Los cosacos – Lev N. Tolstói

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Los cosacos - Lev N. Tolstói“Los cosacos” es una de las primeras novelas de Lev N. Tolstói y, como “Hadjí Murat“, tiene mucho de autobiográfico, al ser un fiel reflejo de la honda impresión que el Cáucaso dejó en el escritor. Ese deslumbramiento late con tal fuerza en “Los cosacos”, que se convierte en el elemento fundamental de la novela y atrapa por su vehemencia al lector.

Olenin, el protagonista de la historia, es un joven crápula de San Petersburgo que, deseando romper con su medio y su modo de vida, parte a incorporarse como cadete a las tropas del Cáucaso. Su llegada a las orillas del Terek, antesala de las grandiosas montañas caucásicas, supone un cambio radical en su vida, no sólo en su aspecto externo sino, fundamentalmente, en el interno.

La sencilla vida en la stanitsa (aldea) cosaca y el contacto continuo con una naturaleza primigenia que redimensiona lo humano, causa  en Olenin una impresión tal que trastoca por completo su cosmovisión. Los afanes, logros y vanos deseos del hombre nada son ante la impasibilidad ciclópea de las montañas. La única opción de un ser que se tiene a sí mismo por racional, si quiere vivir con dignidad, es procurarse un medio de vida en comunión perfecta con la naturaleza, entendida como una fuerza viva superior al hombre.

Esa nueva filosofía, de cuya verdad se siente totalmente seguro nuestro joven, le proporciona una dicha como jamás ha sentido. Dicha que viene a completarse cuando comprende que está enamorado de Mariana, la bella hija de los campesinos en cuya casa se aloja.

En oposición al carácter de Olenin, pura reflexión, Tolstói traza el firme personaje de Lúkashka, un joven cosaco que sirve en el puesto de vigilancia que defiende el territorio ruso de los rebeldes chechenos. Aventurero, intrépido y aguerrido, Lúkashka es en acto lo que Olenin quisiera llegar a ser, incluido el prometido de la hermosa Mariana.

Pero Olenin no es, ni será, un cosaco. Y como tampoco interpreta bien el papel de soldado ruso en el Cáucaso, haciendo lo que se espera de él: jugar, beber y conquistar muchachas, resulta extraño a todos cuantos le rodean. Cuando finalmente abandone la stanitsa, el joven comprenderá que es imposible zafarse de esa vida falsa, hipócrita y sin sentido a la que, sin embargo, pertenece por nacimiento y educación. Intentarlo sólo puede granjearle sufrimiento, máxime cuando todos los demás aceptan con serenidad su lugar en el mundo, sin cuestionárselo ni desear cambiarlo: así Mariana, así Lúkashka.

Las descripciones de los paisajes, de la vida de los cosacos, de las jornadas de caza o de las escaramuzas con los chechenos, conforman una especie de interesante crónica sobre la vida en el Cáucaso. A su vez, la rotundidad de los personajes, sobre todo los cosacos, a los que el autor logra conferir un aura de héroes a la vez que los presenta como profundamente humanos, creíbles, verosímiles a pesar de su valentía mítica, hace de esta novela una joya para disfrutar una y mil veces.

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5 Comentarios

  1. Siento que son de esos relatos donde el entorno tiene tanto protagonismo como las historias que se tejen en él. Concuerdo que hay mucho de autobiográfico, Olenin puede ser una imagen de él perfectamente. Para mi que hay que leerlo con pausa para disfrutarlo más, y eso es lo interesante, se puede releer varias veces y conforme a esto se van sacando detalles que antes se habían pasado por inadvertidos.

  2. Yo personalmente he terminado le leer Ana Karenina y estoy con Los cosacos y me encuentro que pierdo mucho el hilo de ambos libros. No se si sera porque no presto la suficiente atención. Pero tengo ganas de pasar a otro tipo de libros

  3. Desencantado despues de leer la mejor novela jamàs escrita (juicio de Dostoyevski) ??

    Mejor que leas a Isabel Allende: està a tu altura.

  4. Tolstoi,uno de mis escritores favoritos,no encuentra, en mi opinión,la tecla justa para explicarnos la vida de las guarniciones rusas, rodeadas por los “auls” chechenos,en un Caúcaso salvaje. En conjunto,”Los cosacos” y su trama de amor me parece algo pueril, creo que la grandeza de la vida libre en esos parajes se describe mucho mejor en “Hadjí Murat”.
    Aún y así,pasé un rato magnífico leyendo este pequeño relato, creo que menor entre otros suyos,como por ejemplo “Amo y criado”, uno de mis favoritos, o “Jolstomer,historia de un caballo”.De cualquier manera la lectura de Tolstoi siempre aporta cosas nuevas,a excepción de su última época donde su obsesión por la idea de Dios le convirtió en un auténtico místico.

  5. Después de leer Ana Karenina me quedé algo desencantado con este escritor, a pesar de que me encantan los literatos rusos. Un saludo.

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