El baile del Conde de Orgel – Raymond Radiguet

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1959

El baile del Conde de Orgel - Raymond RadiguetEscrito en 1923, “El baile del Conde de Orgel” es una bella muestra de la capacidad de Raymond Radiguet para la plasmación de la debilidad humana. La debilidad fruto del amor, de la pasión, si bien en este libro ese amor nunca es consumado, ya que se mantiene en un plano psicológico; y es en ese aspecto en el que el autor juega con maestría sus cartas, mostrando la relación sutil que se establece entre François de Séryeuse y Mahaut de Orgel.

La historia pone en relación a ambos personajes de forma casual; en un principio es el joven François el que empieza a caer rendido ante los encantos de la condesa de Orgel, una mujer reservada, hermosa y fiel a su esposo, Anne. El aprecio que éste siente hacia el joven es producto de su vanidad, de su afán por rodearse de personas ingeniosas o animadas, que puedan servirle como elementos decorativos en sus propias fiestas y de las cuales se aprovecha en la medida en que le son útiles; François se prestará a este juego por su inocente aprecio hacia el conde y por la pasión que le provoca su mujer. Pronto Mahaut comprenderá también que sus sentimientos hacia el joven son algo más que amistad, pero tratará de cortar la relación antes de que la tentación les precipite en una situación sin remedio.

La historia, como puede observarse, es bastante manida. Lo interesante de esta obrita es el tratamiento que Radiguet da a esa relación nunca consumada; mientras que François, joven e impetuoso, cae de forma inmediata bajo los encantos de Mahaut de Orgel (que para él no sólo representa la belleza, sino la elegancia, la nobleza e incluso la virtud), ella se ve sometida a cavilaciones muy sutiles. La habilidad del autor para plasmar ese progresivo y sutil enamoramiento es tan sublime como hermosa: la condesa comienza por ignorar su incipiente pasión, después la disfraza de afecto, la tacha de inconsistente y, finalmente, la acepta con madurez y responsabilidad.

De hecho, el acercamiento entre esos dos «amantes» es casi inexistente: como a veces ocurre en el mundo real, su pasión es enrevesada, preñada de malentendidos, de frases mal interpretadas y de silencios. Así lo da a entender el autor con estas palabras: «No se alarmaba ella por esas tardes largas en compañía. Decíase: “En su presencia no siento nada”. ¿No es una perfecta definición de la dicha? La felicidad es como la salud: no la sentimos».

Es posible que ésta sea una de las maneras más honestas de mostrar el desarrollo de las pasiones humanas, y Radiguet lo consigue con una prosa cargada de sobreentendidos y secretos, que sugiere más que desvela, y que va arrastrando al lector hacia un desenlace evidente, pero no por ello menos trágico. La pureza de ese amor no es suficiente para que los protagonistas dejen de ser ellos mismos: François un muchacho fogoso e irresoluto, Mahaut una mujer consciente de su papel, su herencia y su compromiso.

Más allá de este detalle, “El baile del Conde de Orgel” no deja de ser una pieza anecdótica, con pocos alicientes y que podría haber significado un paso prometedor en la carrera de Raymond Radiguet, que por desgracia murió con unos escasos veinte años; es muy probable que el tiempo le hubiera deparado creaciones más gloriosas que ésta. Con todo, esta novelita es un magnífico ejemplo de sutileza psicológica, y es doblemente meritorio el hecho de que su autor fuese apenas un adolescente en el momento de escribirla. Como detalle final, decir que la edición es todo un primor, algo que también tiene su importancia.

3 Comentarios

  1. Si he leído esta novela de este escritor asi como otra del mismo autor ¨El Diablo en el Cuerpo “, suele ser el señor Molina exhaustivo en sus reseñas escribe lo exacto y eso es bueno . Su comentario me motiva a releer esta novela que leí siendo yo muy joven , lástima que muriera tan joven.

    Jorge López Zegarra

  2. Si he leído esta novela de este escritor asi como ¨El Diablo en el Cuerpo “, suele ser el señor Molina exhaustivo en sus reseñas escribe lo exacto . Su comentario me motiva a releer esta novela que leí siendo yo muy joven , siempre hay un villano en sus libros . en el Perú , José Carlos Mariatégui se ocupo de él, lástima que muriera tan joven . Si mal no recuerdo era de nacionalidad rumana .

    Jorge López Zegarra

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