La letra escarlata – Nathaniel Hawthorne

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La letra escarlata - Nathaniel HawthorneAunque Nathaniel Hawthorne es considerado como uno de los fundadores de la novela moderna estadounidense, y ha influido en muchos escritores posteriores debido a esa condición, tras la lectura de La letra escarlata no cabe la menor duda de que hay que leer esta obra en una clave completamente alegórica, pero no imaginaria. Es una distinción importante, puesto que la obra se concibe como una suerte de representación simbólica casi teatral, en la que la trama es un elemento secundario en favor de la construcción arquetípica de unos personajes que encarnan virtudes, sentimientos o modos de pensar. Tratar, pues, de leer este libro como una novela sin más es fútil, en tanto nos encontraremos con una estructura que, aunque semeje un texto de ficción, no tiene nada en común con ellos.

Para los que no la conozcan, la trama de La letra escarlata es bien sencilla: Hester Prynne es una mujer que habita en el recién fundado asentamiento de Boston, en tiempos de los puritanos del siglo XVII. Acusada de adulterio al haber concebido una hija fuera del matrimonio, es condenada a llevar visible en su pecho una letra «A» de color rojizo que la señale como pecadora a ojos de sus conciudadanos. Orgullosa y tenaz, Hester se niega a revelar la identidad del padre de la criatura, al tiempo que trata de mantener su integridad en una sociedad que vive volcada en la religión y que se niega a perdonar su crimen.

Hawthorne consigue en su relato mostrar un ambiente opresivo, malsano, casi diabólico, fruto de un pueblo «para el cual la religión y la ley eran casi lo mismo», como expresa al comienzo de la obra. El castigo de Hester va más allá de la mera ostentación del retal que ha de lucir: su verdadero calvario es el de convivir con gentes que la juzgan a todas horas sin llegar a cuestionar el porqué de su comportamiento. La rigidez que exhiben tantos los dirigentes como los vecinos sirve para poner de relieve el determinismo moral por el que se guiaban, ciego a cualquier interpretación o comportamiento que se alejase un ápice de la regla. En varias ocasiones se hace referencia a la ausencia de alegría, incluso en los juegos infantiles, de manera que la atmósfera general es casi nociva. El autor contrarresta ese elemento con la figura de Pearl, la hija de Hester, que con su actitud pícara y sus preguntas deslenguadas pone en jaque la actitud de toda esa comunidad.

No obstante, la protagonista se mantiene firme ante el desprecio de sus congéneres con una fortaleza digna de encomio. En este sentido, Hester aparece como una madre protectora antes que como una amante culpable; y no solo madre de su propia hija, sino de toda una sociedad a la que desafía con su entereza. Ella es el personaje más humano de todos los que aparecen, y no en vano se erige en un faro en mitad de una tierra oscura, tanto por sus creencias como por sus juicios; el final de la obra (ojo a los spoilers) modifica de una forma sutil la imagen que sus vecinos tienen de ella: de la pecadora irredenta a la que condenan sin remisión en un principio, pasa a ser una referencia para todos, un faro que ilumina los caminos de unas gentes que, tal vez cegadas por una fe que profesan, pero no entienden del todo, se encuentran perdidas. Aunque diste mucho de ser una protagonista con rasgos feministas, no hay duda de que Hawthorne creó un personaje fuerte, obstinado y coherente; capaz de enfrentarse a la injusticia (tanto las que se cometen contra ella como las cometidas contra otros) y de mantenerse firme ante la adversidad; una mujer orgullosa que no se amilana por la condena inmerecida que sufre y que transmite a otros la necesidad de ese orgullo para afrontar la vida.

Esa Hester «reconvertida» en anciana sabia nos demuestra que Hawthorne no quiso centrarse en los aspectos románticos o sensuales de la historia, sino que se empeñó en mostrar a una mujer que desafía todas las concepciones morales de su tiempo hasta lograr imponerse; quizá antes sus vecinos, pero sobre todo ante sí misma. Este punto hace de La letra escarlata una novela mayúscula en cuanto a la concepción de los personajes (al menos del principal): una obra cuyo rasgo más complejo, el de la atmósfera mesiánica, es al tiempo el más definitorio y radical. Aunque puede que no sea apto para todo tipo de público, es sin duda un libro a destacar por todos estos elementos.

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