La obra – Émile Zola

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La obra - Émile ZolaÉmile Zola publicó en 1886 La obra,  novela que se engloba dentro del ambicioso ciclo de los Rougon-Macquart, y que le costaría su amistad con el pintor Paul Cézanne, quien se vio retratado en la figura del protagonista, Claude Lantier.

Y efectivamente la novela presenta a Lantier como el padre de una nueva corriente pictórica, el plein air, que rompe con las convenciones academicistas del momento en un intento de reflejar la realidad tal como el ojo la percibe, lejos de cualquier idealización y, sobre todo, plasmando escenas que sucedan al aire libre, llenando las obras de luz y color. Pero su ruptura con el estilo y los temas dictados desde la Academia suponen el rechazo de sus obras por parte de público y crítica, negándole un lugar en las exposiciones y entre los artistas del momento. Sin embargo, Lantier encabeza un grupo de artistas que abogan por esa ruptura con lo establecido y se dedican a la búsqueda de un nuevo estilo que, aunque no guste al público burgués, es fruto fiel de su concepción del arte.

En este contexto es lógico concebir a Lantier como un trasunto de Cézanne, el artista atormentado por su intento de crear un estilo propio al tiempo que lidera un nuevo movimiento, y que fracasará en ambos casos. Su estilo, aunque vital, luminoso y lleno de fuerza, exige del creador un esfuerzo casi sobrehumano para gestar unas obras que no siempre le convencen. El proceso de creación, tormentoso y difícil, absorbe por completo la vida de Lantier, que va dejando de lado cualquier otra faceta de su vida, relegando a un segundo plano a su apasionada esposa y a sus amigos. Y ese ímprobo esfuerzo acaba las más de las veces en una obra inacabada, abandonada a causa de la impotencia del artista para plasmar sobre el lienzo la idea que alberga en su cabeza. Una idea que se corresponde con el deseo de pintar los nuevos modos de vida que a finales del siglo XIX comenzaban a fraguarse.

Algunas veces, no obstante, Lantier logra llevar a término su idea, ejecutando hasta el final una obra de la que se siente enormemente satisfecho, seguro de haber logrado el propósito tantas veces perseguido sin éxito. Sin embargo en esos casos su pintura no es aceptada por los académicos que eligen las obras que figurarán en las exposiciones oficiales. O bien, si logra ser expuesta, su obra sólo provocará la hilaridad de un público incapaz de comprender las creaciones que se apartan de los cánones santificados.

Tampoco su propósito de liderar a un grupo de artistas de distintas disciplinas que, con la fuerza de su genio, obligará al mundo a rendirse ante una nueva corriente creadora, se verá nunca realizado. Pronto el grupo de amigos dispuestos a rendir París ante sus obras comenzará a fragmentarse. Muchos de ellos acabarán renunciando al plein air en favor de un estilo más cercano a los postulados de la Academia y más fácilmente asimilable por el público y la crítica, abandonando así sus ideales en pos de un éxito falaz. Además de esto las envidias y los deseos de triunfar aun a costa del compañero acabarán de disolver el grupo, ante la desesperación del que había sido su guía.

En resumen, una novela que retrata de manera efectiva el proceso creador de las mentes geniales, su insatisfacción permanente con una obra siempre incompleta que sin embargo el artista entrega al público esperando hacerlo mejor en la siguiente ocasión. Una vida entregada al tormento del genio que sólo la muerte puede apaciguar.

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