El nuevo paradigma del sector del libro – Manuel Gil & Francisco Javier Jiménez

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El nuevo paradigma del sector del libro - Manuel Gil & Francisco Javier JiménezLos libros que hablan sobre libros, sobre el panorama editorial, sobre el sector comercial del mundillo o sobre las perspectivas de desarrollo son numerosos, pero habrá pocos con la claridad de ideas y con la honestidad de la que hacen gala los dos autores de “El nuevo paradigma del sector del libro”. Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez aprovechan sus carreras profesionales para indagar en los problemas más acuciantes con los que se enfrenta el sector del libro en España. Como es lógico, esta es una obra para interesados en el tema, dado lo específico de su aproximación, pero me parece importante comentarla en esta página porque, al fin y al cabo, el libro es el objeto de nuestra pasión: la misión de todos (no sólo editores, distribuidores y libreros, sino también lectores) es proteger la diversidad y potenciar la variedad de visiones que proporciona.

Los autores se centran en exponer, en primer lugar, los problemas que aquejan en la actualidad a la industria, y que dividen en tres grandes grupos. Primero, los cambios sociales. Entre éstos se cuentan el movimiento imparable hacia la globalización (y la consecuente homogenización de los gustos), el envejecimiento de la población, el auge de una sociedad de consumidores voraces, las desigualdades económicas o el crecimiento de la inmigración. En segundo lugar se encuentran las tendencias del mercado. Aquí se engloban los nuevos modelos de negocio (y surge, como casi siempre, el debate sobre la necesidad —o no— del precio fijo), el desarrollo de la web 2.0 y la accesibilidad tecnológica, la capacitación del cliente (de sujeto pasivo a consumidor activo) o los cambios en las prácticas de consumo cultural (de nuevo, otro debate sobre los soportes de lectura). En tercer y último lugar, se estudian las tendencias específicas del sector del libro. Aquí se saca a colación el paso del libro como “bien cultural” a “bien de ocio”, la monopolización que trae la formación de conglomerados multinacionales, la necesidad de una distribución especializada o la centralización de las ventas en cadenas de librerías y —cada vez más— grandes superficies.

Los autores se centran en dos puntos clave de esta serie de peligros: el editor independiente (entendiendo este concepto en términos económicos o comerciales) y la librería tradicional. El primero sufre buena parte de estos problemas con un impacto mucho mayor en su labor; la necesaria pervivencia de las pequeñas editoriales pasa por solventar algunas de esas dificultades, sobre todo las relacionadas con la distribución y la competencia abusiva (ojo, abusiva sí, pero no siempre desleal) de las grandes cadenas. Por otro lado, el librero que regenta un negocio pequeño (o no tanto, pero en cualquier caso alejado de las cadenas de librerías más grandes) ve amenazada su continuidad por la voracidad del mercado, algo que se refleja en su trato con los distribuidores y las editoriales fuertes, puesto que tratan de imponer condiciones (descuentos, pedidos de novedades, campañas de marketing, etc.) no siempre deseables. Los autores del libro entienden que estas dos figuras son claves para la heterogeneidad del panorama cultural, y son una base insoslayable para su buena salud; sin embargo, son también los eslabones más débiles de la cadena y los que más protección necesitan. Por supuesto, no todo pasa por leyes y restricciones que beneficien a unos pocos: los editores independientes tienen que delimitar mejor su campo de actuación y aprovechar las nuevas oportunidades de mercado que se les ofrecen (internet, venta a distancia, apertura de mercados, herramientas de marketing más sofisticadas…); los libreros han de adaptarse a los nuevos tiempos revitalizando su oferta y tratando de captar clientes, como cualquier otro negocio, con las medidas que consideren oportunas.

Es digno de señalarse el hecho de que Gil y Jiménez “se mojan” a la hora de proponer soluciones u ofrecer ideas innovadoras: un mercado único para todos los países de habla hispana, un plan nacional que apoye a las librerías tradicionales, la creación de un programa de estudios oficiales sobre el libro (para formar libreros, editores y distribuidores), la creación de una plataforma única de información para el sector o la creación de un canal temático de apoyo al libro. Algunas me parece inviables, otras quizá sean aplicables en un plazo de tiempo razonable, pero no dejan de ser un punto importante para proseguir con un debate que permanece abierto y que cada vez se hace más necesario.

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