Ensayo sobre la lucidez – José Saramago

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Ensayo sobre la lucidez - José SaramagoAnte todo, confieso que otros libros de Saramago no me han disgustado; por ese preciso motivo me decepcionó “Ensayo sobre la lucidez”. Es un calco paso por paso de “Ensayo sobre la ceguera”, y no aporta nada que no encontrásemos ya en éste último.

Las posturas ideológicas del autor son notorias y ampliamente difundidas, por lo tanto, no merece la pena escribir un libro que ahonda una vez más en los mismos temas, usando recursos similares a los de otros libros y, para colmo, tirando de personajes e historias ya utilizados con anterioridad.

Puede que el mensaje de la historia sea actual, necesario incluso, pero la novela no puede cimentarse sobre unos pilares tan endebles como los que usa Saramago. Los personajes son tan arquetípicos que ya no son creíbles, de tan cargados de significación como están. Incluso la historia, que parte de una tesis aterradora, pero de actualidad, termina por caer en la rutina y se hace previsible (las últimas cincuenta páginas son realmente flojas).

Ciertamente, el autor es incisivo en cuanto al tema que trata, y no deja de suscitar cuestiones en el lector; Saramago es un lúcido escritor y provoca la controversia con el tema del voto en blanco y las funestas consecuencias que acarrea para algunos personajes. Sin embargo, como digo, basar toda la estructura de una novela en un marco tan manido como el que utiliza, aburre al lector. Quizá el problema estriba en que echa mano de unas formas y unos temas que, de tan recurrentes, se han convertido en tediosos. Para incidir una y otra vez en las mismas cuestiones vitales y sociales, o se alternan las formas de narrar, o se idean historias atractivas y nuevas. Si no, se acaba cayendo en la repetición y agotando la paciencia del lector, incluso del más fiel.

10 Comentarios

  1. El hecho que sea editado en la Argentina, es una prueba de su importancia literaria. Como deberia saberse, un argentino medio es la persona que mas libros lee en el mundo, después del francés. Mientras que el del pais cuya capital es Madrid, es uno de los pueblos menos cultos del mundo desarrollado .

    • Soy asiduo de este blog, y en consecuencia he leído muchas de las opiniones de todo tipo por usted vertidas. El tono medio de todas ellas ha sido siempre el mismo, la falta de respeto hacia los demás, ya sea hacia el que reseña o hacia el que opina. No he querido intervenir nunca para no entrar en disputas infructuosas que no llevan a ningún sitio, pero el comentario de hoy me parece de un pésimo un mal gusto. Posiblemente, para nuestra desgracia, en este país cuya capital es Madrid se lee poco, – ¡qué suerte que Argentina es un país culto donde se lee mucho!, pero si el resultado de la lectura son personas como usted tal vez sea preferible continuar en la ignorancia. Usted y yo, a parte de los clásicos rusos, creo que no tenemos nada en común, de lo cual me alegro enormemente; leo algo, no más, seguro, que un argentino medio, pero lo bastante para haber aprendido algunas cosas, una y fundamental que cultura y educación no son siempre palabras sinónimas. Hay muchos ejemplos, le voy a dar dos, uno que usted no conoce y otro que sí. El primero de ellos, fue mi abuelo, labrador analfabeto, que para desgracia mía, falleció hace ya muchos años; pasé muchos ratos conversando con él, y le puedo asegurar que me enseñó muchísimas cosas, algunas de ellas no las he visto nunca en los libros, ¡ya ve, lo qué es la vida, aprender de un iletrado, de un inculto!… el segundo ejemplo, pensándolo bien, no se lo voy a decir, puesto que lo tengo a usted por una persona culta, seguro que se habrá imaginado quién es.
      Un cordial saludo.

  2. En todo momento me encuentro en acuerdo con el punto de vista de Bryan ya que el hecho de ser un gran lector no indica que seas un crito que en realidad sea bueno, no porque no te gusto el libro a las demas personas no les guste, pero en fin para ser bueno en algo necesitamos de las criticas de los demas para superarnos

  3. Pienso que ni el señor molina ni ninguno de los que hemos dejado los comentarios hemos ganado un Nobel a la literatura ni mucho menos hemos escrito libros tan maravillosos como los que Saramago. Quien tiene la potestad de juzgar un libro con un fondo que para unos puede parecer un obra de lo más floja y a otros los apasiona.
    Saramago a estas alturas del partido ya esta por encima del bien y del mal.
    No esta para ser criticado por aficionados que saben decir la hora pero no tienen idea de como hacer un reloj

  4. Yo tambien compre el libro justo despues de haberme leido ‘Ensayo sobre la ceguera’ y no pude pasar de la pagina 20. No hay punto de comparacion entre las dos obras.

  5. La verdad, me decepcionó enormemente la obra como al resto. Compré el libro con mucha ansia justo después de leerme Ensayo sobre la ceguera (que sí me parece una maravilla) y porque el argumento de por sí de Ensayo sobre la lucidez me parecía sumamente atractivo. La conclusión es que me parece un libro tremendamente desaprovechado, ya que cualquiera de los lectores se nos ocurrían, creo, muchas mejores ideas para rellenar el argumento presentado. Una lastima.

  6. …”no merece la pena escribir un libro que ahonda una vez más en los mismos temas, usando recursos similares a los de otros libros y, para colmo, tirando de personajes e historias ya utilizados con anterioridad.”

    Nada que agregar a lo transcripto por el Sr. Molina. Este libro me sono más a una imposición editorial, de hecho se lanzó en Argentina para la feria del libro.

  7. estoy siseramente anonadada con esa obra pues el hombre siempre ba a estar regido por el utilitarismo y comvirtiedose en un elemento social ,

  8. Dice el autor: “se acaba cayendo en la repetición y agotando la paciencia del lector, incluso del más fiel.”

    Dice sfer: yo soy una lectora fiel de Saramago, y juro por Lisboa que después de leer el segundo ensayo, no sólo estaba mi paciencia acabada, sino que deseaba ansiosamente que apareciera su siguiente libro.

    Si para mí algo demuestra este libro, es que eso de “segundas partes nunca fueron buenas” no es siempre cierto…

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