Colección de arenas y piedras – Ichien Mujū

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Colección de arenas y piedras - Ichien MujūEn el año 1279, un bonzo llamado Ichien Mujū escribió una colección de relatos que, narrando hechos de la vida cotidiana, orientase a los creyentes para permanecer en la vía budista. El monje llamó a su colección de relatos Colección de arenas y piedras.

Los buscadores de oro obtienen las pepitas después de haber recogido mucha arena con sus bateas; los pulidores de gemas preciosas consiguen estas tras romper muchas piedras. Por estos dos hechos he pensado que esta antología de cuentos bien pudiera llevar el título de Colección de arenas y piedras.

La obra se compone de más de cien capítulos, todos muy breves, divididos en diez libros. Cada uno de estos libros versa sobre un tema, así “El apego a la vida”, “Posesiones y magia” u “Honradez y piedad filial”. Y cada capítulo cuenta una pequeña anécdota que ilustra algún concepto de la compleja doctrina budista, con sus distintas doctrinas, e incluye una reflexión sobre dicho concepto y sobre cómo acatarlo o aplicarlo en el día a día.

Colección de arenas y piedras es por tanto un libro religioso. Ichien Mujū quiso con él “guiar a todo el mundo hacia las virtudes profundas y maravillosas” del camino budista. Y hoy en día, para el lector occidental, es una forma muy amena de penetrar (o empezar a hacerlo) en el conocimiento de una religión milenaria. No solo por el contenido del texto de Mujū, sino también por las extensas notas que la edición de Cátedra incluye y que iluminan el texto allí donde un lector occidental pudiera encontrarse a oscuras del significado de ciertos conceptos o de ciertas prácticas.

El libro contiene de todo: historias de milagros, historias de posesiones, fábulas de animales, aventuras bélicas y aventuras de forajidos. Y, por supuesto, historias interpretadas por monjes; siendo que en Japón es usual la existencia de monjes itinerantes que recorren los caminos difundiendo las enseñanzas de buda y cuyas vicisitudes son fuente inagotable de divertidos relatos.

Por lo general, las historias del monje Mujū pretenden fomentar las virtudes que también el cristianismo difundió por Occidente: la bondad, la humildad, el desapego de las cosas materiales. También presenta nuestro paso por el mundo como una etapa transitoria en la que hacer méritos para alcanzar una vida mejor, pero ultraterrena. Como el bonzo advierte acertadamente en su prólogo “…cuando se pasa a la práctica religiosa, uno comprende que todas las religiones, a pesar de su diversidad, son la misma cosa en cuanto a su intención profunda”.

Especialmente curiosa es la idea del no apego que se recoge en muchos de los capítulos de Colección de arenas y piedras y que se encuentra también en muchas obras clásicas de la literatura japonesa. La vía budista exige a sus fieles no solo que no se apeguen a los aspectos materiales de la vida, como pueden ser cargos, riquezas o posesiones, sino también que renuncien a crear lazos de afecto con familia, amigos o esposos. Esos lazos pueden entorpecer el tránsito hacia nuevas existencias y por tanto son vistos como algo pernicioso.

A fin de cuentas, la vida es un parpadeo y todo cuanto ofrece es una ilusión. La verdadera vida está más allá de esta, por lo que conviene alejarse del mundo y sus engaños y pasar el tiempo que permanecemos en este mundo en recogimiento y oración.

La visión de esta vida como una ilusión que apenas dura un parpadeo, idea que barniza muchas de las historias inmortales de la narrativa japonesa como el Genji Monogatari, alcanza todo su significado gracias a los comentarios del monje Mujū en esta Recomendable colección de arenas y piedras.

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