El sol de los muertos – Ivan Shmeliov

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El sol de los muertos - Ivan ShmeliovTermino la lectura de “El sol de los muertos” sobrecogida por la hermosura que desborda como narración y por la hondura y la sencillez con la que aborda la descripción de unos seres humanos para los que la vida es una lucha diaria que les obliga a vagar desesperados por un entorno que otrora fue generoso y ahora se vuelve hostil.

Ivan Shmeliov relata en esta novela las duras condiciones de vida en Crimea, una vez terminada la guerra civil que se produjo entre 1917 y 1920, después de la Revolución Rusa, pero lo hace centrándose en el aspecto humano de un pueblo que esperaba su redención y sólo vio aumentar sus penurias. “El sol de los muertos” pasa por ser una obra anticomunista, pero su lectura nos presenta más bien una reflexión novelada acerca del dolor innecesario que trae toda guerra, y del absurdo que supone causar ese dolor en aras de la defensa de una idea, por justa que ésta sea. El autor se sirve de la imagen de la “escoba de hierro” que debía barrer las antiguas injusticias y que, al tratar de hacerlo, ha barrido la vida, los sueños, las esperanzas, la existencia entera de todo un pueblo.

El pasado ya no existe, pues todo lo que había ha desaparecido. El futuro es una incógnita, un estado improbable al que la mayoría no espera llegar. Y el presente es un sueño producido por el hambre y el horror en el que ya no queda lugar más que para la indiferencia de unos y la lucha encarnizada por la supervivencia de otros.

La singular prosa de Shmeliov, tremendamente plástica, repleta de poesía, construida de manera inconexa pero firme, resulta la manera perfecta de presentar los pensamientos de un hombre que lo ha perdido todo, que se ha visto privado de manera brusca de la que fuera su identidad pero que, como si de una burla se tratase, tiene a su alrededor los restos del mundo que conoció y amó.

El narrador vive en un limbo donde la existencia se deshace en un compás de espera, y sin embargo ya no hay nada que él pueda esperar. En sus días sin pan sólo queda el sol, que calcina un paisaje desolado que hasta hace poco fue un vergel. Los almendros, las vides, todo ha sido primero abandonado y después destruido, acabando así con la forma de ganarse el sustento de las familias que ahora se ven abocadas al saqueo para sobrevivir.

A nuestro protagonista (aunque más bien los protagonistas son la miseria y la locura fratricida) sólo le queda, como recurso para intentar huir de la locura, la contemplación de ese paisaje y el cuidado de unas gallinas hambrientas que se niega a sacrificar, tal vez ahíto de los cuerpos que yacen en las quebradas, víctimas de una violencia terrible e incomprensible; o tal vez porque son una compañía más humana que la de aquellos que han manchado sus manos de sangre.

Aunque él quisiera dejarse ganar por el olvido, ser como una de las montañas que contempla, a su cancela llega la marea de la vida en la forma de algún vecino que le cuenta sus penurias y con el que comparte algunos hollejos de uva y unos diálogos de una gran viveza, que esbozan un retrato de las relaciones sociales en un mundo donde los vínculos vecinales se han alterado de forma total.

Y aunque no lo desea, los pensamientos se agolpan en su cabeza, obligándole a preguntarse si existe Dios, si existe futuro; tratando de discernir qué clase de animal es el hombre, que traiciona a la vida y se lanza al horror sin un titubeo; tratando de averiguar hasta dónde llegará su resistencia, si no es mejor abandonarse y abandonarlo todo. Y aunque no lo desea, la esperanza subsiste.

3 Comentarios

  1. uno de los libros que mas me han impactado en mi vida de lector que es larga ,la belleza narrativa, y lacrudeza del relato hace de esta obra una joya literaria imprescindible en una biblioteca

  2. He empezado el libro hace unos días. Lo encuentro fascinante… Se describen parajes llenos de belleza, y aquí y allá, como dejados al azar, los rastros del horror, inesperados, sobrecogedores. Es un horror que no sabemos hasta dónde alcanza, pero que nos sobrecoge en cada aparición, en cada señal.

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