Los irlandeses – Rodolfo Walsh

3
4714

Los irlandeses - Rodolfo WalshHay libros que no pueden separarse de su contexto histórico o social a la hora de ser leídos. Más que leídos, entendidos. Los tres relatos que componen «Los irlandeses» tienen esa característica, aunque para un lector ajeno a las consideraciones contextuales (el que escribe, sin ir más lejos) puede pasar desapercibida en una primera lectura, o en una poco atenta.

Rodolfo Walsh fue un hombre muy comprometido en la lucha contra la dictadura argentina de Videla; no en vano este compromiso le llevó a la muerte. En estos cuentos sobre niños ingresados en un colegio oscuro y desalmado, esa faceta suya apenas se entrevé, lo cual no quiere decir que desaparezca por completo. Simplemente, y como un hábil narrador, Walsh oculta ciertas referencias bajo la inocua historia infantil; aun cuando la historia, de hecho, rezuma una crueldad insólita.

Y es que, como todos sabemos, los niños y adolescentes pueden ser tan malvados como cualquier adulto (pregunten a Saki). Walsh lo sabe, y utiliza ese conocimiento para situarnos en un internado lóbrego, con maestros eclesiásticos inflexibles, inalcanzables, y con alumnos desesperanzados, ahítos de realidad, que comprenden que están anclados en una situación injusta, pero inevitable. Así, el Gato, en ‘Irlandeses detrás de un gato’, a su llegada al colegio se ve inmerso en una ceremonia de iniciación cruel, pero inevitable; su huida de los compañeros y la alocada —aunque desasosegante— persecución que la sucede es una metáfora social evidente, pero sutil. Al final, el héroe que parece ser el Gato es atrapado, sometido, e introducido en el sistema dominante, aun cuando su carácter indomable no se vea sojuzgado por las circunstancias.

Similares características ofrece ‘Un oscuro día de justicia’, en el que la debilidad de Collins parece que pueda ser redimida a través de la intercesión de su tío Malcolm, un antiguo soldado cuya leyenda crece en los días previos a su llegada. Finalmente, el agravio del niño no puede ser vengado, ya que Malcolm cae en una treta del celador que se aprovechaba de su sobrino; de nuevo, la oposición frente a la injusticia se ve frenada por el poder ‘establecido’ con maniobras ladinas.

Recuperado Gielty sacudió al saludante Malcolm con un mazazo al hígado, y mientras Malcolm se doblaba tras una mueca de sorpresa y de dolor, el pueblo aprendió, y mientras Gielty lo arrastraba en la punta de sus puños como en los cuernos de un toro, el pueblo aprendió que estaba solo, y cuando los puñetazos que sonaban en la tarde abrieron una llaga incurable en la memoria, el pueblo aprendió que estaba solo y que debía pelear por sí mismo […].

En esas repeticiones se pone de manifiesto la intención y la creencia de Walsh: la imposibilidad casi absoluta de vencer la injusticia, así como también la necesidad de continuar, de luchar, de enfrentarse con lo establecido, aun cuando la esperanza de victoria sea nula. Quizá por eso este último relato sea muy hermoso, con ser también triste como es.

Y muy hermoso, a juicio de uno, es también ‘Los oficios terrestres’. (Curiosamente, y a pesar de que cronológicamente es el segundo de los relatos, situado al comienzo del libro: descuido del editor.) En él, la salida del internado de Dashwood para tirar la basura supone el encuentro con la libertad, con esa naturaleza que le es negada dentro de los muros del colegio/prisión y cuyo disfrute parece suponer una transformación dentro del ánimo del niño, apocado y perdedor. El cielo azul, las últimas nubes del día consiguen que olvide el mundo al que ha venido perteneciendo, y bajo la mirada del Gato se pierde en el campo, alejándose del lugar que le ha privado de toda libertad, de la libertad de ser él mismo.

Tal vez sea imposible separar al Walsh más político del Walsh meramente narrador, pero no hay duda de que en estos relatos esa mezcla se da con sabio equilibrio. Y no está de más que la literatura nos enfrente a lo injusto, a lo depravado, a lo peor de nosotros; de hecho, quizá sea su virtud más importante. Y en Walsh podemos sentir ese cuestionamiento, esa duda, esa lucha. Una lectura muy recomendable.

3 Comentarios

  1. Estoy buscando desde hace tiempo el cuento » Irlandeses detrás de un gato» y en Santa Fe , de donde soy oriundo, no lo tienen y me dicen que era una edición de Horacio Verbisky, que estaría agotada, pensé que para este aniversario de Walsh, aparecería algo pero nada, me pueden informar como puedo conseguir un ejemplar?.- Desde ya muchas gracias.-

  2. En efecto, una lectura muy recomendable. Un lenguaje magnífico y a pesar de que estoy de acuerdo en que el editor ha trastocado el orden de los cuentos, es excelente. Bien por Los Rodolfos argentinos (Walsh y Wilcock)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here