Corto viaje sentimental – Italo Svevo

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2023

Corto viaje sentimental - Italo SvevoItalo Svevo narra en este largo relato (o novela corta, si prefieren) una iniciación sentimental… de un hombre viejo. En Corto viaje sentimental la peripecia del señor Aghios a lo largo del viaje que le lleva desde Milán a Trieste es propia de un joven o de las clásicas novelas de aprendizaje: un hombre que se relaciona con diferentes personas y que extrae distintos conocimientos de cada cual, sirviendo el viaje como trayecto vital.

Lo interesante de este Corto viaje sentimental es, precisamente, esa vuelta de tuerca sobre el tema. El señor Aghios es un hombre sesentón, respetable hombre de negocios y padre de familia; para resolver una deuda pendiente, coge el tren hacia Trieste y entabla conversación con algunos de sus cambiantes compañeros de departamento: un inspector de seguros, un matrimonio de campesinos o un joven enamorado solitario. Lo que debería ser un recorrido tranquilo y sin mayores sobresaltos, se convierte para Aghios en un descubrimiento constante: un descubrimiento del carácter de los demás, de sus condiciones de vida, de sus emociones, de sus puntos de vista… pero también, y quizá sea eso lo más importante, en un descubrimiento de sí mismo.

Svevo tiene un estilo seco y sereno: deja entrever (como anticipo de su admirador, Joyce) un flujo de conciencia que permite al lector entrar en la mente de su protagonista, pero el tono es burlón, casi incrédulo; se diría que el ignoto narrador no se posiciona de ninguna manera, pero se permite el lujo de “deformar” la figura de Aghios y presentársela al lector reflejada en uno de esos espejos deformantes de las ferias. Así, enseguida podemos apreciar la inseguridad de ese viejo resabido y vanidoso, que se considera en la flor de la edad y coquetea con jovencitas, o que trata de aparentar un aire de viajero cosmopolita antes sus interlocutores.

Aghios, de la mano de Italo Svevo, se nos ofrece como una persona dubitativa, apocada y nerviosa; siempre tratando de que las cosas no se le vayan de las manos, que todo a su alrededor permanezca en una calma perfecta para que, de esa forma, él pueda sentirse dueño de la situación. Su inocencia es absoluta, pues juzga el mundo a través de su estrecha mirada, y no hay más salida posible para ese viaje que el desencanto y la incomprensión en la que se acaba sumiendo. Las mentiras que considera imprescindibles en las relaciones con los demás, y que practica con desenvoltura en su trayecto en tren, acaban jugando en su contra y precipitándole en un desenlace totalmente obvio… excepto para él. Aghios se erige así en un fiel retrato de cualquier ser humano: un hombre cargado de prejuicios, de incertidumbres, de recelos, que trata, sin embargo, de conducirse por la vida aparentando serenidad y firmeza.

A pesar de esta mayúscula creación literaria, lo cierto es que Corto viaje sentimental es un relato moroso y puntillista, que hace hincapié en cientos de minúsculos detalles que, en su gran mayoría, carecen de importancia. La perspicaz pluma de Svevo sabe extraer de algunos de ellos el germen del protagonista, configurándolo a base de unas menudencias que le otorgan su compleja personalidad; sin embargo, a lo largo del libro la historia serpentea demasiado, se pierde en nimiedades vagas y el flujo de conciencia del narrador no sólo nos aproxima a su contradictoria mente, sino que abunda en disquisiciones peregrinas y accesorias que distraen, cuando no aburren.

Esta novelita es una obra interesante en tanto que retrato psicológico, aunque no como narración. La maestría de Svevo se puede observar mejor en “Senilidad”, por ejemplo, o sobre todo en La conciencia de Zeno, donde su agudeza para la introspección psicológica es mayúscula. Corto viaje sentimental queda, creo, como una mera acotación, de interés relativo, en el proyecto de su obra.

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