H – Eugenio Castro

3
1030

H - Eugenio Castro“H” es un libro sobre la incertidumbre. La incertidumbre acerca de muchas cosas, pero quizá, sobre todo, acerca del ser humano, de uno mismo. Eugenio Castro firma un texto que, más que un libro (en cuanto a desarrollo interno), es una meditación —no del todo conexa— sobre lo que ve, lo que encuentra, lo que recuerda y lo que halla en su caminar por el mundo. Los textos que componen el libro no guardan más hilazón que la de la propia mirada del autor, que observa todo con escepticismo, con ánimo socrático, y se cuestiona todo, de lo más grande a lo más pequeño.

Las primeras reflexiones se las provoca su deambular por la ciudad (por Madrid, casi siempre). Los edificios, el entorno urbanístico, el precario equilibrio que se ha establecido entre el hombre y la arquitectura, que ahoga y constriñe sin remisión. Para Castro, lo que en un principio era comunicación entre el ser humano y el medio en el que habitaba (la casa) se ha ido convirtiendo en una perversión, una relación abusiva y desnaturalizada en la que las personas pierden todo contacto con el entorno. Por eso el autor, a través de su mirada, se pregunta qué hemos hecho mal, qué clase de vivencia del medio tenemos ahora que el único horizonte que se nos muestra está construido a base de hormigón y cristal.

…la «estetización» de la ciudad llevada a cabo con la construcción de torres suscita una contemplación fascinada de estos rascacielos que parecen representar el papel de ídolos modernos de una colectividad sin dioses que obran, como tal, una parálisis propia de la adoración. No en vano, este es uno de los efectos cautivadores que tiene sobre cada uno de nosotros la tendencia cada día más extendida de la arquitectura, especialmente cuando acerca sus productos a lo artístico: seducirnos con la imagen de una ciudad acristalada que atrapa entre sus vidrios lo que queda todavía de exterioridad […], y que lejos de constituir una obra de urbanidad, puesta al servicio del común de los mortales, aspira a ser obra de arte solamente habitable —y enjuiciable— por toda la variedad de expertos ligados a sus disciplinas.

Pero no sólo la relación hombre / arquitectura está presente en el libro. El autor mira todo lo que le rodea; su mirada desciende hasta lo sencillo, lo banal, lo ignorado. Los letreros de las tiendas, los trastos arrumbados en cualquier esquina, los grabados y escritos de alguna pared olvidada… Todo puede dar pie al pensamiento, a la reflexión. Por supuesto, unas más acertadas y otras menos.

Los paseos de Eugenio Castro le llevan a explorar la vegetación del interior de la estación de Atocha, las estatuas de los jardines de Sabatini, las pintadas bajo el puente de la Reina. También sus encuentros, desencuentros y remembranzas con y de otras personas, sea en el sueño o en la realidad. Porque la reflexión del autor surge de cualquier hecho; no sólo de la contemplación de lo que le rodea, sino del efecto que un sueño o una casualidad producen en su ánimo.

Por eso decía al comienzo que “H” es un libro sobre la incertidumbre. O quizá sea mejor decir que es un libro de incertidumbre: un libro incierto, en el mejor sentido. Porque los pensamientos de Castro no son absolutos, no son dogmáticos, pero contribuyen a cuestionarse el entorno, todo aquello que damos por sentado. A veces, una simple mirada abre muchas puertas.

3 Comentarios

  1. Vuestros favorables comentarios me animaron a acercarme a este libro, cuya lectura no ha despertado el entusiasmo que experimentaron ustedes. Ciertamente, el tema es interesante y su forma quiere recordar a a manera usada habitualmente por algunos ensayistas franceses. No obstante, no nos engañemos, ni las reflexiones ni la escritura, sumamente pretenciosa en muchas ocasiones, están a la altura de otros autores que han tratado de abordar estas cuestiones. En definitiva, un triste intento de filosofar… qué lástima que uno no sea consciente de sus limitaciones.
    Quiero añadir que la edición me parece muy cuidada.

  2. Me sumo a tu entusiasmo ante este libro de Eugenio Castro.
    Por una parte, porque “H” tiene algo de manual de supervivencia para todos los que no soportamos la forma de “vida” impuesta a sangre y fuego por el Biopoder capitalista. Y por otra, porque el libro documenta -muy inspiradamente- un modo de experiencia inédito, atravesado por lo aleatorio, lo maravilloso y el soplo vivo de la libertad. Castro opera en esa zona de intersección donde el arte se resiste a ser fetichizado en “Obra” muerta, y donde la vida -a su vez- se vuelve un medio translúcido capaz de potenciar la iluminación del arte.
    “H” no es exactamente un libro (ya hay demasiados libros). Es una puerta a una vida otra, posible y necesaria.

    Saludos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here