí que su consumación se vea peligrar por las aspiraciones que ambos anhelan. Turguéniev presenta a dos personajes cuyas emociones son sinceras, pero tan poderosas que resultan destructivas. En el momento en que N. siente nacer su amor por Asia, es incapaz de explícarselo a sí mismo y tampoco de hacerla partícipe de ello; solo al final de la obra, cuando las circunstancias se conjuran para separarles, se da cuenta de que su indecisión le puede haber costado al amor de su vida.

Turguéniev narra, con su habitual elegancia para las descripciones emocionales, el desarrollo de una pasión frustrada por la duda y la inconstancia. Si N. es un arquetipo del ruso lánguido y poco decidido, Asia lo es de una mujer exaltada, pero apocada; la unión de ambos seres, por fuertes que sean los lazos que les unan, no puede sino terminar con una desilusión. La efímera vivacidad de la juventud se contrapone en esta ocasión a la interminable pena causada por la pérdida, como bien resume el protagonista al final del libro:

¿Qué fue de aquellos días felices, de mis sueños y anhelos de volar? La suave fragancia de la flor más insignificante es menos efímera que todas las penas y alegrías humanas, más duradera que el hombre mismo.

Asia es un bello y conmovedor ejemplo de la maestría de Iván Turguéniev para escarbar en el alma humana y hacer aflorar, en forma de literatura, esos elementos que nos hacen únicos. Es una novela breve que hará las delicias de cualquier lector aficionado al genio ruso.

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