
Es obvio que eso es mentira; existen alternativas para salir de esta crisis que no pasan por recortes sociales, bajadas salariales o la merma (mejor dicho: expolio) de lo público. Cualquiera que se informe un poco y no acuda a la maquinaria publicitaria que son los medios de comunicación de masas sabe a estas alturas que hay otras posibilidades, algunas de ellas aplicadas en otros países, que nos ayudarían a enderezar el rumbo. Como es lógico, eso pasa también —o sobre todo— por cambiar nuestra mentalidad: cambiar nuestras prioridades, sabiendo que un crecimiento económico es absurdo e indeseable, que el dinero no es un fin en sí mismo, sino que es un instrumento para la producción de servicios; cambiar nuestra visión de la sociedad, comprendiendo que debemos implicarnos en la política, que es de suma importancia conocer qué sucede y cómo sucede para juzgar de manera apropiada; cambiar nuestra forma de vida, aprendiendo a vivir en comunidad de forma constructiva, sin caer en una espiral de consumo que viene impuesta por corporaciones y empresas con muchos intereses.
Hay alternativas habla sobre esto y mucho más. El trabajo de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón no es más que un compendio de tesis e ideas que ya han volcado en libros o incluso entradas en sus propios blogs. Sin embargo, hoy más que nunca es necesario leer y releer estas propuestas que nos muestran que lo que nos cuentan no es más que un cúmulo de mentiras: una maniobra interesada en perpetuar un estado social que favorece a unos pocos mientras deja caer en la miseria y el hambre a millones de personas. Hay que recordar que los mismos «mercados» (que en realidad son personas con nombre y apellidos, fácilmente identificables) que provocaron una crisis mundial se han dedicado después a especular con la deuda de países como Irlanda, Grecia o Portugal, sumiendo a esos países en el caos. Peor aún: han jugado con los precios de alimentos básicos (arroz, maíz) que proporcionan alimento a millones de personas en el Tercer Mundo, encareciéndolos para su lucro personal y provocando así una situación que, por sentido común, no puede ser sino calificada como crimen contra la humanidad.
El libro está lleno de pruebas y estudios que demuestran que las «recetas» que se están aplicando para salir de esta situación no son fiables; valga como simple ejemplo el dato de que ningún país ha experimentado un crecimiento del empleo después de llevar a cabo reformas laborales como las que se han puesto en marcha en España, Grecia o Portugal. Más interesante aún es el último capítulo, dedicado íntegramente a la exposición de 155 propuestas concretas para solucionar algunos de los problemas en los que la ideología neoliberal nos ha sumido.
Si están interesados en conocer alternativas a las políticas oficiales que nos venden como únicas, tienen que leer este libro. Los autores han tenido la gentileza de ponerlo a disposición de todos en descarga gratuita en este enlace. No tienen excusa para seguir desinformados. Recuérdenlo a la hora de depositar su voto y su confianza en aquellos que dicen representarnos.



«A lo largo de una trayectoria que comienza a ser larga, no he conocido todavía a un neoliberal».
Mario Vargas Llosa.
Un gran acierto el de la distribución libre. Ahora, a hacerlo circular!
Magnífico trabajo, absolutamente recomendable.