El caballo amarillo – Boris Savinkov

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Con el subtítulo de Diario de un terrorista ruso, El caballo amarillo recoge y novela un episodio de relevancia histórica: la preparación y ejecución del atentado terrorista que acabaría con la vida del Gran Duque Sergei Alexandrovich, gobernador general de Moscú; asesinato que, sin embargo, es sólo un jalón de la ajetreada biografía del revolucionario Boris Savinkov, en la que no faltan el exilio, la cárcel, la vida bohemia en París e incluso ser Ministro de Guerra.

El caballo amarillo del título hace referencia a la cabalgadura de la Muerte en el Apocalipsis. Y ese caballo es el que monta George O’Brien, alias con el que el terrorista se oculta de la policía moscovita, pues a sangre y fuego anhela destruir el viejo mundo para edificar uno nuevo sobre sus cenizas.

Escrito a modo de diario, El caballo amarillo da cuenta de los acontecimientos sirviéndose de una narración sencilla, sin innecesarios alambicamientos. Sin embargo, la historia va mucho más allá de la mera anotación del camino que recorre el grupo terrorista que encabeza O’Brien hacia su meta. Las motivaciones, los miedos y las esperanzas de cada uno de los miembros del grupo, y especialmente las de su cabecilla, son la verdadera esencia de un relato simple sólo en apariencia.

Cada uno de los terroristas implicados en la acción desea el establecimiento de un nuevo orden de cosas y acepta su muerte probable como un holocausto necesario. La tensión de la espera del momento apropiado para llevar a cabo el atentado, a la que se suma la de un primer intento fallido, sitúa las sensibilidades a flor de piel. Cada personaje se muestra desnudo, reconociendo la inutilidad del engaño en un instante crucial de la existencia.

Pero mientras O’Brien consigna ese prurito por sincerarse de sus compañeros, parece resistirse a arrojar su propia careta. El triángulo amoroso que forma con la única mujer del grupo, y una antigua amante a la que ha reencontrado en Moscú ayuda a poner de manifiesto los rincones oscuros de su propia personalidad.

Cuando pienso en él, no siento ni odio ni ira. No siento pena alguna. Lo único que siento es indiferencia. Pero deseo su muerte. Sé que es absolutamente necesario que muera. Necesario para establecer el terror y ayudar a la revolución. Soy consciente de que las acciones son a menudo más contundentes que las palabras. Si pudiera hacerlo asesinaría a todos los jefes y a todos los gobiernos. No quiero ser un esclavo. No quiero que nadie lo sea.

Si antes de cometer el atentado parece seguro de estar guiado por el deseo de que triunfe la revolución, los días que preceden y siguen al atentado le ayudan a comprender la verdadera esencia de su ansia de muerte. O’Brien/Savinkov es un hombre nacido para la lucha, para matar o morir, pero no como consecuencia de sus creencias, sino de su incapacidad para pertenecer a una humanidad que le repulsa.

No creo en el paraíso en la tierra, no creo siquiera en el paraíso en el cielo. No quiero ser un esclavo, ni siquiera un esclavo libre. Mi vida es la lucha. Es imposible para mí no regirme por la lucha. Pero no sé por qué lucho. Pero eso es lo que quiero. Y brindo por ello con vino que no ha sido diluido en agua.

Una lectura subyugante.

2 Comentarios

  1. El ideario de Savinkov está, por lo que veo, muy próximo al de los terroristas que pululan por el prerrevolucionario Petersburgo de Andréi Biely : “Un ansia general de muerte; me emborracho con ella”.

    El libro parece interesante y la reseña está muy bien. Además Impedimenta suele tener en su catálogo escritores desconocidos, que suelen sorprender, para bien, en la mayoría de ocasiones; por no citar también lo cuidado de sus ediciones (aunque un poco caras).

    Cordiales saludos a todos los seguidores de solodelibros.

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