Eugénie Grandet – Honoré de Balzac

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Eugénie Grandet - Honoré de BalzacLos clásicos que hacen honor a esa etiqueta son, sin duda, atemporales. Es el caso de la espléndida Eugénie Grandet, una novelita de Honoré de Balzac que retrata con todo lujo de detalles la ambición y el amor que dominan algunos corazones. Aunque hayan pasado unos cuantos años desde su aparición, la fidelidad con la que el maestro francés plasma las pasiones humanas sigue siendo conmovedora, tanto por su sensibilidad como por su penetración psicológica; pocos personajes habrá en la literatura universal que tengan la talla de los que Balzac creó hace ya casi dos siglos, a pesar de los múltiples cambios vividos en la sociedad y la manera de pensar.

En Eugénie Grandet tenemos dos protagonistas que muestran la capacidad del autor para la creación de figuras irrepetibles. El señor Grandet es un acaudalado comerciante de vino de un provincia francesa; toda su vida ha estado encaminada a amasar una enorme fortuna que administra con mano rígida y una avaricia sin límites. Su hija, la joven y bella Eugénie, es educada bajo esa dura férula, si bien su alegría y ganas de conocer el mundo parecen inquebrantables. La oportunidad para que la existencia de esos personajes dé un giro radical se presenta cuando un sobrino del señor Grandet, el petimetre Charles, deba alojarse con ellos al quedarse huérfano tras la muerte del hermano del protagonista. Apuesto, arrojado, refinado y ostentoso, el pariente causará en la inocente joven una impresión indeleble que les llevará a comprometerse antes de que el muchacho parta hacia América para hacer fortuna, ya que su padre le dejó completamente arruinado. La avaricia del señor Grandet, por supuesto, le impide ofrecer ningún tipo de ayuda, pero además condenará a la familia a un declive humillante y doloroso, sobre todo para la joven descendiente…

La novela se asoma con una sencillez impresionante a una emoción tan común como devastadora: el egoísmo. Grandet es el arquetipo del avaro: un tipo mezquino, taimado y hasta cruel con cualquiera que pretenda convencerle de que gaste siquiera un poco más de azúcar en su desayuno. Esa codicia le define como ser humano, hasta el punto de que a pesar de las circunstancias en ningún momento se aparta de su forma de ser: incluso aunque su hija sufra, o la salud de su mujer peligre. Grandet aparece como una figura construida a base de tópicos, pero cuya talla como personaje desafía cualquier encasillamiento; aunque pueda parecer un arquetipo humano, lo cierto es que subsisten decenas de pequeños rasgos que amplían su personalidad y lo convierten en un protagonista sólido, profundo y complejo.

Otro tanto sucede con Eugénie, a la que vemos evolucionar desde una posición de inocencia y sumisión hacia una mayor comprensión de su entorno; los tristes acontecimientos que se desencadenarán en la obra harán de la joven una mujer decidida y fuerte, si bien a costa de perder su buen corazón inicial. Balzac nos muestra el descenso a unos infiernos muy particulares, ya que la muchacha pasará de ser la némesis de su padre a convertirse en su heredera, asumiendo rasgos y comportamientos. La vida, parece decirnos el escritor, no atiende a razones: nuestra naturaleza y las circunstancias pueden aliarse para hacer de nosotros lo que sea, incluso convertirnos en aquello que odiamos…

Eugénie Grandet es una novela enorme en todos sus aspectos; un texto que nos presenta algunos de los personajes mejor trazados de la historia de la literatura y que nos enseña que las grandes obras no tienen fecha de caducidad, ya que en el fondo el ser humano está compuesto siempre por mimbres similares. Una delicia que no deberían dejar pasar.

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