Enoch Soames – Max Beerbohm

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Enoch Soames - Max BeerbohmEs raro que una editorial lance un libro compuesto de un solo relato; raro y arriesgado, dada la escasa cultura de relato breve que hay en general. Lo ha hecho Artemisa, lo ha hecho alguna editora regional y poco más. A esta lista habrá que sumar a Rey Lear, que se ha descolgado con este “Enoch Soames”, inédito por estos lares.

Y el caso es que se agradece que se hayan arriesgado, porque este relato de Max Beerbohm es una auténtica delicia y una pieza corta magistral. Si bien a estas alturas el tema del diablo —y los pactos que con él se tramen— está un poco trillado, no es menos cierto que cuando hay un buen escritor detrás de una historia, el tema, por muy manido que sea, cobra una vida nueva. Este es el caso de “Enoch Soames”, repleto de figuras recurrentes en la literatura fantástica posterior (tratos con el demonio, viajes en el tiempo), pero con un toque cínico, una atmósfera que oscila entre el terror y la chanza.

Como en los mejores relatos de Borges, Beerbohm cuenta la historia en primera persona, como si el narrador fuera él mismo. Un día conoce en un café a un extravagante escritor de segunda, Soames, viejo y orgulloso, que tiene publicado un exótico libro llamado “Negaciones” y que no ha conseguido más éxito que verse reseñado en dos o tres periódicos de provincias. A lo largo de los años se ha obsesionado con lograr el reconocimiento literario, con pasar a la eternidad de las letras, pero ve cómo su tiempo se acaba sin conseguir nada que llame la atención. Una tarde, bebiendo en un café con el narrador, se aparece el Diablo en persona para ofrecerle un trato: si le cede su alma, él le permitirá avanzar cien años en el tiempo, hasta 1997, para que pueda comprobar por sí mismo —en su lugar predilecto: la sala de lectura del Museo Británico— si la posteridad le ha dado el lugar que cree merecer…

Si alguien no quiere saber cómo termina el libro, será mejor que pare de leer aquí mismo. Porque el final, sorprendente donde los haya, determina el destino de Soames y el del propio escritor, puesto que Enoch descubre en 1997 que su nombre no aparece como autor de libro alguno, sino como personaje… del libro “Enoch Soames”, escrito por Max Beerbohm.

Los toques surrealistas en esa parte final son muy llamativos, en tanto el autor juega con ese futuro (supuestamente) impredecible y lo convierte en un escenario casi digno de “1984” o “Un mundo feliz”: un lugar en el que la gente viste la misma indumentaria y llevan un disco con un número grabado a modo de identificación. El narrador asiste con desesperación, pero con cierta resignación, al ‘rapto’ de Soames por parte del Diablo, y se pregunta cómo lograr que ese futuro que el viejo escritor ha vislumbrado cambie. Las palabras que el arruinado literato le lanza antes de marchar le martillearán en la cabeza: «Usted no es un artista […]. Y tan poco artista es que, lejos de poder imaginar algo y hacer que parezca verdadero, está a punto de lograr que algo verdadero parezca imaginario… Usted es un miserable chapucero».

Llama la atención de este cuentecillo la cruda realidad que, más allá de la fantástica trama que nos revela, se esconde en sus personajes. Soames es un escritor vehemente, que se mueve siempre en los límites de la bohemia literaria de su tiempo, pero que se mantiene conscientemente al margen, sabedor de que su esfuerzo —su talento, tal vez— es meritorio por sí mismo. El narrador (ese trasunto de Beerbohm), sin embargo, parece todo lo contrario: calmado, reflexivo, autor de ensayos perspicaces y poco dado al temperamento sensual; pero su confesión al principio del cuento nos muestra ese lado oscuro que cede a la vanidad, ya que no puede evitar hablar de Enoch: es decir, escribir el relato que le concederá el pasaporte a la gloria literaria. La vanidad y el ansia de eternidad cobran factura a sendos personajes: el uno cae en las redes del mal, el otro desearía haber caído. No en vano, Beerbohm se cruza con el Diablo mientras pasea por París y, al verse ignorado por él, termina su obra con estas palabras: «¡Ser desdeñado, deliberadamente desdeñado, por él! Estuve —y todavía lo estoy—indignado por haber permitido que me sucediera tal cosa».

Un relato prácticamente perfecto, trenzado con habilidad y de un estilo brillante, por divertido, irónico y pulcro. Una joya del género breve que todo aficionado debería leer.

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6 Comentarios

  1. hola soy Soames, en realidad existí y quiero aclarar que el año 97 fue un error de el tarado de beerbohm, ya fui y el diablo me facilita de vez en cuando un pc portátil para mandar correos como este, saludos desde el más acá.

  2. […] la literatura fantstica compilada por Borges, Ocampo y Bioy Casares y tomada de Seven Men (1919) puede leer una resea donde se cuenta el final o leer el relato original en ingls o bien descargar la Antologa completa en la Biblioteca de […]

  3. Había leído que en 1997 se reunió mucha gente en el Museo Británico a esperar que apareciera Enoch Somaes a indagar por él mismo. Como no apareció la gente se dio por satisfecha porque comprobaron que no existía, algo que ya sospechaban, y6 que tal como lo había averiguado Soames: sólo era un personaje de un cuento de Max Beerbohm.

  4. Yo amo a Max Beerbohm y conozco a muchos Enoch Soames por ahí

    Los encontré en “Entre paréntesis” de Roberto Bolaño

    Donde estoy encontrando gente muy loca

    A Saki sí lo he leído y me proyecta demasiado

  5. El relato figura en la “Antología de la literatura fantástica” de Borges y Bioy Casares, un clásico a esta altura, aunque de composición cuestionable. :))) Yo habría preferido que el relato estuviera acompañado de otros que me permitieran conocer algo *más* de Beerbohm.

  6. Y tan joya… :O)
    Siempre quise comentar ese relato en Bibliotecosas, por lo de la sala de lectura del British y el prota buscándose a sí mismo en las fichitas del catálogo :O)

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