El espectro de Aleksandr Wolf – Gaito Gazdánov

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El espectro de Aleksandr Wolf - Gaito GazdánovEl espectro de Aleksandr Wolf resulta un claro ejemplo de cuánto podemos engañarnos al leer el texto de una contracubierta y de cómo puede llevarnos a creer que un libro es algo que no es. No sé si a ustedes les habrá ocurrido en alguna ocasión. Seguro que sí, tanto para bien como para mal.

Vaya por delante que en este caso el error no resulta fatal. El espectro de Aleksandr Wolf, de Gaito Gazdánov, es una novela correcta e interesante. Pero en el texto de la contracubierta se nos habla de un hombre que lee un relato cuyo argumento parece tomado de cierto suceso de su vida, solo que el único testigo de ese hecho está muerto. ¿Cómo puede el escritor conocerlo? Como el texto tilda además el libro de Gazdánov de novela psicológica, una tiende a pensar en una novela sobre el remordimiento, los fantasmas del pasado y la imposibilidad de dejar definitivamente atrás los aconteceres más graves de nuestras vidas.

Con esta idea equivocada en la cabeza (absolutamente culpa mía) me entregué a la lectura de El espectro de Aleksandr Wolf. El argumento general queda ya explicado: un hombre mata a otro durante el transcurso de la Guerra Civil Rusa. Años más tarde se encuentra ese acontecimiento descrito en el relato de un escritor inglés. Las circunstancias coinciden, no hubo ningún testigo, luego solo el muerto puede ser el autor de la historia.

La premisa de partida es por completo interesante. El estilo correcto y sencillo de Gazdánov invita a avanzar por las páginas de esta breve novela. Pero casi enseguida se descubre que el hombre que el protagonista había dado por muerto solo resultó herido y el tenor de la novela cambia.

Pero cambia, a mi juicio, con toda la intención. Gazdánov supuso que, a poca perspicacia que tuviera el lector, pronto podría imaginarse el desenlace de la historia. Por eso construye, sabiamente, un meandro en el curso de los acontecimientos que haga que se quite la vista del previsible final. Un acierto que demuestra que el escritor sabe manejar las herramientas de su oficio.

El espectro de Aleksandr Wolf no es una novela espectacular, a pesar de la destreza demostrada por Gazdánov en el manejo de la trama. Pero juega de una manera interesante con esa idea que ya a los griegos les gustaba tanto de que el destino siempre nos alcanza. Aunque no le tengamos miedo y aunque incluso lleguemos a olvidarnos de él, él jamás se olvidará de nosotros.

Tal vez la preparación del final sea la parte más floja de la novela. El final, como decía, se vislumbra pronto. Y en un momento dado, en las últimas páginas, al lector se le hace evidente que no se ha equivocado en sus suposiciones. Pero Gazdánov trata una última vez de jugar al despiste, incluye de nuevo un giro argumental que aleja el foco del lugar donde ocurrirá el desenlace.

Esta última treta, sin embargo, resulta algo forzada. El lector ya no puede ser distraído una vez que tiene el indicio firme que le da la clave de cómo terminarán los acontecimientos. Ese cambio de foco resulta por tanto un tanto fuera de lugar. Y tal vez hubiera sido mejor que el final llegara de otro modo, por sus pasos contados, sin intentos de juegos de manos.

A pesar de ello El espectro de Aleksandr Wolf resulta una novela entretenida. Adecuada para las tardes estivales que se aproximan.

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